Once Upon A Time In Hollywood: La declaración de amor de un cinéfilo

Al fin vio la luz la tan esperada novena película del aclamado director Quentin Tarantino Érase una vez en Hollywood la que es sin lugar a dudas una soberbia declaración de amor y homenaje al séptimo arte de este realizador cinematográfico, que le daremos el titulo como el cinéfilo más famoso y exitoso de la historia.

Lunes 16 de agosto de 2019

 

Atención, no hay SPOILERS esta vez. El que llegara a hacer un spoiler con este filme merece un sufrimiento eterno.
Con este filme en particular me resulta algo complicado escoger por dónde comenzar, déjame pensar… ya, primero les compartiré mi apreciación súper personal y subjetiva. No sé si la amo con locura, si sólo me gusta, si me decepcionó y esperaba más de uno de mis directores favoritos, si la odio (no, eso lo sé, no la odio, sólo quería darle más dramatismo al asunto) lo que sí sé, es que necesito verla de nuevo y dejar que madure un poco en mí, ahora, mala no es y no está ni cerca de serlo, así que el que dice que lo es, déjeme decirle que; pucha mi querido ser viviente, usted sabe muy poco sobre todo, solicito de inmediato un orden de alejamiento de su indeseable humanidad.


Entrando en el campo un poco más objetivo del asunto, la realización de este filme ambientado en el año anterior a l llegada de la década de los 70, específicamente el 1969, una año de transición y cambios muy importantes en el estilo de hacer producciones audiovisuales, es exquisita, es notorio el amor, dedicación y trabajo que puso Quentin en esta producción, la ambientación, escenografía y vestuarios están perfectos, se puede ver un calco de lo que era la ciudad de Los Ángeles y el Hollywood del año 1969 (Como si alguna vez hubiese visto ese lugar en esa época, pero es algo unánime en las criticas y comentarios, además al comparar con fotos o imágenes se puede ver el brillante trabajo que hicieron en la ambientación, no me juzguen).

La cantidad de meta películas y series dentro de la cinta es otro punto llamativo y que demuestra el amor en la realización, cada película y serie con sus propios personajes respetando y emulando el estilo de la época, pasando por el blanco negro, achicando la pantalla, agrandándola, si así correspondía al formato rodado, bravo, precioso detalle.

Once upon a time in Hollywood está llena de detallitos entretenidos que gritan el amor inconmensurable que siente Quentin hacia la industria cinematográfica, lleno de cameos de personajes de la época que sólo buscan la diversión, algunos podrían molestarse, pero no hay que tomárselo muy en serio, es Tarantino y sabemos que a el tipo le gusta tomarse sus licencias artísticas y entiende lo ficción como lo que es: Ficción. Así que fanáticos de Bruce Lee, no se pongan graves, que la gravedad hace mal, si no miren sus carnes como cuelgan (parafraseo de Edo Caroe).


El noveno largometraje de Tarantino a grandes rasgos nos narra la vida de un actor en decadencia, Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), tratando de adaptarse a los cambios cinematográficos de la época y su compañero, amigo, doble de acción y asistente en todo en realidad, Cliff Booth (Brad Pitt); esto en paralelo con la vida de Sharon Tate (Margot Robbie), mezclando dos personajes ficticios con uno real, y situándolo en la fecha exacta que sucede el fatídico y bullado caso del asesinato de Sharon Tate manos de los secuaces de la sexta de Charles Manson, el cruce que hace entre realidad y ficción, de hechos basados en la realidad versus su inventiva y como lo resuelve es brillante.

La dupla DiCaprio y Brad Pitt es mágica, una química única y ambos están impresionantes, DiCaprio demostrando porque es uno de los grandes, con una facilidad para mezclar y transitar entre el drama y la comedia como sólo el sabe y Brad Pitt con un personaje tan bacán que no lo veíamos disfrutando tanto desde el mítico Tyler Durden de Fight Club. La Academia podría acordarse de ambos para las próximas nominaciones.


Al final es una película de Tarantino con todos sus elementos característicos, diálogos largos y divertidos, puntos de giros sorpresivos, historias paralelas, coqueteo con diversos géneros, excelente elección de música, escenas de pies (está vez algo excesivo en este punto), violencia, transiciones de lujo y un guion muy bien construido y original, pero a pesar de todo esto es su película menos tarantinesca, y sí, no sabría como explicarlo, sólo vaya a ver a este genio del séptimo arte, junto a el equipo galáctico que juntó para este rodaje y todo verifíquelo con sus propios ojos, yo lo haré de nuevo, porqué mientras escribía esta reseña me fui dando cuenta que parece que si amé este filme, pero debo confirmarlo de la única forma posible. Frente a la divina gran pantalla.