Artistas Callejeros, ¿Un aporte a la sociedad o solo un estorbo en el espacio público?

Guitarra

Las 2 caras de la moneda se ven enfrentadas una y otra vez en Santiago y a lo largo de todo Chile. Día a día, las calles, plazas y el transporte público se convierten, en el escenario de cientos de personas que disputan la atención de todo transeúnte que pueda escuchar o ver aquello que están tratando de entregar. Músicos, humoristas, mimos y actores se han convertido para muchos en un oasis de esparcimiento entre tanto estrés, diversión que muchas veces se ve recompensado con algún aplauso, una moneda o solo por el simple hecho de tomarse el tiempo de ver su arte y así difundir parte de su cultura, su estilo de vida, sus gustos e influencias artísticas y mucho más que se ve, que se siente.

Si bien, es un medio atractivo de difundir la cultura y dar un distintivo colorido a las calles y transportes del país ¿Por qué cada vez hay más limitantes de parte de las municipalidades y del Estado para que los artistas circulen libremente por las calles de Santiago?  es aquí cuando entran en mente 2 factores que se deben tomar en consideración.

¿Por amor al arte o una alternativa por la necesidad? ¿Cuántas veces te has topado con algún cantante que no canta bien, pero que disfruta lo que hace, un músico con un instrumento sin total afinación, pero que se ve su deseo por realizar música y que lo escuches, o bien, un humorista que no te haga reír. Suele pasar, sin duda es la respuesta de muchos.

Como hay artistas de muy buen nivel por todo el territorio nacional, existen unos que otros que, si bien su nivel no es tan alto como el de la media, tienen las ganas de mejorar y hacerlo bien. Pero, si saben que no están preparados totalmente, entonces ¿Por qué están ahí? la necesidad muchas veces es más grande, ya que sin trabajo y seguramente bocas que alimentar, no queda más remedio que tomar valor y arriesgarlo todo.

¿Divierten o fastidian?, he ahí el dilema. Hasta el momento todo ha sido “miel sobre hojuelas”, pero la voz de otras muchas personas también debe ser expresada. Pasa (y muy seguido) que en Santiago se registran quejas de parte de los transeúntes por aquellos artistas que en su afán de mostrar su arte, comenten errores que molestan a quien directamente no está interesado en ponerles atención.

Les doy un ejemplo: Día jueves, 18:30 hrs. hora “peak” en Santiago, apretados unos contra otros para poder movilizarse en el transporte público, muchos volviendo a sus casas cansados, adoloridos y solo esperando ese bendito viernes que se aproxima. De pronto un músico aparece listo para cantar con guitarra en mano, unos piensan: “Genial, algo de entretención en este viaje”, otros piensan “Por qué me toco esto a mí, 10 minutos de alguien tocando al lado de mis oídos cuando solo quiero descansar”, ¿Quién tiene la razón?, probablemente ambos, pero que es preferible para las municipalidades respectivas, ¿complacer a unos pocos o ahorrar problemas simplemente quitando ese show artístico?, creo que para ellos tiene mucho más sentido el no tener problemas.

¿Cuál es la solución? Fuera de los problemas que puedan existir, es bien sabido que el arte callejero para muchos no es solo una forma de entretención, sino también su fuente de ingresos, su estilo de vida. Es también parte de la cultura chilena, no podemos pedir que los “chinchineros” se presenten en un teatro o que algún humorista este directamente en la Quinta Vergara. Numerosos han sido los artistas que se han ganado el cariño popular de las personas por su carisma y buen show que nos entregan en cada aparición, por ejemplo: “Los atletas de la Risa”, “Dinamita Show”, “Rafael Budu”, “Tuga” (El mimo chileno más conocido a nivel mundial), o simplemente la “estatua humana del minero del cobre” en Plaza de Armas, personas que se lo deben todo y no serían nada, si no se hubiesen presentado en sus inicios en los espacios públicos.

Quizás la solución no es dar más limitaciones a los artistas con el fin de que poco a poco se vayan extinguiendo, sino más bien fomentarlos a participar más responsablemente al mostrar su arte, esto con apoyo de la municipalidad respectiva, para así llegar a un acuerdo de las horas productivas y los lugares adecuados para realizarlo.

Varias municipalidades de Santiago ya están utilizando este método para lograr una sana convivencia entre artistas callejeros y transeúntes, pero con muy pocos artistas autorizados. Por eso, tomando en cuenta la gran cantidad que hay a lo largo de Chile, este fenómeno sigue siendo un tema sin resolver.

Marcos Acevedo C.