Blade Runner, una película única

Blade Runner de 1982, dirigida por el notable Ridley Scott, protagonizada por Harrison Ford y musicalizada por Vangelis; es una de esas películas que no volverá a hacerse jamás. Única en su especie, ha definido en buena manera el devenir del cine

9 de agosto de 2019

Tras su estreno, Blade Runner, redefinió todo lo que conocemos hoy como ciencia ficción y más en específico el concepto de Cyber Punk. Parte de su excepcionalidad se debe a una producción imperfecta, accidentada y sometida a continuos cambios, además de las distintas versiones que llegaron a verse de la película luego de su primer estreno (un total de 7). Todo ello consiguió crear un producto superior a una blockbuster de disparos ambientada en el futuro; sino una obra maestra de nuestro cine moderno, la cual ofrece distintas interpretaciones y detalles todas las veces que te animes a verla. Ha trascendido como una película muy valorada para diversas generaciones, incluso las  más jóvenes.

Pese a ser un fracaso comercial y una incomprendida en su estreno, el paso de los años y las subsiguientes versiones del film elevaron su concepto a pedestal de culto, intrigando como pocas obras a sus espectadores y enfrascándolos en discusiones inacabables y provocando ríos de tinta acerca de la condición humana o robotica de sus personajes.

Sus protagonistas muchas veces son blanco de paradojas existenciales, temáticas filosóficas que gracias a Blade Runner involucraron como pocas veces al cine. Es sin duda una de las películas que definen la década de los 80. Más sus diferentes versiones la han convertido en una pieza distinta y sumamente especial, imprescindible para cualquiera que se declare fanático del cine.

Debemos partir teniendo claro que Blade Runner es una película contemplativa que se sitúa en un futuro distópico, presenta una trama con elementos existenciales y humanistas, aderezadas con un poco de acción, disparos y Harrison Ford. Podríamos definir la película en una sola pregunta: ¿Qué es lo que nos hace humanos?

La historia es una adaptación de la novela Blade Runner Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas, escrita por Philip K. Dick y publicada en 1968. Pese a compartir en principio el nombre con la obra literaria, no es una adaptación fidedigna al libro, siendo para muchos uno de los ejemplos más claro donde la película supera al libro original. Aun así, y pese a que Ridley Scott no terminó de leer la novela antes de rodar la cinta, su film sí toma varios elementos, pero los enfoca de otra forma. Destacando entre los añadidos para la peli la trama entre Deckart y Rachel, la replicante que no sabe de su condición; y finalmente el hecho de que el mismo Deckart sea uno de estos replicantes, algo que no sucede en el libro, pero finalmente quedaría implícitamente confirmado en las versiones finales de la película, y sería un elemento importante para la continuidad de la historia en la posterior Blade Runner 2049.

Cabe mencionar, que muchas de las historias futuristas de Philip Dick se han adaptado en exitosas series y películas. Tras la salida de Blade Runer, este fue bastante cotizado y generó gran interés para llevarlo a la pantalla grande, siendo Martin Scorsese uno de lo más dispuestos a cargar con dicha adaptación, aunque finalmente no pudo concretar su proyecto. Lamentablemente Philip Dick murió poco antes del estreno y nunca llegó a ver la película terminada, solamente alcanzó a conocer unos primeros vistazos a ciertas escenas, de las que declaró estar muy conforme.

A quien sí se contrató para dirigirla fue a Ridley Scott, que acababa de abandonar la producción de Dune y buscaba un trabajo para distraerse de la muerte de su hermano. Y a Harrison Ford, el cual ya era considerado una superestrella dentro de Hollywood y todo un icono de la ciencia ficción.  Por su parte, el guión fue uno de los elementos más problemáticos, comenzando por Michael Fancher, reescrito por David Peoples y finalizando con  Fancher. Desde un principio se concibió a la película como un blockbuster de acción.

Gran parte de la variedad de temáticas que toca o presenta la película se deben a las diferentes visiones que tenía cada guionista de la historia, siendo la intención de Fancher cargar el peso en el medio ambiente y no en las problemáticas existenciales humanistas, que serían el eje central en la últimas versiones de su edición.

Es por lo mismo que a lo largo de la historia, ya sea directamente o de manera secundaria en el entorno, se van presentando una diversidad de temáticas que no necesariamente se van desarrollando con el resto de la historia, o se llegan a finalizar. El problema se empeora si consideramos las distintas versiones que salieron de la película, algunas muy diferentes entre ellas. Bien sabido es que la primera cuenta con la narración de Harrison Ford como voz en off, elemento que -al contrario de lo imaginado- confundiría y disgustaría al público. Aparte de eso, hubo una cantidad de finales diversos, algunas versiones confundían y no respondían interrogantes importantes sobre ciertos personajes. Finalmente, la historia tendría certeza con el final cut estrenado en el 2007 en conmemoración del 25 aniversario del estreno. Esta versión sería la definitiva al desentenderse de la presión de los productores, en ella se aclara finalmente que Deckart sería otro replicante.

La producción sufrió desde el principio una serie de altibajos: desde rebajas importantes al presupuesto; diferencias creativas sobre la intencionalidad que debía seguir la historia;  incluso hubo una polémica racial con la llamada  “guerra de las camisetas” (búsquenlo para más información, de seguro les gustará). Llegó incluso a despedirse a Ridley Scott por un breve periodo de tiempo. Y Harrison Ford nunca estuvo totalmente agusto con el trabajo que estaba haciendo, por lo que no se refirió a la película por años. Vangelis por su parte declaró haber pasado cuatro de los peores meses de toda su vida al tener que acoplar y ajustar constantemente su música a las nuevas escenas, cambios y ediciones que sufría la película. Tras finalizar ese trabajo se negó a participar en la elaboración del vinilo que contaría con el soundtrack de la película, y solo accedería 5 años después para uno de los aniversarios del estreno, pero solamente dispuso en ese disco las canciones que Ridley Scott odiaba.

En cuanto al diseño, Scott era reconocido como un especialista desde Alien. Tanto él como su equipo buscaba crear una atmosfera distinta a la noción que tenía la gente sobre ciencia ficción en los 80. Se puede notar que su principal referente a la hora de crear tanto las ciudades como el resto del entorno es la película Metrópolis,  de 1927 por Fritz Lang, y al cuadro Nighthawks pintado por Edward Hopper.

Es interesante darnos cuenta de que gran parte de la estética que hoy entendemos como cyberpunk fue establecida con la fotográfica y los elementos iconográficos que podemos ver en Blade Runner. El humo que engloba los contornos y crea cierto , el uso del cuero en la vestimenta de los transeúntes y el abuso del neón como fuente de iluminación.

Además se reutilizaron elementos propios del cine noire pero trasladándolos a un futuro tecnológico que se evidencia en el ritmo de la historia, en la persistencia de la oscuridad y en la génesis de un entorno corrupto, contaminado y turbio, elementos que trascenderían y marcarían una estética visual que podemos ver -incluso- en obras de este año.

Además de definir una expectativa negativa sobre el futuro deshumanizado, es a partir de esta época y con obras como Blade Runner que empezaría a delinearse una perspectiva pesimista para la ciencia ficción. Ya se habían contado historias positivas y aventuras en el espacio como Star Wars o E.T. Pero ya vistas, el público comenzaría a buscar narraciones que problematizaran con los posibles riesgos que pudiera traer el futuro y la masificación de la tecnología. Desde luego esta tendencia sigue actualmente muy vigente y la podemos encontrar en Matrix o en la reciente Black Mirror.

La temática de Blade Runner, desapercibida e incomprendida en su momento, se ha vuelto un referente crucial de la escena futurista que se espera en la ciencia ficción actual. La película es un enigma y esconde una multitud de mensajes y significados. Es un milagro prácticamente su existencia y la posibilidad de ver la versión definitiva.

No puedo hacer más que invitarlos a verla, y verla nuevamente si es que ya vieron. Pongan atención a los elementos más pequeños. Se podrán fijar en cosas como que todos los robots que aparecen se demuestran más expresivos que los humanos;  o el hecho de que cada replicante represente a un animal, o la importancia fotográfica que se les da los ojos; el tablero de ajedrez; o ver la película desde la perspectiva de que Dekart es el villano. Es una película infinita. Con interpretaciones infinititas…

De acuerdo a la teoría crítica del arte, existen dos posibles intencionalidades que puede tener un trabajo artístico. Una es el arte como espejo, y la otra es el arte como ventana. La primera busca retratar nuestro mundo, mientras que el arte como ventana se separa de la realidad para recrear una completamente imaginaria.

Blade Runner es una de las pocas excepciones que combina en igual medida ambas perspectivas de lo que puede ser el arte. Recreando un futuro incierto y corrompido tecnológicamente habitado tanto por hombres como por Robots, pero en fondo, utilizando este contexto para tratar asuntos propios de nuestra existencia misma y de nuestra sociedad.