Border: complementos tenebrosos

Directamente desde la tierra natal del genio Ingmar Bergman, esta es una historia de suspenso que mezcla el drama con el folclor mitológico nórdico. A través de sus misteriosos protagonistas, presenta un punto de vista alternativo a otras cintas que abarcaron el tema de la marginalización, las almas gemelas que se encuentran y la búsqueda de la identidad.

Domingo 30 de Junio de 2019

La cinta escrita y dirigida por Ali Abbasi -director iraní sueco- nos da a conocer a Tina (Eva Melander), una mujer retraída y solitaria, que trabaja en un aeropuerto, como vigilante de aduana. Tina ha creído toda su vida que, a raíz de un cromosoma, posee una apariencia física radicalmente distinta a quienes la rodean, por lo que siente que no encaja en la sociedad y solamente en su hogar, ubicado en el bosque, encuentra la confianza y libertad que no haya en el mundo urbano.

Tina cuenta con un inusual don de percibir los sentimientos de la gente, mediante el olfato, por lo que se ha vuelto un elemento imprescindible en su lugar de trabajo. Es justamente esta particularidad la que la lleva a integrarse a un equipo de investigación para desbaratar una red de explotación sexual infantil, teniendo solamente su gran capacidad olfativa como herramienta para ayudarla.

Pero en medio de esta misión de grueso calibre, aparece Vore (Eero Milonoff), hombre con las mismas características físicas de Tina, del cual ella sospecha fuertemente que oculta algo siniestro, pero su sexto sentido no funciona correctamente, cuando está cerca de él. La llegada de Vore a la vida de la agente rompe con todos sus esquemas, ya que se descubre como un troll y que Tina también lo es. En medio de este descubrimiento, ella irá abrazando su lado más salvaje y se cuestionará si continuar su vida tal cual está o pasar a vivir como un troll, mientras comienza a conocer las verdaderas intenciones de Vore.

Border” es una película interesante que narra una especie de cuento de hadas de terror, al igual que lo hizo “Suspiria” de Dario Argento, en su momento. Esta no es una historia de amor, sino una trama algo fantástica y sombría sobre aprender acerca de nuestra función en el mundo. Hay que destacar que el filme también toca temáticas muy serias como la pedofilia, en donde el realizador prefiere apostar por la sutileza.

Uno de los grandes puntos relevantes es la ambientación del filme, que logra captar la soledad de la protagonista, al situar gran parte de la acción en aquel inmenso bosque donde reside Tina o los cambios por los que atraviesa, simbolizados cuando ingresa en un lago antes y después de conocer a Vore.

Muy buen maquillaje y efectos especiales para recrear las apariencias de los personajes principales. La actriz Eva Melander logra transmitir una interpretación que puede percibirse como fría al principio, pero también es capaz de sobrecoger al espectador, una vez los minutos avanzan. El rol de Ero Milonoff deambula en la ambigüedad, al ser un antagonista o aliado en potencia. Ambos actores forman una dupla tan parecida, como distinta. El suspenso de la trama policial se sumerge en niveles secundarios muchas veces, porque lo más trascendente es el progreso psicológico de la protagonista, que termina distinta a cómo empezó. Es una película recomendable, para quienes le interesa una historia atípica sobre el descubrimiento personal.