Bruno Lloret, contar la historia desde la factura del lenguaje

El autor de XX Nancy XX y Leña postula que la historia en una novela no solo se cuenta con el traspaso de acciones, también con un lenguaje que abre nuevos mundos.

Jueves 20 de junio 2019

Gentileza a Ocultalit

Joven, alto y con muchos tatuajes. Me encuentro con Bruno en Plaza Italia y partimos a un café cercano. Su novela XX Nancy XX va por la tercera edición y Leña, la segunda novela, se lanzó en enero y dio el puntapié inicial a esta entrevista. En ambas se repite una dinámica: mujeres, su relación con la sociedad chilena y un lenguaje único que convierten a Bruno en un autor al que debemos seguirle la pista.

Leña, que en realidad se llama Elena, es una rusa que busca salir de su entorno a través del negocio de las citas por internet y las fiestas en las que hombres de todo el mundo van a Rusia a buscar esposa. Narrado en primera persona, Leña comenta su entorno y decisiones en un español rebuscado pero básico, como si se estuviera traduciendo desde el ruso con el traductor de Google.

 

¿Cómo llegas a los lenguajes de tus novelas?

Nancy y Leña se plantean como ejercicios vocales en el sentido de que no solamente fueran ejercicios de lenguaje, sino que también fueran leídos en voz alta. La idea es que Leña fuera un texto difícil y la crítica comentó que era un personaje plano y un poco insoportable, ese era el propósito. Yo no trato de excusarme con que haya sido poco logrado, pero las dificultades de la novela buscaban generar el mismo interés que Nancy buscaba en las X.

En Nancy, las X buscan despertar una extrañeza e interpelar a la persona que lee. Suele pasar que en la novela la gente trata de leer como si la información fuera transparente y no desde el lenguaje, pero el lenguaje te abre un mundo, te conecta con una historia más compleja.

 

No creo que Leña fuera un personaje plano, creo que tiene otra idiosincrasia por ser rusa y esa es la magia de creer distintas cosas según las nociones de “lo ruso” que cada uno tenga, pero es una mujer de un carácter fuerte, sabe lo que quiere.

Puede ser que tenga carácter, pero a veces dice cosas muy importantes muy a la pasada y por eso tiene lo de contarle a otra persona, como monólogo. Sabe las cosas que pasaron con su familia en el pasado, es una voz hermética que calla algunas cosas. Quise hacer un énfasis en la novela como un discurso más que la historia en sí o en crear una realidad que se quiere asumir como completa. Para un lector de Chile, Chile es la referencia central, pero para ella Chile es como Egipto. En ese sentido tampoco busco aludir a una realidad explícita de los chilenos, sino ensayar discursivamente una percepción de los chilenos.

 

¿Cómo construiste el lenguaje de Leña?

La tía Leña usa el pero y Leña usa el mas. Hay pequeñas diferencias que a medida que vas escribiendo vas descubriendo y creando ciertas coherencias. Porque si bien es ficción y es difícil, la idea es que la gente lo lea, entonces fui cuidadoso para usar fórmulas en la creación del personaje.

 

Leña está narrada cronológicamente, pero Nancy tiene saltos temporales importantes. Me imagino que casi estabas con una pizarra viendo cómo enlazar las cosas ¿Cómo construiste ese espacio temporal?

Cuando se editó la novela, pero también durante su escritura y cuando he trabajado textos con otras colegas, recomiendo hacer un mapa de la novela. Puede ser de los eventos, pero generar una estructura visual que te permita trabajar desde la simultaneidad. Cuando trabajas así puedes guiar tu atención, es decir, puedes decidir no partir por el principio y puedo hacer eso porque tengo más o menos armada una narración simultánea. Puedes pensar de manera más ordenada, es como lo que hacen los detectives en las películas, pero nunca tan pelacables como con fotos.

Gentileza a Ocultalit

Pero puede ser. De repente ves a una mujer en una revista puedes decir ella se parece a Leña y sacar la foto.

Nunca trabajo con muchos insumos visuales de la cara de los personajes, pero sí con los lugares.

 

Te iba a preguntar por eso porque en Leña hay fotos.

Desde que escribí el primer cuento, ella declara todo lo que sucede así que todo estaba amarrado. La idea de la novela era generar una sensación de estancamiento, o sea, se da una vuelta para quedar más o menos como estaba e incluso un poco peor. De todas formas, hay una reconfiguración de todos los personajes de su pueblo entonces cambia la valoración de la gente que la rodea, en quien confiar, en quien no confiar, etc. No logra irse, tiene que volver, pero al volver todo es distinto entonces. La novela queda muy abierta, no como Nancy que queda cerrada.

 

Me llama la atención la violencia chilena que se ve en ambas novelas que pasan en contextos precarios.

Más que precario en el sentido material tiene que ver con precariedad emocional. Se podría hacer un comentario sobre los chilenos, aunque la idea no es que las novelas reflejen eso, pero hay algo de cómo es la parquedad chilena. Dejar que el otro se muera no más, velar por los tuyos como vos vela. Por ahí si hay una desolación social.

 

Yo creo que eso es lo que la gente ve cuando te preguntan por la chilenidad.

Esas son decisiones de las personas que leen cómo decidir interpretar ciertos rasgos que se presentan en la ficción, porque sigue siendo ficción. Es tarea de cada persona ver la función que podría cumplir una novela hoy en día en Chile. Se suele asociar el género narrativo a la construcción de héroes o heroínas.

 

La gente finalmente busca eso en esa ficción, como Baradit que nos resalta a los grandes personajes de nuestra historia.

No creo que me interese construir héroes o heroínas. Me interesa construir a través de voces y dar cuenta de ciertas historias donde hay personajes que no tendrían que ser entrañables. En Nancy es distinto porque ella es bien brígida, es muy resiliente en el sentido del cáncer; pero la rusa se maneja de otra manera en el mundo es maquiavélica.

 

Es más, fría tiene la capacidad de no meterse tanto en la propia realidad, es más estratega.

Y como tú lo dijiste, lo diste por hecho y eso muy entretenido, porque parte de la propuesta es que la novela será rellenada con los referentes de cada uno y cada uno maneja una especie de piscina con ideas de qué son los rusos.

 

Tus personajes son mujeres, ¿esto es porque te sale así o porque hay un tema discursivo?

En los otros proyectos, los otros cuentos o novelas que he escrito hay todo tipo de personajes. Hay hombres viejos, hay niños, hay narrador omnisciente. No es como que esté tratando de desarrollar sistemáticamente la construcción de voces femeninas. Han sido coincidencias, los dos fueron proyectos que han entusiasmado a editoriales y los otros no.