¿Cómo andamos por casa? medidas desesperadas en familia

La más reciente comedia chilena, marca el regreso de Boris Quercia como cineasta, luego de 12 años alejado de este sitial. El actor, guionista y director de este filme, pretende retratar a modo de sátira la familia chilena de clase media, con sus pros y miles de contra, enfrentados a los monstruos de las deudas, el dinero y el riesgo de perderlo todo

 

30 de agosto de 2018

En gran parte de la filmografía de Boris Quercia, casi siempre han estado presentes dos arquetipos de personajes: el hombre perdedor y la mujer insatisfecha. Normalmente, el primer rol lo desempeña el creador de la exitosa serie “Los 80” (Canal 13, 2008-2014), y en esta oportunidad, no es la excepción. El reconocido protagonista de “La Negra Ester” interpreta a Lalo, casado con Rocío (Amparo Noguera), padre de Valentina (Florencia Berner) y Federico (Fernando Gutiérrez).  Lalo trabaja en una empresa donde frecuentemente cambian al jefe, el cual siempre llega con novedades radicales que obligan a los empleados, a sufrir algún tipo de cambio desagradable, pero que están dispuestos a aguantar para no perder su trabajo: símbolo de su tabla de salvación en una ciudad agresiva, con un capitalismo absorbente que no espera ni perdona a nadie.

La envidia y frustración alimenta a todos los miembros de la familia de Lalo, empezando por él: resiente no tener el mismo estilo de vida ostentoso que sus vecinos, un matrimonio compuesto por un carabinero y una atractiva mujer

La pareja de vecinos (Álvaro Espinoza y Catalina Olcay) todas las semanas presumen sus nuevas y caras adquisiciones, que van desde un auto último modelo hasta un televisor de muchas pulgadas. Rocío, por un lado, siempre se ha dado cuenta que su marido tiene fijación por las mujeres con curvas –sobre todo la vecina–,  por lo que le molesta no tener más busto y estar enfrascada en una vida rutinaria, junto a una tienda de mascotas destinada al fracaso.

Es por eso que el regreso de Marco (Felipe Castro) –un antiguo amante– la vitaliza y le brinda más confianza en sí misma. Valentina es una adolescente campeona de natación, a quien se le presenta la gran oportunidad de viajar a competir a Brasil, por lo que el alto costo de su viaje es el motor que empuja a sus padres a la desesperación durante el largometraje. Ella, enfrascada en su egoísmo, detesta a cualquier otra nadadora que pueda representar una amenaza para su sueño, así que consume pastillas a escondidas para mejorar su rendimiento en el agua. Y por último está Federico, el menor de la familia, callado, introvertido, solo abre la boca solo para delatar las malas prácticas de sus padres y su hermana, cuando la situación lo amerita. Federico oculta sufrir bullying de parte de sus compañeros de colegio, pero está obsesionado con vengarse a su manera, haciendo bobos a sus padres.

El artífice detrás de “Sexo con amor” (2003) y “El rey de los huevones” (2006) –su última película como director, hasta ese entonces– sabe contar una historia que puede identificar a cualquier espectador y no lo subestima al hacerlo reír.

Los temas del endeudamiento, sueños no cumplidos, competir por aferrarse a una pequeña esperanza que pueda cambiarlo todo, son atemporales y universales, sobre todo en la sociedad latinoamericana.

¿Cómo andamos por casa?” también examina dentro de su registro humorístico al chileno y el arribismo, junto a sus ansias por aparentar lo que no es, aún cometa errores, mediante conductas y frases desafortunadas, como se observa entre los personajes de Boris Quercia y el español Luis Pablo Román. En el aspecto técnico, sorprende gratamente algunas escenas filmadas bajo el agua, simulando ser los ojos de la hija mayor de la familia.

El antihéroe de “¿Cómo andamos por casa?” representa a un tipo bonachón, torpe, fácil de embaucar, que intenta hacer lo mejor para su familia, desconoce la mentira, al igual que algún filtro sobre los comentarios racistas y homofóbicos que acostumbra a lanzar a modo de “picardía”, desconociendo que ya no tienen la misma tolerancia que antes. Este registro ya se conocía en la veta actoral de Quercia, pero como suele pasar, es su co-protagonista quien destaca más que él. Amparo Noguera regresa a los roles de comedia en la pantalla grande, después de una seguidilla de aplaudidos personajes dramáticos, y brilla como acostumbra a hacerlo. La impotencia y ambición que componen a Rocío logran sacar varias carcajadas, porque es una mujer que necesita sentirse exitosa consigo misma, pero llega a cometer más errores que su esposo, motivada por la cantidad de dinero que pretenden reunir para su hija. En menor grado, sobresale también el breve regreso del actual diputado Luciano Cruz-Coke a la actuación y al cine, después de haber sido parte de “Súper” (2009) de Fernanda Aljaro y Felipe del Río, y “Se arrienda” (2005) de Alberto Fuguet.

¿Cómo andamos por casa?” es una comedia entretenida, que invita a la familia a reírse de sí misma y a disfrutar con una perspectiva negra acerca de las penurias y equivocaciones que a veces se está dispuesto a correr por un bien mayor.

Quizás Boris Quercia en su retorno a la dirección cinematográfica no consiga un éxito comparable al que obtuvo hace 15 años, pero se agradece que haber estado tanto tiempo sin hacer cine, no significó que perdiera el sentido de humor como creador, tan influenciado por la comedia italiana de los 60, la cual casi siempre lo ha acompañado en sus trabajos para la pantalla grande. Podría explotar los siguientes años aristas nuevas y diversas en el género de la comedia o probar con algo distinto y arriesgado, como lo ha estado haciendo en su rol de novelista. Queda comprobado que Amparo Noguera debe volver a hacer una película en clave de comedia, pero siempre que esté al mando un buen director y un guion inteligente.

 

Pablo Carrasco Sáez