Cuánto nos cuesta tocarnos

Aunque nos cuesta muy poco, ¿en este tiempo seremos capaces de sopesar todas las cosas que teníamos aseguradas: ver a nuestras familias y abrazarlas?

Miércoles 29 de agosto de 2020

Sabíamos que el 2020 no iba a ser un año normal por razones obvias: 18-O, votación por nueva constitución y status quo haciendo agua en cada ámbito. Siendo ya abril, ninguna de las demandas se ha satisfecho, nada de reformas, a lo más una constitución en la que la gente está volcando todas sus esperanzas, aunque sean cambios de 5, a 10 años. No tenemos nada y seguimos sin tenerlo, pero se suma el Covid-19, mientras el sistema sigue injusto y ahora la amenaza es vital.

Ninguna vida en el planeta ha podido ser ajena, nadie. Llegará a todos lados. Los dramas son tan diferentes que a veces cuesta discernir las causas: Italia, Irán, España, Ecuador, Estados Unidos países tan disímiles como variados siguen engrosando la lista.

Por ahora, todas tratamos de sobrevivir en nuestras casas, cada una con su drama tan palpable como la violencia intrafamiliar, que aumenta inevitablemente cuando no hay para donde escapar. Algunos somos privilegiados. Mi empleador me comentó el viernes que vamos a tener cuarentena hasta agosto. Esto me desmoralizó completamente, no porque el encierro esté insoportable -estoy acompañada, tengo a mis mascotas, comemos bien todos los días y tengo el suficiente trabajo para no llegar a aburrirme- es la perspectiva a futuro, lo que abruma.

¿Qué pasará con los que viven solos y se sienten solos? ¿cómo viviremos quienes tenemos a un familiar viejo que no vamos a poder ver hasta mitad de año o tal vez más?, ¿Cómo vivir con esta soledad real?

El gesto de tocarnos nos va a salir caro en la cuarentena, no solo por el contagio, sino que por la falta de abrazo. Tocarnos está tomando dimensiones que no habíamos considerado hasta ahora. Si bien nuestra sociedad se toquetea mucho, siempre ha habido personas que rechazan ese contacto, ¿habrán cambiado de parecer ahora? ¿Cómo será cuando volvamos a salir, podremos entonces volver a abrazarnos como hasta antes del virus o lo haremos con temor?

No tengo la menor idea de cómo paliar este aislamiento. Veo que los psicólogos y psiquiatras, y todo el que puede, dando recetas de cómo adaptarse y de como ingresar al trabajo online. De todas formas, tal vez sea el momento de pensar en qué tocamos cuando nos tocamos, cómo nos acercamos al otro, tanto con palabras como con el tacto.

En este momento nos echamos de menos, queremos abrazar a nuestros padres, a nuestros amigos, caminar por la calle para vernos. Entender que esto va a durar mucho más de lo que pensamos, que cuando volvamos a la calle el virus seguirá ahí y podremos contagiarnos. La vida ha cambiado.

¿Cómo actuaremos entonces? ¿Actualizaremos las formas de tocarnos, de conocernos? ¿Seremos entonces una nación que se da la mano o que se saluda de lejos? o ¿dejaremos que el amor a los que queremos se desborde para reecontrarnos, como cuando nos encontramos aquella primera vez en las calles gritando para exigir lo propio?