Educación sin filosofía: Una cicuta para nuestro futuro

Hace poco fue noticia un cambiazo que debería avergonzarnos a todos. Dos horas de educación cívica a cambio de dos horas de filosofía. Y con eso debería bastarnos, dicen las autoridades. A llorar a la iglesia.

Jueves 15 de marzo

 

Esta propuesta fue aprobada de manera parcial el 12 de febrero, sí el mismo día de nuestro bicentenario y del aniversario de la fundación de Santiago, eventos que pasaron sin penas ni glorias por los medios nacionales y las instituciones de la República. Es curioso que la propuesta de eliminar filosofía de la malla curricular haya sida aprobada parcialmente este ignorado día. Digo ignorado porque somos un país muy ignorante. Insistimos en celebrar nuestra Independencia conmemorando el 18 de septiembre de 1810, día en que “los chilenos” juraron lealtad al Rey de España, Fernando VII, quien había sido secuestrado por José Bonaparte, A.K.A. Pepe Botella, el mismísimo hermano de Napoleón; y no el 12 de febrero de 1818, fecha en que se firmó el Acta de Independencia.
¿Qué está tan mal con nosotros que no entendemos ni nuestras propias fiestas?

No se aventure en responderme, porque ésta es solo una pregunta retórica. Yo le cuento enseguida.

Tenga ese dato en mente, mientras le presento más argumentos. ¿Se han fijado la cantidad de faltas de ortografía que se encuentran en la calle? En los quioscos, el metro, las gigantografías, la publicidad electoral, en los comunicados oficiales. Se comen letras y acentos con total descaro. Y el niño, que todos los días toma el transporte público para ir a la escuela, aprende de estos horrores ortográficos. Es desastroso. Pero a nadie parece importarle. No es tema.

Sigo. ¿Han notado cómo hablan los políticos en la televisión? ¿No les molesta tanto como a mí? Seamos claros, Chile es de los países de la OCDE que más hora trabaja, con el salario más bajo, pero su clase política está entre las 5 mejor pagada de todo el planeta. Ilustres como René Alinco, el Coronel Labbé, Osvaldo Andrade, entre otras especies de esta fauna, son millonarios, son parte del 1% más rico de Chile. Chan!

¿Sabía usted que somos la primera fuente de litio en el mundo y también la segunda reserva de agua dulce del planeta? Pero claro, los talibanes del libremercado insisten en prostituir nuestras riquezas naturales al mejor postor. Lo hacen sin asco.

¿Sabía usted que la gran mayoría de los que se oponen a la educación gratuita estudiaron gratis? Qué cosas, ¿no?

Recuerdo cuando en la universidad nuestro director de estudios, Jaime Parada, anunció el cambio de malla curricular para las carreras de historia y periodismo. La idea era sacar profesionales idóneos para las necesidades del mercado, el Santo Mercado, para lo cual se requería quitarnos valiosas horas de ramos teóricos y dar paso a las nuevas técnicas pedagógicas y ramos orientados a la funcionalidad social, pero no a su comprensión. En ese mismo momento pedí la palabra y lo acusé de mercantilizar nuestra educación. Algunos pocos tímidos se sumaron a mi protesta, otros parecieron aceptarla sin siquiera entenderla.

Ahora, la gran pregunta es: Qué relación tiene todo esto con la eventual eliminación de 2 horas del ramo de filosofía para terceros y cuartos medios.

Bueno, si entendemos la filosofía como el conocimiento adquirido que permite observar, aprehender (sí, con hache) y reflexionar sobre el entorno, entonces usted estará de acuerdo conmigo que en cada uno de los ejemplos exhibidos arriba faltó más mate, más cabeza, más inteligencia. Entonces, por qué tras 17 años de dictadura donde la generación de nuestros padres no pudo votar, mi generación nihilista y apática escoge no participar de las elecciones o lo hace por quienes perpetúan todos estos problemas y muchísimos otros, como el Puente CauCau, la situación del mapuche, nuestra identidad cultural y nuestra relación con los otros pueblos de América Latina. Y les garantizo que entre más miramos hacia adentro más motivos tenemos para avergonzarnos.

Cierto que filosofía no cambiará nuestra pobreza cultural, pero sí de su comprensión quizá surja victorioso otro Neruda, Mistral, Maturana, Varela.

Basta ver qué y cómo hablan los políticos para darse cuenta de que ignoran la importancia del humanismo dentro de la educación, pues leyendo, escribiendo y debatiendo se extienden los límites del pensamiento y se construyen mejores personas. La principal crisis de este mundo es la falta de humanidad en los humanos, la falta de empatía y la poca comprensión de lo que sucede. Información no es conocimiento, y a pesar de estar viviendo en la época del Big Bang Informativo, seguimos siendo ignorantes como las vacas, perdiéndonos entre las modas de las redes sociales (“#TodosSomosNadie”).

Por esto y mucho más es que necesitamos más horas de filosofía, ciencias, historia, educación cívica y arte, para educarnos como humanos y no como una desalmada pieza de un engranaje.