El amante uruguayo: narrativa erótica rioplatense

La selección de libros la hice casi sin querer. Caminando por la ciudad vieja en una visita a Montevideo, entré a Moebius Libros: arte, libros y objetos en extinción. Atendía el típico flaco simpático de anteojos que se había leído toda la librería. ¿Qué me recomiendas de narrativa uruguaya?

2 de octubre de 2018

Lo único que había leído era Benedetti y Galeano, así que había que refrescar el repertorio. Me recomendó varios y terminé por llevarme Los amores imaginarios, de Cristina Peri Rossi (HUM, 2016) y Las Hortensias de Felisberto Hernández (Faro Ediciones, 2017). Aparte, busqué el libro de mi amiga Valentina Viettro Sexualidades Monstruas (Estuario, 2018). Aunque no estaba preparada para tres libros tan estimulantes.

Primero, Felisberto Hernández plantea la fragilidad de la línea que separa la realidad de la fantasía y los límites de las relaciones, el fetichismo y la imaginación. Nacido en 1902 en Montevideo, Felisberto Hernández fue compositor y escritor prolífico, pero no recibió en vida el debido reconocimiento. Las Hortensias se enmarca dentro de su producción en un contexto fantástico e irreverente, y es definitivamente, mi favorito de los tres.

Horacio, el antiguo dueño de una tienda tiene por afición admirar escenas hechas con muñecas, casi siempre trágicas, en vitrinas montadas por sus empleados. Como un aristócrata, hace fiestas y funciones diarias donde expone a sus muñecas junto a María, su esposa. Cuando siente que María podría morir, comienza a fijarse cada vez más en Hortensia, una muñeca que fue fabricada para semejarse a su mujer y que tiene el encanto particular de la individualidad. La muñeca, Hortensia, lleva el segundo nombre de María y para ella es como una hija. Horacio empieza a sentir otras cosas.

La historia de la traición desdibuja las posibilidades de la realidad, en una narración que expone todos los factores de la historia con una verosimilitud tan grande que hace imaginable lo imposible. Esa es la mayor satisfacción que puede entregar Las Hortencias: un narrador poderoso, omnipresente y visual que sitúa al lector en el paisaje, la atmósfera y objetos precisos.

El erotismo en Las Hortensias se vislumbra, pero de lejos. Podemos sentir lo que siente Horacio, pero desconocemos lo que hace y cómo lo hace. No así en Los amores equivocados, de Cristina Peri Rossi. Con ella nos situamos varias décadas más adelante y en una vida cosmopolita. Estamos ante una de las narradoras más destacadas de Latinoamérica, asociada al boom, amiga personal de Julio Cortázar y otros escritores de la generación.

Los amores equivocados, abre la ventana al amor moderno: desencontrado, rápido, opuesto total al romanticismo y los sacrificios. Entramos en los moteles, la prostitución, el nacimiento de la homosexualidad, el mundo sexual heterogéneo que gozamos a los gritos desde mediados de siglo pasado.

Y como reza el nombre, tropezamos relato a relato con amores desesperanzados que ya sabemos cómo van a terminar. Es el profesor universitario, la putita joven, el psicólogo, la niña pálida del instituto, la lesbiana veterana; los nombres se olvidan dejando en el recuerdo nada más que la fogosidad del encuentro y la excitación de una narración hábil, fetichista, que sabe lo que quiere; y lo que quiere, lo consigue.

Esta es narración madura, Cristina lo publicó el 2015, fruto de dos años de escritura de relatos que, sin querer, tenían en común el fracaso de la relación tradicional. En cierto modo, hay tristeza en este libro, como cuando se está recién generando un cambio de paradigma en el amor y extrañamos esa pareja establecida como  institución.

En otro paso evolutivo es que encontramos Sexualidades Monstruas, de Valentina Viettro. Ilustrado por Ombú, donde nos sumergimos a la exploración de la sexualidad sin tapujos, sin miedos, expectativas ni obligaciones sociales.

Acá nos paseamos por todas esas actividades que miramos en las películas y no hacemos por miedo. Vouyerismo, orgías, sado, tríos y más vouyerismo. Es la expansión y reinado del cuerpo con todas sus secreciones, miembros húmedos y gigantes. Exploración del cuerpo en su estado más puro y en un contexto tanto más cosmopolita que el libro anterior.

La vida del siglo XXI en toda su expresión, sin fronteras de ningún tipo, excepto algunas culturales.  Sexualidades Monstruas en algún momento de la historia hubiera sido un escándalo, pero ahora es más bien una invitación a afirmarse bien de las sábanas y disfrutar sin dar explicaciones, como en La Isla, el último cuento, donde las mujeres se revelan contra la monotonía de los hombres.

En Sexualidades Monstruas hay algunos hilos conductores, referencias que se cruzan y que nos sitúan como observadores de las vivencias de la narradora, una mujer poderosa que se deja llevar por sus deseos. Su voz y sus ideas son el hilo conductor de este libro, como si fueran las memorias de una inmigrante, una marina mercante, como sueña ser en una de sus fantasías.

En estos tres textos, Uruguay se me reveló como una tierra fértil y un punto caliente lejos del anillo de fuego del pacífico. Los terremotos y tsunamis aquí son otros. Coincidentemente, las mujeres salieron del país mientras que el hombre se quedó y cumplió sus fantasías en un entorno social chico, que puede adivinarse con el menos de millón y medio de habitantes que tiene. Para Santiago y sus 7 millones, Montevideo es un pueblo; puede que tengas que ser valiente para ser un raro ahí. De todas formas, no deja de ser estimulante que los tres representantes tengan una vida sexual tan interesante. Tal vez hay que buscarse un amante uruguayo…

 

María José Figueroa