El Conformista: volvió el gran clásico de Bertolucci

La mítica cinta del afamado director italiano retornó a las carteleras tras 48 años de su estreno mundial, pero ahora en formato digital y remasterizada. 

21 de julio de 2018

Con “El Conformista”, Bertolucci demuestra porque es uno de los mejores cineastas que ha entregado Italia al mundo, narrando una historia sombría, inquietante, seductora, llena de dobles lecturas y con una puesta en escena increíble.

Los años 30 están llegando a su fin y en Occidente se percibe una atmósfera de incertidumbre ante el estallido de cambios brutales, que partirán en dos la historia del siglo XX. En paralelo con el nazismo alemán,  el movimiento fascista liderado por Benito Mussolini ha alcanzado alto niveles de poder y control en Italia. En este contexto, el protagonista, Marcello Clerici (Jean-Louis Trintignant) acaba por unirse al servicio secreto del fascismo italiano, para dar con el paradero de opositores al régimen del Duce.

Sus recientes planes de irse de luna de miel con su novia Giulia (Stefania Sandrelli) chocan con la nueva misión que le encargan sus autoridades: durante su viaje a París, tiene que dar con Luca Quadri (Enzo Tarascio), un retirado profesor de filosofía antifascista, para eliminarlo. Este viaje conducirá a Marcello a deambular por la cuerda floja, ya que el nuevo blanco, fue su profesor en la universidad, por lo que internamente se cuestiona si continuar con esta prueba o desistir. En París, mientras su ingenua esposa disfruta de las comodidades y la bohemia que ofrece la “ciudad luz”, Marcello –aún inmerso en su encrucijada de valores–  queda encandilado por Anna (Dominique Sanda), francesa con la que está casado con el profesor Luca Quadri. Ella sospecha que él es un espía, pero también le corresponde en sentimientos y al mismo tiempo, emplea un juego de seducción sobre Giulia.

La actuación del francés Jean-Louis Trintignant es contenida, muy seria, fría en el 90% del largometraje y no es un cúmulo de emociones que se podría encontrar en otra película italiana. Pero irónicamente, esa actitud sombría, triste y cabizbaja logra brindarle mucha personalidad a este agente de los hombres de Mussolini.

Marcello es un sujeto gregario, que siempre buscó formar parte de una agrupación grande para no llamar la atención. Ve en el fascismo el lugar perfecto, ya que no nació para nadar contra la corriente.

Además de esto, hay que destacar los fantasmas del pasado que lo atormentan y definen su presente, como aquel hecho de su infancia que lo tuvo casi a merced de un pedófilo, y que será vital en la última parte del filme. El título de la cinta de Bertolucci indudablemente va dirigido a él, ya que siempre está en la posición de testigo silencioso, incapaz de hacer algo para evitar lo que para el resto es una clara injusticia, pero en el contexto socio-político que azota a Italia y Francia, está permitido y justificado. Marcello dejará que todo fluya como estaba planificado, pero vivirá con remordimientos por siempre.

Bernardo Bertolluci realmente creó una película que no deja indiferente, sin importar la época de exhibición. “El Conformista” representa uno de los puntos culmines de su carrera, ya que concentra una serie de elementos cinematográficos y narrativos de primera calidad. Hay una excelente puesta en escena, fotografía y dirección de cámaras, que se pueden apreciar mucho mejor, gracias a la cinta remasterizada. Frente a nuestros ojos está una Italia con un pasado esplendoroso, pero al mismo tiempo resulta patética y contradictoria: amplia y estrecha, claustrofóbica y laberíntica.

Los colores grises, blancos, beige, anaranjados, negros y azules están presentes en la iluminación como en los vestuarios de los personajes, sincronizados de una manera admirable. Bertolluci juega de forma inteligente con la cámara, como si quisiera llevar al espectador hacia la sensación de una pesadilla.

Memorables son dos escenas: una en el frontis de la casa de la familia de Marcello y la segunda es el baile que lideran Giulia y Anna en un salón en Paris, rodeadas de gente, terminando por bailar todos alrededor de un impávido Marcello.

Para quienes gusten de Bertolluci, de las películas sobre la Segunda Guerra Mundial, o de grandes clásicos del cine italiano, “El Conformista” no los decepcionará. Es un filme que se atrevió en plena época de la Guerra Fría a usar el suspenso y el sugerente erotismo, para criticar las consecuencias de los regímenes totalitarios en las mentes de los individuos de calle, que enfrentaban la disyuntiva de servir por conseguir algo a cambio u oponerse corriendo el riesgo de dejar este mundo al día siguiente. “El Conformista” es una verdadera clase de cómo hacer “cine de guerra”.

 

Pablo Carrasco