El hilo fantasma: La despedida del cine de Daniel Day-Lewis

Esta increíble película que nos deja Paul Thomas Anderson, nominada a varios premios Oscar, incluyendo Mejor Película, y ganadora por Mejor Diseño de Vestuario, nos deja con una sensación agridulce en el alma, ya que también marca el retiro del cine de uno de los mejores actores de Hollywood: Daniel Day-Lewis.

05 de abril, 2018

El Hilo Fantasma es sin lugar a duda una de las mejores películas que nos entregó el año pasado, que a pesar de una enorme cantidad de cine más comercial, abanderado por el género de los superhéroes, fue un año que dejó variadas y muy buenas películas y si tienes dirigiendo al brillante Paul Thomas Anderson, y como protagonista al hombre que tiene tres premios de la academia como Mejor Actor a su haber, y por último a Jonny Greenwood en la instrumentación, no se puede esperar menos que una obra de arte que erice la piel y que te chupe los sesos y el alma, para devolvértelos hechos un nudo, acalambrada y  confundida. Este filme es una joya.

Anderson en esta historia nos presenta una extraña, pervertida y perturbante visión del amor y de las relaciones en pareja, ejemplificadas en el vínculo sentimental que crean. El exitoso y extravagante modista de los años cincuenta, Reynolds Woodcock, encarnado por el siempre contundente, Daniel Day-Lewis junto a Alma, por una menos destacada Vickie Krieps, pero que sí logra dar con el tono de la historia. Woodcock es un hombre obsesionado con su trabajo y un genio en éste, su reputación y clientes lo preceden y avalan como uno de los modistas  más importantes de Inglaterra de la década de los cincuenta. Este obsesivo hombre es atendido en un restaurant con la coqueta mesera, Alma, con la cual conecta de una forma especial, luego comienzan a conocerse para terminar casados.


La relación de esta pareja se basa en un constante gallito de quién tiene más poder, de dominación, de obsesión mutua y de llegar incluso a hacerse daño o provocarse enfermedades (Alma a Reynolds) para tenerlo débil y así poder mermar su terrible carácter y ritmo de trabajo y hacerse cargo de él.

Los primeros cuarenta minutos de película, Anderson logra meternos en el contexto de su relato de una genial manera. La parte mencionada de la historia, toda es tan excesivamente elegante, todo es tan rimbombante y exagerado, vestuarios, movimientos, manera de hablar de Reynolds y todos quienes lo acompañan y trabajan para él en la casa, que llega a tornarse molesto (Al menos para mí, a la media hora ya estaba sufriendo). Toda esta larga construcción barroca, es desarmada por Alma, quien es el personaje que entra a desordenar la normada, calculada, incluso, ensayada vida de Reynolds, rompiendo esta estética propuesta, con pasión, juventud y fuerza. Desde su llegada a la casa nada volverá a ser lo mismo y su romance con Reynolds de apoco se ira tiñendo con toques perversos que llegarán a lugares inesperados que provocan que algo nos duela al interior.

Anderson nunca decepciona, la película está muy recomendada para todos los amantes y no tanto, del cine. Además, es como el partido de despedida de uno de los mejores que han pasado. Cómo no vas a ver la despedida de Daniel Day-Lewis, cómo no ver a un maestro en lo que él dijo que fue su último trabajo para la pantalla grande. De todo corazón, gracias por todo Daniel, te deseamos lo mejor en tus nuevos proyectos, pero lo que más deseamos, es que te arrepientas. Una más, que te cuesta. Sólo una más. No te vayas aún Daniel, por favor. Te extrañaremos demasiado.