El hombre del blues blanco

Life in 12 Bars es un documental de 2017, dirigido por la directora Lili Fini Zanuck que recorre la vida y carrera del inglés Eric Clapton de una forma magistral. La cantidad de imágenes de archivo, proporcionado gran parte por el mismo músico, nos entrega, en un poco más de dos horas, una mirada profunda de los episodios que marcaron a Clapton. El relato biográfico además tiene la virtud que se recorre a través de las palabras del protagonista y de quienes han sido parte importante en su trayectoria.

Desde su niñez Clapton se sintió un niño inadaptado, solitario y ensimismado. De pequeño tuvo interés por las guitarras, dibujándolas en cuadernos. Eso hasta que le regalaron una acústica. A partir de ahí su vida cambió. Su obsesión fueron dos cosas: el instrumento de seis cuerdas y el blues. El músico relata que una vez que empezó a tener dinero trabajando, iba a comprar discos de sus artistas favoritos como Robert Johnson, Buddy Guy y Sonny Boy Williamson.

A los 9 años se enteró que su madre en realidad era su abuela, y que su hermana era su mamá. Esto desató, por supuesto, una crisis de identidad que sólo pudo suplir refugiándose en la música. Rechazo, es esa palabra que define mejor este período, que además lo marcaría tremendamente en sus relaciones, especialmente con Pattie Boyd, su primer matrimonio, por lo demás casada anteriormente con uno de sus mejores amigos, George Harrison. Este triángulo amoroso, por supuesto que daría para una nota extensísima que no va al caso. Pero lo que podemos rescatar es que de esa relación, y de lo difícil que fue concretarla, nació la inspiración de canciones como Layla de ese álbum clásico que es el Derek and the Dominos.

El documental nos muestra también el panteón musical con el que ha estado vinculado, demostrando la relevancia en cada uno de los proyectos en los que ha participado. Los primeros pasos en el profesionalismo comenzaron con Yardbirds, luego vino John Mayall & the Bluesbreakers, el súpergrupo y la potencia de Cream, Derek and the Dominos, y las innumerables colaboraciones con artistas como The Beatles, Aretha Franklin, Jimi Hendrix, Chuck Berry, BB King, entre muchos otros. Mano Lenta, como se le conoce, así como Ringo Starr, pareciera ser el amigo que todos aman en el rock.

En el año 93 viene la ola de premiaciones con su Unplugged. Probablemente es este trabajo el momento culmine de un músico que se forjó por la pena, la rabia, el rechazo y sobre todo el dolor. La canción Tears In Heaven es la síntesis de esta etapa de su vida. El tema fue inspirado por su hijo Conor, que falleció producto de un accidente en la ciudad de Nueva York a los 4 años de edad.

Es precisamente ese el rol que se destaca a lo largo de todo el trabajo de la directora, mostrando el papel fundamental del guitarrista en rescatar el blues, para que una multitud de jóvenes blancos lo descubran por medio de sus canciones, ejemplificando rol que ha jugado Clapton en la historia de la música.

Muddy Waters planteaba, a propósito de la ola de interés surgida por el blues en jóvenes blancos, en una entrevista en los 80’s, que era imposible que alguno de ellos pudiera cantar como ellos: “no han sufrido lo bastante en su vida, para cantar como yo”. Viendo el documental somos testigos que Clapton es la excepción a esa regla, desde su niñez a su adultez pasó por períodos duros y oscuros, que los desafió siempre mediante la música, su única arma, porque en definitiva es él el hombre del blues blanco, the white man blues.