Felipe Cares: “La expulsión me parece de una locura y violencia absoluta”

Felipe, artista de alma y experto en arte terapia,  nos cuenta la cruda verdad de su expulsión de los Testigos de Jehová

8 de junio de 2018

Actitud pensativa, manos sobre el mentón y una mirada que apunta al cielo buscando respuestas de momentos oscuros, momentos que contrastan profundamente con este jueves soleado de febrero.

Felipe Cares Villegas, piensa, mientras se acerca el garzón a ofrecer otro trago. Estamos en una terraza de un café de la mítica calle Londres, cuyos adoquines y construcciones del pasado se entrecruzan con problemas profundamente actuales, problemas que hablan de familia, religión, homosexualidad, y arte que aparecen como verdaderas encrucijadas del destino.

Arte terapia y la expulsión de los Testigos de Jehová, son las dos partes de una balanza que van conformando la personalidad de un extrovertido, alegre y ocultamente melancólico protagonista… pero no nos adelantemos. ¿Quién es Felipe Cares?

Felipe nació en el extremo sur de la alejada Punta Arenas, en el seno de una familia muy religiosa, todas ella Testigos de Jehová, en la que el férreo control de las amistades, el fin del mundo y la actitud omnipresente de Dios van conformando las mentalidades.

De niño, nunca conoció navidades ni cumpleaños, pero algo pasaba en esa infancia que no lo dejaba conformarse, era incorrectamente inquieto y curioso, para una familia que prefiere chicos obedientes. Desde muy pequeño, intentaba realizar amistades con personas fuera de la religión, lo que era mal visto. Además, siempre tuvo “más afinidad con las humanidades, fui generando un amor muy grande por la literatura y empecé a meterme en el mundo de los libros y de las artes en general.”

A los 19 años tomaría una de las decisiones más importantes de su vida, si no es, quizás, la más importante, se preguntó: ¿estudio Pedagogía en Lenguaje en Punta Arenas o Historia del Arte en Santiago? Quizás, pese al remordimiento de su padre, se decide por Historia del Arte en la Universidad de Chile, emprendiendo un viaje que cambiará para siempre su destino. La llegada a Santiago abrió una perspectiva radicalmente diferente a su natal Punta Arenas, mientras que la Universidad ofrecía un mundo de libertades para una persona que estaba acostumbrada a la palabra “no”. En sus primeros años, sintió atracción por la educación popular en una iniciativa de estudiantes de Ciencias Sociales, Periodismo y Filosofía llamada “La Escuelita”, uniéndose a profundos debates sobre autores de educación popular y filosofía crítica. Luego enriquece sus  estudios en un viaje a Argentina, donde investiga al psicoanalista Héctor Fiorini y  toma un taller literario de Pablo Pérez.

Pero sin duda, la experiencia que marcará su vida profesional es su participación en el Taller de Apreciación Artística en un centro del SENAME que lo acerca al arte como herramienta educativa, tomando después un postítulo en arte terapia, donde conoce a Lola, una amiga importantísima con quien se asocia para crear el centro de estudios de arte terapia FLUUNT, que actualmente cuenta con sede propia, talleres de especialización para profesionales del área artística y un potente diplomado.

 

Nos podrías contar ¿Para ti qué es Fluunt?

Hay una frase de Sócrates que es “omnia fliunt & omnia mutantur” que significa que todo fluye, todo cambia. Además que fluunt, en términos visuales con la U y la N se ve bonito. Esto del fluir tiene que ver con los procesos creativos, de que si una persona está creando constantemente, tanto en términos artísticos como personales, soluciones, propuestas, proyectos de vida, eso también tiene que ver con lo que nosotros entendemos por salud. Si una persona deja de crear, deja este proceso creador, es donde aparece la enfermedad. Si una persona está constantemente creando tiene mayor satisfacción y se siente más sana. Obviamente hay mucha psicopatología psiquiátrica, los trastornos mentales severos, la esquizofrenia, la bipolaridad, que eso no tiene una cura. Pero igual, si entiendes que una persona está constantemente haciendo cosas, eso ya es saludable, también es bonito pensar así la salud, que la salud no tenga que ver solamente con curar una enfermedad, sino que también con ver la parte creativa de una persona.

Nosotros creemos que el arte tiene un potencial súper fuerte. Si uno ve a los artistas más conocidos muchos de ellos han tenido una vida súper terrible y el arte los ha ayudado a simbolizar ciertas cuestiones que de no haber sido por eso o se habrían matado o estarían pésimo. Por ejemplo, hay un artista que es Yayoi Kusama, que es una artista japonesa, que actualmente es mega famosa y millonaria, que tiene una esquizofrenia grave y actualmente vive en una especie de clínica taller. Ella en sus entrevistas dice que si no fuera por el arte, se habría matado hace mucho tiempo. El arte es lo que la mantiene viva.

Felipe se siente relajado, toma un sorbo más de aperol y prende un cigarro, estamos conversando desde una óptica que lo acomoda. El arte, la Universidad, la educación son temas que prenden su pasión interna, donde las palabras brotan solas. Pero es el momento de ir al hueso…

 

Interesante conocer esta visión creadora y sanadora del arte. Ahora Felipe, cuéntanos ¿por qué quisiste dar esta entrevista?

Tras un poco de silencio, mirada pensativa buscando palabras y algunas risas nerviosas comienza- “Siempre cuento como era mi vida anteriormente, antes de dejar la religión, porque es muy raro porque para mí no es tan extraño, pero me gusta ver la reacción de la gente cuando les cuento como es el mundo de una religión tan fanática, tan extrema. Conversando con amigas de la pega, empecé a ver cómo podía mostrar esto públicamente. Así que me causa curiosidad y tengo muchas ganas de ver las reacciones que tiene la gente cuando cuento estas cosas, me fascina.”

 

Comencemos entonces: ¿Cómo es la formación de un testigo de Jehová? y ¿Cómo era tu mirada de la sexualidad en esos años?

Los Testigos de Jehová tienen una vida absolutamente potente. La religión es la vida, no hay una separación entre religión y vida. Por lo tanto, todas las cosas que se hacen, siempre están argumentadas desde la Biblia.

Cuando era niño, la sexualidad era un tema difícil. Crecí en un mundo donde los pecados eran condenados a muerte. Por lo tanto, esto significaba que si yo me declaraba homosexual y practicaba la homosexualidad, pasaría que en el futuro mis padres iban a vivir esta vida eterna y yo iba a estar en un vacío, muerto. Entonces obviamente si uno tiene 5 años eso te parece abrumador ¿o no?

 

En otras palabras: ¿Te tocó negarte a ti mismo durante muchas etapas de la infancia?

 Sí, o sea son varias cosas. Una parte importante es este miedo que implanta la religión, pero también con otro contexto histórico, porque me imagino que un Testigo de Jehová de ahora del 2018, en este mundo donde la homosexualidad es más conocida puede ser distinto. Hace 20 años atrás, la homosexualidad era un tema que no era bien visto.

 

 ¿Habías conocido a personas que han sido expulsadas?

Sí, la expulsión es un tema muy cotidiano en los Testigos de Jehová. Desde que tengo memoria que se habla de las personas expulsadas, porque la expulsión es una medida que toma la religión. El objetivo de la expulsión -es una cuestión muy medieval- es que “A ti te duela tanto que te aíslen, que tengas la necesidad de volver” Esa es la medida, usan el dolor. Entonces las personas expulsadas son algo muy conocido, desde muy chico que se apuntaba y decía “mira esa persona que está ahí es expulsada”, porque a las personas expulsadas no se les puede saludar, no se les puede hablar.

 

Estuviste en Santiago, conociste un nuevo mundo que te fue alineando un poco más con lo que tú eres como persona. ¿Cómo fueron esos primeros pasos previos a la expulsión?

Siempre tuve muchos cuestionamientos y eso no me perturba tanto como la homosexualidad que implicaba exponer una cuestión muy personal y algo por lo que yo decía “chuta no sé como lo va a tomar el resto”, voy a ser discriminado.  Cuando llegué a Santiago igual participaba en las Congregaciones de los Testigos de Jehová. Entonces no sé si luchaba tanto, pero de alguna manera trataba de conciliar ambos mundos y en un punto dije “ya esto no da para más”  y fue cuando tenía como 23 o 24 y decido contarle a mis dos mejores amigas y ellas me apoyaron al 1000%, muchas amigas me dijeron “hay amigo estábamos esperando esto desde que te conocimos porque siempre lo supimos, pero cada uno con sus tiempos”. Un mes después digo “ya filo esto no da para más, le voy a contar a mis papás”. Y ahí les cuento a mis papás y quedó el grito en el cielo, fue (…piensa unos segundos y toma aire) fue heavy ese momento, llanto, grito, de todo.  Los hermanos, mi mamá, mi papá, todo, todo, dado vuelta…

 

Entonces ¿qué solución vieron tus papás en ese minuto?

Ahí mis papás me pidieron que no les contara a nadie, porque obviamente esto era una vergüenza para la familia y me dijeron que íbamos a hacer lo posible como familia para afrontar esto, para que no practique la homosexualidad.

 

Te vamos a apoyar en que tu no practiques la homosexualidad…

Exacto. De hecho, los Testigos de Jehová tienen mucha literatura, hay muchos libros donde Testigos de Jehová cuentan su experiencia de ser homosexuales y no practicarlo y lo difícil que es y cómo lo llevan. Me acuerdo que me leyeron de esos libros, así como Felipe esto es posible. Uno puede vivir una vida sin practicarlo. Además, entre la religión y mis papás, pensaban que era algo medio psiquiátrico. Me decían “puedes ir al psiquiatra, puedes ir al psicólogo, a lo mejor esto es reparable.”

 

¿Cuánto tiempo te tocó vivir así?

Fueron como tres años. Fueron tres años en donde nos fuimos distanciando de a poco, donde al principio mis papás trataron de apoyarme en el sentido de “¿cómo estás?, ¿qué estás sintiendo?, ¿cómo lo estás llevando?”. Yo en esa época estaba viviendo en Santiago, viviendo con mi hermano que se vino a estudiar. En ese tiempo había dejado de participar en todas las actividades religiosas. Entonces ya era un bicho medio raro, pero nunca había confesado un pecado como tal, por tanto no era un expulsado, sino que eres una persona que está alejada de la religión.

Era como el bicho raro, que había que tratar de ayudar para que volviera. En esos tres años siempre me invitaban a los eventos clásicos de la religión para poder acercarme, la gente que me había conocido en esos años me llamaban por teléfono “¿Que cómo estaba?” Me invitaban a comer para que no me alejara, pero llegué al punto en que alguien de la religión me acusó, porque vieron unas fotos medias sospechosas en las redes sociales.

Me llamaron por teléfono uno de estos ancianos. Estaba en la casa de una amiga de Santiago que estaba haciendo un Magíster en París. Entonces, recibo el llamado, voy al living a contestar y cuándo sé el motivo de la llamada entro en pánico.

Tuve unos días de reflexión entorno a qué iba a hacer cuando me juntara con ellos, y ahí le conté a mi mamá que había sido citado al Comité Judicial, y ella me dice “filo Felipe, si tenis que decirlo, dilo, para que vas a seguir viviendo una vida en la mentira”.

¿Y cómo fue ese día?

Fue un día oscuro, me acuerdo que fui a las 12 del día, era marzo o abril, era un día soleado, aunque no hacía frío ni mucho calor, estaba ese sol tenue que no pega tanto.

Mientras caminaba me estaba pasando todos los rollos, de si lo digo y me expulsan, va a pasar todo esto que está pasando actualmente con mi familia, de que me van a dejar de hablar, que voy a ser rechazado, entonces obviamente eso también influía en si decidir contarlo o no. Entonces sí, estuve toda la mañana dándole vuelta, diciendo que chuta lo digo, no lo digo, lo digo no lo digo.

 

¿Cómo describirías la escena en que pasó todo esto?

Imagínate una sala pequeña que se utiliza para instancias públicas, en dónde hay una especie de pódium y unas 20 sillas. Entonces esa sala estaba acomodada con una mesa, una tarima y un pódium y nos sentamos en un circulo de sillas. Estaban ellos tres de terno, yo con ropa de calle y pasa esta conversación. Comenzamos a analizar esto que fue algo de Facebook o de Instagram, donde yo subí unas fotos de unas acuarelas que estaba haciendo, y eran acuarelas de un Kamasutra gay, entonces claro alguien debe hacer dicho  “Kamasutra gay, obvio que es gay”

 

igual es extraño que te acusen por unas pinturas…

Piensa que es una religión en la que tu no puedes tener contacto con la pornografía. O sea si el kamasutra hubiese sido heterosexual o homosexual, hubiese sido acusado igual de ser una persona inmoral, sucia, porque que estés pensando en sexo es sospechoso. Si estás pensando en sexo, es porque has tenido sexo y no estás casado. Todo lo que sea relativo al sexo está super vetado.

Obviamente, al principio traté de argumentar de que era una pintura, un tema más artístico, que tenía ciertas preocupaciones por ciertos sectores de la sociedad y la discriminación bla blabla…

 

¿Y cómo te fueron cercando?

En un momento me preguntan directamente: ¿Has tenido sexo con hombres? (silencio un poco extenso) …Y ahí.. (pensativo) y ahí dije “Sí, he tenido sexo con hombres…”

Ahí me dicen “vamos a hablar de esto”. Entonces, empiezan a preguntarme hace cuanto tiempo, cuántas veces lo has hecho, si tienes una pareja, si tienes sexo con muchos hombres, si esto lo estoy haciendo hace mucho tiempo; todo lo relativo al tema y después de eso te preguntan: ¿entiendes la gravedad del asunto y si estás arrepentido?

Ahí respondo “ahí les explico que es mi vida y que la voy a seguir viviendo así, porque no estoy ni ahí con seguir reprimiendo una cuestión que para mí es natural y que no veo que sea grave.  No tiendo por qué me tiene que tocar a mí esta tortura, o sea alguien que nació heterosexual le tocó la vida más fácil que a mí, lo encuentro súper injusto.

Finalmente les dije: “no, no esto arrepentido. Voy a seguir viviendo mi vida tal cual la estoy viviendo y si eso implica tener sexo con hombres, lo voy a seguir teniendo. Entonces si hay que tomar alguna medida al respecto, la acepto, porque no voy a hacer nada al respecto.”

Es que esto es muy loco. Esto es súper violento, absolutamente violento. Yo entiendo que de alguna extraña manera la religión y mi familia lo hacen por amor, pero obviamente hay una relación súper rara entre esto que es súper violento, pero que lo hacen por cariño, entonces se juntan muchos sentimientos.

 

De hecho, para dejar más explícito el nivel de locura que hay. Hace 3 o 4 meses después de que me expulsaron de forma oficial, toda mi familia: tíos, primos, hermanos, todos, me dejan de hablar, me eliminan del whatsapp familiar al día siguiente de la expulsión por un primo y cuatro o 5 meses después muere mi abuelo materno que es de Rancagua…

 

¿Y cómo fue ese viaje para despedirte de tu abuelo?

Cuando me entero de su crítico estado de salud, viajo y lo veo morir en el hospital. Estamos todos tristes, llorando mirando esta escena de muerte y dolor.  Esa noche pido permiso en la pega para quedarme dos días y me quedo en la casa de mi abuela, viene el funeral y todas las ceremonias de una muerte.

Entonces, me quedo en la casa de mi abuela con los parientes cercanos. Y esa misma noche en que murió mi abuelo, estábamos toda la familia cenando y mientras comíamos, yo era ignorado completamente de la escena familiar. Ignorado al nivel de que “me pasas esa ensalada” y solamente mi mamá me pescaba, nadie más, nadie me hablaba.

Mientras todos lloraban, nadie me hablaba …en la misma mesa, todos comiendo… pero nadie me hablaba en la cena, pese a que hace pocos momentos había muerto mi abuelo. Ahí ocurre otra escena extraña, cuando cacho que no sé quienes están más locos si ellos o yo, decido pararme: me voy a comer a la cocina y mi mamá se acerca y me dice “¿Qué te pasa?” y yo pensando “me estas hueviando”…

 

¿Cómo fue sentirte sin apoyo familiar?, ¿Qué hiciste?

Es duro, porque vengo de una familia súper aclanada. Mi familia siempre ha andado junta para todos lados. Entonces es duro porque obviamente no tengo contactos con ellos, pero de alguna manera, sé que cuento con ellos. Si alguna vez tengo una enfermedad grave, sé que van a estar ahí. Ya me parecería demasiado loco, que si tuviera un cáncer o algo así, no se me pasaría por la cabeza que mi papá no esté ahí alado. Eso no va a pasar, espero, pero siento que tengo una red de amigos muy cercanos que han funcionado como una especie de familia, como una especie de soporte, que me han dado la contención que he necesitado y que, por un lado sí, es súper triste pensar que tus papás no te van a hablar porque están metidos en esto.

Y es raro también pensar, que yo sé que lo están pasando mal, que lo están pasando muy mal, son como sentimientos encontrados. Para mí es duro, pero yo como pertenecí a la religión entiendo la lógica, no sé si lo justifico, pero entiendo cuál es el razonamiento de ellos, entonces de alguna manera, yo también entiendo por qué lo hacen y entiendo que ellos no puedan salirse de esa lógica.

No desde la lógica, sino desde el sentimiento. ¿En algún momento de tu vida como expulsado se te ha pasado por la mente volver?

Obvio que sí, porque es como volver a tener la vida que has tenido antes. Me encantaría volver a tener la relación que tenía con mis papás y con mis hermanos, pero cuando pienso en realidad todo lo que voy a volver a tener que pasar es como no, no quiero volver a pasar por esto.

 

¿Sientes que hubo un cambio en tu persona, en tu forma de ser antes de la expulsión y después de la expulsión?, ¿sientes que algo cambió en ti?

Ehh (pensativo). Sí, pienso que sí. Me siento una persona mucho más libre, de verdad que ahora todo me da lo mismo, que alguien piense algo malo de mí, ahora me da absolutamente lo mismo. O sea ya pasé por la expulsión, si pasé por eso ahora me da lo mismo lo que digan.  Al principio, era mucho más recatado y trataba de actuar de una manera un poco más heteronormada, pero la gente que me conoce hace un año, dicen que no pueden creer que yo haya pasado antes por heterosexual, ¿en que minuto fuiste un heterosexual religioso?

 

¿Qué podrías decirle a las personas que viven este proceso de expulsión que por ahí tienen menos herramientas que tú?

Una persona que esté pasando por esta situación, yo creo que sinceramente, si es una persona que tiene pocos recursos emocionales, no lo recomiendo; porque esto puede llevar al suicidio. Yo creo que muchas personas se pueden haber suicidado, porque imagínate pasan de un día para otro de tener una gran familia, a quedarte solo. Creo que si alguien no tiene los recursos emocionales suficientes, tiene que prepararse de alguna manera porque se viene algo muy duro.

 

Te agradezco muchísimo esta confianza para hacer la entrevista.

Sí, tranquilo, me encanta. Para mí fue algo tan cotidiano que recién ahora siento que soy capaz de entender un poco el otro lado, que me parece de una locura y violencia absoluta. Pero soy capaz de entender esa lógica y agradezco mucho haber salido de esa lógica, por todo lo que estamos conversando ahora, pero no sé alguien que está viviendo algo parecido, sino tiene los suficientes recursos emocionales, yo creo que es muy duro, muy muy duro.

Felipe, fuma el último cigarrillo, mientras una suave brisa interrumpe en las mesas. El sonido de unos cantantes de blues callejeros envuelve el ambiente y ambos nos quedamos en minutos de reflexión, donde los pensamientos vuelan más rápido que las palabras. Luego toma su bolso, y camina para perderse entre los adoquines de la calle Londres.