Historia de un matrimonio: espacios que abrir, ocupar y ceder

Scarlett Johansson y Adam Driver protagonizan la última película de Noah Baumbach (Frances Ha, Greenberg) que se estrenó paralelamente en salas y en Netflix. Este filme ha sido aclamado casi instantáneamente a nivel mundial, exponiendo la escala de grises a la que se ve sometida una pareja con un repentino divorcio a cuestas.

27 de diciembre de 2019

Marriage Story –escrita y dirigida por Baumbach– ya corre como una de las grandes favoritas en la próxima edición de los Premios Globos de Oro, con 6 nominaciones, que incluyen las categorías a Mejor Película Dramática, Mejor Actriz y Actor Dramático. La cinta nos presenta a la actriz Nicole (Johansson) y Charlie (Driver) director de una compañía de teatro. Ambos forman un joven matrimonio con un hijo de 8 años, que vive cómodamente en Nueva York. Hasta cierto momento, son una pareja compenetrada, que conoce las virtudes y defectos del otro, sienten mucha pasión por el arte que ejercen y por el amor hacia el pequeño Henry. Son musa y maestro, compañeros de trabajo, amigos, padres, y finalmente, esposa y esposo. Sin embargo, todo lo que construyeron juntos –o pensaron haber hecho juntos– va quedándose atrás, cuando Nicole decide irse con su hijo a su natal Los Angeles y solicitar el divorcio a Charlie, que creía hasta ese momento, estar viviendo un paréntesis.

El rol de Scarlett Johansson viaja hasta el otro lado de Estados Unidos –a Hollywood, la segunda cuna importante de la actuación en el hemisferio norte– para encontrarse a sí misma y saldar cuentas con sus sueños y deseos como actriz y como mujer, que dejó en pausa, para estar al lado de su marido, apoyándolo en sus metas y postergándose silenciosamente. Mientras que el personaje de Adam Driver se perfila como un hombre bueno, que es constantemente absorbido por sus cosas: sus sueños, el trabajo que ama y que lo consume tanto, pese a que adora la vida familiar que tiene, sin darse cuenta, mimetizó sus intereses con los de su esposa, creyendo que eran los mismos. Es su papel, es él quién más choca con esta nueva realidad que lo obliga a salir de su zona de confort. Culpas, reproches, interrogantes acerca del fin del amor y los medios a los cuáles recurrir por la custodia del niño, son piezas del duro y doloroso rompecabezas, que conducen involuntariamente a  Nicole y Charlie a extremos para ganar, a través de la herida abierta.

Historia de un matrimonio” es una película muy interesante que se centra, como pocos filmes, en revelar los conflictos y asperezas dentro de la disolución de pareja, más que de  familia. Noah Baumbach es un cineasta autobiográfico, cuyos temas recurrentes son las separaciones tanto amorosas como emocionales y personajes masculinos que quepan en el molde del “perdedor”.

Noah construyó un guion muy sólido, en donde sus protagonistas entregan lo mejor de ellos mismos en cada escena. Adam Driver impacta como este hombre de teatro inamovible, que se ve superado ante la pérdida del control y de su esquema de familia feliz. Scarlett Johansson una vez más demuestra su gran talento escénico y dramático, cuando sale del encasillamiento de roles sensuales, al encarnar con verdad y realismo a una mujer con fuerza y algo desorientada, que aprende a tomar sus propias decisiones. Charlie y Nicole se quieren, pero el competir inconscientemente por los sueños y anhelos personales que tenía cada uno, los hace alejarse. Por el escenario en que se desarrolla la película, la ambientación y el sello del director, esta cinta podría caer en un molde Allenesco, pero las escenas largas con diálogos punzantes y que las cualidades teatrales de los protagonistas sean usadas a favor de la historia, la enaltece y la vuelve intensa, con la capacidad de identificar a cualquiera que haya vivido de cerca la separación o el divorcio.