Homeostasis, la raíz del buen vivir

El año 2012, Felipe Monsalve entrevistó a 23 notables pensadores chilenos y les preguntó acerca de la vida, la muerte y la forma de lograr un buen vivir.

3 de julio de 2018

 

Uno de los pensamientos filosóficos más llamativo de la cultura Mapuche y que más interpela al habitante de la ciudad, es la idea del buen vivir. Esta idea se interna en las necesidades espirituales humanas, algunas conectadas a lo material: la relación con la naturaleza, la satisfacción de las necesidades, el respeto, la vida sin violencia y la reciprocidad que conecta a todos los seres del mundo. El concepto es Kyme Mogen, y aunque no se menciona explícitamente en el libro, permea todas sus entrevistas y sus principales ideas. Sin querer, este libro nos llevó de vuelta a la filosofía primigenia del pueblo chileno.

Homeostasis, recopilado por Felipe Monsalve (2012, Random House Mondadori) consta de 22 entrevistas a personas notables de la sociedad chilena moderna con temas que rondan la vida, la muerte, el trabajo, el sistema económico capitalista y las crisis de sentido. Entre los entrevistados se encuentran Sergio Larraín, Ximena Dávila, Humberto Maturana, Gastón Soublette, Douglas Tompkins y Adela Pino, incluso el ex candidato presidencial Manfred Max-Neef.

El texto se imagina y crece como una planta que tuvo la capacidad de adaptarse a otros suelos y prosperar en la adversidad, una especie de resiliencia vegetal como extrapolación a la vida humana adaptable.

Entre los entrevistados, todos con notables trayectorias laborales, hay diversidad de profesiones y visiones políticas: economistas, educadores, médicos, artistas, psicólogos, sociólogos. El común denominador: la mayoría nació entre 1930 y 1940. Estamos hablando entonces de una sabiduría en base a la experiencia y al despertar;  los entrevistados tienen la lucidez que brinda los años y el trabajo interno y externo a conciencia. La relación con el mundo vegetal y la naturaleza también es transversal, pues son personas que ven en la conexión con la naturaleza, la calma y la desconexión tecnológica, una oportunidad de reflexión, de iluminación y principalmente, de buen vivir.

Estructuralmente, Monsalve separó los principales temas en conversación, creando un texto unificado con conclusiones y definiciones claras. Por ejemplo, la entrevista a Humberto Maturana se divide en las áreas de Adicción, Reflexión, Emoción, Desapego, Cultura Patriarcal, Espacio Matríztico, Lenguaje, Futuro, Espiritualidad, Vida, Muerte, Sufrimiento y Amor, cada uno con un discurso bien armado de su visión personal sobre la temática.

Esta disposición nos da una especie de análisis filosófico profundo pero breve de las principales conclusiones vitales. Como es de esperar, cada uno trae chispazos de sabiduría y reflexión notables que nos cuestionan el sistema de vida que llevamos, nuestras creencias, el resultado de las opciones vitales que escogieron y las posibilidades de llegar a vivir en un mundo mejor. Que el libro haya sido publicado el 2012, nos da perspectivas de cumplimiento de las ideas que cada uno tenía para el futuro y si el resultado fue positivo o negativo.

La homeostasis es la forma que tiene un organismo para adaptarse y sobrevivir. Las opiniones y opciones vitales variopintas de los entrevistados del libro, nos dan esa perspectiva vital que invita a tomar decisiones a futuro con prudencia, conciencia y determinación.

Si bien en la introducción Monsalve propone que esta lectura nos daría “los cambios que debiéramos hacer para tener vidas que valgan la pena de ser vividas”, planteando un deber ser bastante molesto, la diversidad de las voces del libro permite también examinar la propia vida y decisiones para cuestionarnos finalmente si estamos viviendo lo que deseamos realmente vivir. Ese es el gran logro.

Como ejercicio, Homeostasis nos presenta la posibilidad de acceder a reflexiones que no se ven todos los días en la oferta editorial chilena. Tener la oportunidad de leer a todos estos notables en un solo libro, nos da una panorámica que no tendríamos en los textos especializados de cada autor, sobre todo, porque estas conclusiones posiblemente no estén escritas en sus libros de economía o botánica. Esperamos encontrar trabajos similares, que compilen en un solo volumen los deseos y esperanzas que los pensadores contemporáneos de Chile, tienen sobre nuestro pasado, presente y futuro.

 

María José Figueroa