La Naranja Mecánica: El villano más querido del cine

Hola mis queridos drugos, pongan glaso a esta reseña que hoy volvemos a los clásicos. Prepárense para el análisis de un sublime festival de violencia, magia audiovisual, cuestionamientos filosóficos sobre el libre albedrío e idiomas inventados salidos de la quijotera de Burgess y adaptados a la pantalla grande por el genio de Kubrick.

Lunes 19 de Noviembre, 2018

La Naranja Mecánica; que película más maravillosa. Hoy me sentía algo molesto, inconforme, están sucediendo muchas cosas en Chile que no son agradables de atestiguar, sentía y siento ira en mi interior, pero tenía que hacer una reseña para mi queridos lectores y mis queridos jefes de Vía Sinapsis ¿Sobre qué escribo? Pero el cine no ocupaba ese lugar predilecto que tiene en mi cabeza usualmente. ¿Por qué vivimos en un entorno tan violento? Y la palabra violencia quedó dando vueltas en mi cabeza, violencia, violencia, violencia. Me levanté a la cocina para servirme un vaso de leche y salí al patio a fumarme un cancrillo y de pronto todo hizo sentido, se me vino la increíble novena de Beethoven a la cabeza, las pestañas postizas, sombrero de hongo negro y vestimenta alba de Alex De Large. -La Naranja Mecánica es la respuesta amigo Enzo. Me dijo con una profunda voz grave mi ello, y acá estamos. No diré mucho que no sepan, ya que es obligación para la humanidad haber visto este filme, pero sino, ya sabes qué hacer.

Está genial obra cinematográfica de Stanley Kubrick es una adaptación de la maravillosa novela del escritor británico Antonhy Burgess quien escribió a uno de los villanos más entrañables de la historia del cine y uno de los disfraces favoritos de los fanáticos del séptimo arte para Halloween. Alex De Large. Un joven lleno de impulsos malvados, el carisma de un psicópata, una inteligencia y liderazgo innato que el gran Malcom McDowell supo interpretar a la perfección.

Alex es un villano, no se puede negar, viola a una mujer, deja inválido a un anciano, golpea a un vagabundo, es en esencia un ser humano detestable y alguien que sería llamado un paria, una escoria y peligro para la sociedad, pero nos es imposible no querer a Alex ¿Cómo es posible que suceda esto?

Antes de leer esto debes entender que hablo de un personaje de FICCIÓN.

Yo creo saber. Todo tiene que ver con la humanidad y el libre albedrío y nuestras pequeñas fantasías malévolas que tenemos de vez en cuando. Alex se presenta como un personaje tan transparente, se desnuda frente a nosotros, lo entendemos y hasta los más fans lo justificamos, incluso me atrevo a decir que hasta gozamos de su libertad, de sus atrocidades y obvio que de sus gustos artísticos, el tipo tiene clase. Alex con su carisma logra destapar todas esas pequeñas perversiones que tenemos reprimidas, que al verlas sentimos goce y culpa de poder disfrutar, pero sí, sus actos son reprochables y un castigo es más que merecido y el hombre lo recibe. Ahora, acá, Antonhy, fue tan inteligente, que el castigo que le da es tan brutalmente cruel, que hasta el moralista más radical cerraría los ojos y gritaría ¡basta!

Alex no sólo se le priva la libertad, que es el castigo obvio y el merecido, la cárcel, sino que aparte de quedar completamente sólo, expulsado de su casa por su propia familia, traicionado y golpeado por su grupo de amigos, secuaces, los drugos, los malchicos con los que hacía travesuras, el viejo metesaca, también se le priva del libre albedrío, Alex no cambia, sigue teniendo los mismos impulsos perversos y sociópatas, pero un moderno tratamiento en base a los reflejos condicionados, le impiden a Alex poder llevar a cabo, e incluso percibir malos pensamientos, porque sentirá dolor, un dolor tan intenso que deseará morir. Es como ponerle un collar con corriente a un animal, o el pellet a la gente que tiene problemas de adicción con el alcohol. En definitiva, no hay una mejora del mal comportamiento, sino que se genera un miedo, se reprime en base a castigos.

¿La idea de la cárcel no es reformar a alguien? ¿Tiene sentido darle la libertad a alguien sino se ha reformado y con la idea de que sufra por ser quién es? Alex no se reforma, es incorregible. Es otra de las razones de porque amamos a Alex, es brutalmente honesto con sus deseos ¿Eso está bien? En este caso obvio que no, pero es cine, es ficción y eso lo hace el gran personaje que es y a la larga es inevitable empatizar con este perverso villano, queremos que se salga con la suya.

¿Y qué pasa con Alex? Luego de tratar de suicidarse por no soportar más el calvario en el que se transformó su vida luego del moderno plan de reinserción social, siendo la gota que colma el vaso, el que todo el tratamiento se haya realizado con su canción favorita (y la mía) la Novena Sinfonía de Beethoven, lo que se significa, que la misma sensación de morir que experimentaba con cualquier acto o pensamiento considerado nocivo para el entorno, también lo sentía con la maravilla compuesta por Beethoven estando sordo (vaya locura).

El asunto es que Alex sobrevive a su intento de quitarse la vida y se rehabilita de la que los científicos llamaron su “rehabilitación” que terminó siendo más que nada una privación de la decisión ¿y que es una rehabilitación para Alex? Volver a ser el villano entrañable que todos adoramos.

Gracias Kubrick por tu ojo maniático y llenar de simbolismos y escenas que quedaron en la memoria colectiva, gracias Beethoven por ser el genio que eres, gracias a Burges por escribir una de las novelas más perversas, filosóficas y críticas de una sociedad enfermiza, gracias a Malcom por deslumbrarnos con una actuación inolvidable, pero por sobre todas las cosas, gracias a Alex De Large, por simplemente ser quien y como es. Larga vida al villano más querido de la historia del cine.