La Telenovela Errante: una extraña parodia, ahora libre de polvo y telarañas

Aún se hayan cumplido siete años de su fallecimiento, Raúl Ruiz regresó a las salas nacionales y con un proyecto que parecía estar destinado a no ver la luz. Todo fue posible gracias a Valeria Sarmiento y Chamila Rodríguez quienes hicieron posible el estreno del largometraje póstumo “La Telenovela Errante”

25 de septiembre de 2018

 

En gran medida, este proyecto logra llegar a buen puerto gracias al incansable trabajo de Valeria Sarmiento –cineasta, viuda y antigua colaboradora de Ruiz– y Chamila Rodríguez –actriz y productora del filme– quienes estuvieron dedicadas a buscar dar el cierre que merece la esencia de Ruiz. Es un filme bastante difícil de clasificar, pero que puede conquistar al espectador gracias a los elementos de humor absurdo; además del morbo de ver a conocidos actores chilenos, 28 años más jóvenes.

Todo el proceso que conllevó lograr que “La telenovela errante” fuese exhibida en la pantalla grande resulta mucho más fácil de seguir, que la misma trama del largometraje. Después de estar congelada e incompleta desde 1990, la cinta número 121 del creador de “Palomita blanca” se estrenó el año pasado en el Festival de Cine de Locarno, Suiza.

Durante 27 años, los elementos de la cinta se encontraban repartidos por el mundo, cuales piezas del mapa de un tesoro. El guión se hallaba en París, mientras que latas de siete rollos fílmicos  las albergaba la Universidad de Duke, Estados Unidos, establecimiento en donde Raúl Ruiz ejerció como docente durante los años 90.

Valeria Sarmiento, Chamila Rodríguez y su pareja, el cineasta y montajista Galut Alarcón –ambos dueños de la productora Poetastros-, se embarcaron en una travesía de recuperar “La telenovela errante”, para darle una postproducción y un montaje merecidos. La contribución de desconocidos negativos del filme que aparecieron en la Cineteca Nacional gracias a Isabel Barriga, resultaron claves para que este proceso no demorara más tiempo.

Luego de este arduo trabajo,  Chile, como el mundo, son testigos de una de las más desconocidas piezas del artista que llegó a dirigir a figuras del cine europeo como Isabelle Huppert, Marcelo Mastroianni, John Hurt y Catherine Deneuve. “La telenovela errante” es uno de los tres filmes póstumos de Raúl Ruiz –hasta la fecha– que quedaron inconclusos en su momento y el segundo que Valeria Sarmiento ha terminado por supervisar en el cargo de co-directora.

Chile es una teleserie”. Esa fue la premisa que postuló Raúl Ruiz para llevar a cabo este compilado de historias que parecen no tener ningún nexo entre ellas, pero están conectadas entre sí y de manera surreal, sus personajes son conscientes de lo ridículo de sus existencias.

Ellos gozan estimulando su curiosidad y voyerismo al observar mediante la pantalla de un televisor a los otros personajes, como si este aparato electrodoméstico sirviera de ventana, espejo, vía de escape o representación de la gran dependencia del chileno de esa época hacia los productos televisivos.

La telenovela errante” divide su trama en capítulos a los que bautiza como “día” más un número, en un evidente guiño a que el filme se grabó en tan solo una semana, cuando Ruiz y Sarmiento visitaron el país en 1990 y en tiempo récord reclutaron a todo el equipo. El director escogió con pinzas al elenco, con el objetivo de mezclar artistas de la escena underground chilena, con actores jóvenes y experimentados, reconocidos entre el público por su trayectoria en la televisión.

Destacan en este grupo Luis Alarcón, Roberto Poblete, Maricarmen Arrigorriaga, Mauricio Pesutic, Liliana García, Carlos Matamala –fallecido en 1992– y unos entonces desconocidos Francisco Reyes y Patricia Rivadeneira. Las situaciones en las que se ven inmersos los personajes son en su mayoría absurdas. Por ejemplo: un policía en medio de una conversación telefónica a raíz de un importante caso, coloca un énfasis recargado en la ortografía de cada palabra que enuncia; una seguidilla de guerrilleros que encuentran la muerte en el mismo sitio –uno tras otro– ignorando quiénes son los cadáveres que están antes que ellos; dos amantes y una declaración de amor que deriva en conversaciones triviales, mofándose de algún cliché del género del melodrama.

Aunque cueste comprenderla a primeras, “La telenovela errante”, dentro de la comedia absurda que presenta, también expone una crítica a la sociedad chilena de principio de los 90, ansiosa y temerosa ante el futuro que ofrecía la democracia; llena de incertidumbre y con muchas esperanzas depositadas. Todas esas características se ven representadas en la historia, con personajes en su mayoría solitarios aún estén en grupos, deambulando por las calles a falta de propósitos. La película es el panorama perfecto para: los admiradores del cine de Raúl Ruiz; quienes se estén adentrando en su vasta cinematografía y aquellos que tienen curiosidad por sus trabajos en Chile.

 

Pablo Carrasco Sáez