Laguna: Un paseo junto a la muerte por Viña del Mar

“Laguna” Con un estilo diferente y una ambientación festivalera viñamarina, consigue un relato intenso, blindado entre drogas y armas se desliza por una carretera que no tiene  otro destino más que el infierno y la muerte.

Lunes 16 de julio

El 2007 Álvaro Bisama fue escogido uno de los 39 mejores escritores jóvenes de América Latina. Cumpliendo con tan prometedor galvano y consolidándose como narrador de culto, recientemente lanzó junto a Alfaguara su última novela.

“Laguna” ocurre en una sola noche, tal como si fuera un sueño o una pesadilla. Es un viaje que por momentos pareciera psicodélico pero que rápidamente se transforma en terrorífico, un terror informe que subyace por entera a Viña del Mar, y que aparece perfectamente visible una vez que se acaba el día y todo se llena de sombras. Nuestro protagonista, un estudiante de pedagogía, motivado por la desidia se zambulle sin pensarlo mucho en una misión suicida, un trayecto sin destino que lo hace merodear por todos los rincones de la ciudad costera, sin poder escapar de una guerra que todos parecer obviar exepto quienes la batallan.

Fotografía de Carla Mckay

El auto lo conduce el Chino, antiguo compañero de nuestro protagonista, músico de bares quien afronta con una calma quebradiza, los continuos fracasos de su carrera como artista

Es él mismo Chino quien enmaraña a nuestro narrador y lo termina por convertir en su copiloto, ambos constantemente drogados y mortalmente amenazados, se van adentrando en los resquicios de una ciudad mucho más peligrosa de lo que pensaban

Así conocen a sus verdaderos moradores: vendedores de armas paraguayas paranoicos -temerosos de que la inteligencia nazi se haya infiltrado por el puerto- una mujer con una historia de terror cósmico sobre un ser del espacio, un monstruo que duerme bajo Viña del Mar que le habla a los niños del puerto en sus sueños, para enloquecerlos y llevarlos al mar. Todos los eventos y encuentros se van desenvolviendo y apuntan hacia la laguna Sausalito, parada final del viaje.

Lo más destacable de Laguna es su forma. Bisama triunfa en este aspecto, ya que logra compenetrar un estilo que pareciera limitante con todas las escenas y situaciones que se van desenvolviendo, lo que es fundamental para una historia que se desarrolla en una sola noche; nunca deja de acelerar, pareciera escrita por una máquina de escribir o por un subfusil. Las frases son cortas, algunas realmente breves, pero siempre directas y enunciativas, se evita la complejidad, las descripciones y las comas, por lo mismo la narración llega a ser trepidante e intensa;  completándose con un muy correcto clímax en el que predomina la acción y los disparos.

Otro punto rescatable, y ya conocido por los lectores de Bisama, es lo que algunos llaman como cultura pop, están sorteados a través de la novela ciertos datos, guiños o chistes sobre cantantes como Michael Jackson y Jonhn Lennon. Sumado a que la historia transcurre en una noche del festival de viña, evento del que no nos podemos enterar como va avanzando pero que sirve de gran punto de referencia.

Hay cosas que no resultan tan agradables, primeramente es el personaje principal y sus motivaciones, aquel individuo atormentado por una realidad cotidiana, irresponsable y desolado que sin intentarlo mucho termina por adentrarse en el peligro, es algo de lo que está muy poblado en la novela chilena, y es que pareciera que la narrativa del país –en todas sus formas– le cuesta mucho salirse de la nostalgia y del tono occiso para contar una historia. Pero claramente el desarrollo de la trama es positivo, y parece incluso demasiado corto, perfectamente se pudo haber añadido otra parada en el camino de aquel atormentado Lada. Punto aparte merece el relato de Luis XVI y su vida oculta en América, es una genialidad metida con calzador pero que mejora el resultado final del libro, de las pocas ocasiones donde los párrafos se engruesan, contando un relato que hubiese sido aprobado por Borges y que está escrito con un poco de la prosa de Bolaño.

Laguna es un libro que está escrito de una manera muy especial, solo por eso ya merece ser leído, es un buen ejercicio literario para un lector, trayéndole una experiencia fresca y eso se agradece, pero además se celebra cuando el autor es chileno y un sólido exponente de la narrativa Latinoamérica como lo es Álvaro Bisama.

 

Francisco Maturana Casarotto