Leaving Neverland: El Hombre en el espejo ¿quién es Michael Jackson?

Es difícil tratar de definir quién es Michael Jackson, porque como toda persona es un ser complejo, lleno de virtudes y talento, pero también con contradicciones y secretos.

Viernes 15 marzo 2019


A pesar de la característica unidimensional del trabajo del director Dan Reed, que por lo demás, siento que no basta para enjuiciarlo, Leaving Neverland, se divide en dos partes, siendo un total de 4 horas de duración, es escalofriante y conmovedor, y derriba definitivamente a una leyenda de su pedestal. Aunque pensándolo bien ¿no estaba roto hace mucho tiempo atrás? ¿quisimos, nublados por su inigualable legado, que no fuera cierto hace años atrás?

Todos aquellos quienes nos encantamos con la música de Michael Jackson, tuvimos un Michael que nos marcó. Están los que se enamoraron con la época del Thriller, y ese inigualable VHS del making of del video del mismo nombre. Otros crecieron con el período del Bad, y los videos de Bad, Leave Me Alone o la secuencia de la película Moonwalker y Smooth Criminal.

Para mí en cambio, fue el disco Dangerous. Recuerdo que tenía como 5 o 6 años y fui testigo de la expectación que generaba el estreno de un nuevo video de Jackson. En esa ocasión era Black Or White, con las secuencias en la Estatua de la Libertad y ese final oscuro en que termina convirtiéndose en una pantera negra. Me viene a la memoria también la promoción de su compilatorio History (1995), y con una reminiscencia a la Unión Soviética, en donde en algún momento se revelaba una gigantesca estatua del él mismo, lo que a mi temprana edad ya consideraba narcisista, pero si había alguien que lo podía hacer con argumentos era Jackson.

Artistas como él no existirán nunca más, y no es una exageración, porque era un contexto pre-internet, en donde el poder de la industria discográfica podía crear artistas de este calibre. Si a eso sumamos, el indiscutible talento como músico, bailarín, cantante y cuántas cosas más que se personificaban en Michael, su posición era la de una mega-estrella de repercusión mundial.

Haciendo una síntesis personal, si bien el álbum que me marcó fue Dangerous, que salió al mercado el año 1991, este venía antecedido de una popularidad tremenda con los Jackson Five, el grupo conformado en conjunto con sus hermanos, que después de irse del sello discográfico Motown, pasaron a ser los Jackson, y su espectacular trabajo con el Off The Wall (1979), Thriller (1982) el álbum más vendido de la historia, y el sólido Bad (1987) nos hace referirnos a este artista con adjetivos que sólo pueden ser grandilocuentes, porque no hay otra manera de definirlo, fue un artista inmenso, con un talento irrepetible e inigualable, se convirtió, tal como él siempre quiso, en una leyenda.

Leaving Neverland por su parte, indaga en el Michael Jackson fuera de los focos, de la popularidad mundial, y de su enceguecedor talento. El director Reed escarba en la persona, y es ahí en donde este trabajo se convierte en algo tan estremecedor e inolvidable. Los testimonios de Rob Waldford y de James Safechuck son los protagonistas de este documental, en donde cuentan cómo sus vidas cambiaron completamente cuando se cruzaron con su ídolo del guante blanco.

Todos quienes vivimos en esta época admirando a este artista lo vimos, fuimos testigos silentes de actitudes que ante cualquier otra persona las reprocharíamos. Dormir con niños en tu habitación, esa personalidad de Peter Pan, que nos parecía más una excentricidad que otra cosa, hasta que la sospecha se instaló en nuestras caras con los testimonios del año 1993, con Jordan Chandler, un niño de 13 años de edad, que denunció abusos por parte del cantante. Este caso se resolvió fuera de la corte por una suma de 20 millones de dólares.

Muchos no quisimos creer que era cierto, a pesar que la imagen de Jackson nunca fue la misma desde ahí, el daño fue irreparable. Luego vendría el matrimonio con Lisa Marie Presley en el año 1994, se divorciaron dos años después. Y ese circo mediático que nunca lo dejó de acompañar, pero que tampoco se nutría solo.

Incluso diez años después de su muerte, Leaving Neverland es una pieza audiovisual que hay que ver, porque pone un tema alarmante y cotidiano; el abuso infantil y las secuelas imborrables de quienes las sufren y su entorno. El registro pone énfasis  en cómo ambas personas van reconstruyendo los pedazos de su vida, y cómo deben lidiar con hechos imborrables de su pasado, y de lo complejo que resulta para las víctimas convivir con esa carga. Más díficil resulta cuando quien perpetró los hechos fue el ídolo de muchos. Al final de los testimonios Robson sigue admitiendo, él sigue amando a Jackson.

La cantidad de repercusión negativa que ha traído este documental, por ejemplo con la censura de su música en radios de Canadá y Nueva Zelanda, el daño que causará a su legado aún no se puede dimensionar. Legado que, irónicamente, trabajó durante toda su vida para mantenerlo vivo, y así convertirse en leyenda. Indudablement por varias décadas lo consiguió, más allá de cualquier otro artista de su época y anteriores. No obstante, los testimonios de Wade Robson y James Safechuck pueden lograr, tal vez uno de los mayores miedos del artista, que con el correr del tiempo, todo lo que se luchó por conseguir, sea finalmente olvidado.