Los hijos del presidente

Han pasado ya unas semanas del polémico incidente donde la máxima autoridad de nuestro país, decide llevar a sus hijos (y a sus socios/amigos) a una visita de estado con el gigante asiático, con la excusa casi irrisoria de que su intención era pasar más tiempo con su familia.

Sábado 18 de mayo de 2019

Así de tontos nos creen, así de ignorantes nos quieren y así de callados nos tienen. No faltaron quienes apoyaron la iniciativa desde el gobierno justificando que el viaje fue hecho con fondos personales, como sí lo grave fuera que se gastaron, una vez mÁs, fondos públicos para intereses personales.

Este incidente le costó caro a la coalición gobernante, no solo por la baja de credibilidad, sino porque tocan una fibra muy intrínseca en la cultura chilena, algo que debemos lidiar día a día, esa “conciencia de clase” que tienen los más acomodados, donde proponen una jerarquía por el simple hecho de tener dinero y contactos: si cuentas con estos 2 factores la ética no es importante. Si tienes el dinero y los contactos puedes desviar el cauce de un río, secando una ciudad completa sin que la moral, la ética o la simple empatía esté en juego.

Si tienes dinero y contactos, junto a tus amigos puedes hacerte cargo de los fondos de pensiones de todo un país, obligando a los ancianos a tener que seguir trabajando por que sus ahorros fueron a parar en inversiones extranjeras sin recibir un porcentaje digno de esas ganancias. Si tienes el dinero y los contactos puedes evadir impuestos por más de 1.000 millones y solo obtendrás de castigo un curso de ética. Si tienes dinero y contactos puedes explotar el sur de Chile, destruyendo patrimonio natural que nos pertenece a todos por un beneficio personal.

El problema está cuando los que tienen el dinero, los contactos y además, tienen el poder que los mismos ciudadanos le otorgaron. Ahí radica uno de los principales descargos de la ciudadanía, ¿por qué debemos de aceptar que una persona por el simple hecho de nacer en una familia acomodada, tiene más oportunidades que otro, con las mismas capacidades?

Esto ha sido parte de nuestra sociedad desde siempre, la división social viene desde la cuna, se profundiza en la etapa escolar y se agudiza al momento de decidir qué estudiar y dónde. No por la oferta casi obscena que existe de casas de estudio, sino por las posibilidades laborales que existen: una persona de clase baja que obtiene algún beneficio
estatal para poder estudiar o que trabaja para pagar sus estudios, su prioridad será decidir una carrera que le dé sustento, puesto que no tiene los contactos.

Así crecemos y nos desenvolvemos en esta sociedad donde simplemente aceptamos la desigualdad, donde aceptamos tener que endeudarnos para poder vivir dignamente, donde el éxito lo debes demostrar o incluso, comprar. Estamos sujetos al estrés mundano, donde todo tiene que ser inmediato, donde la vivienda propia se ha convertido en un lujo.

Pero en medio de toda esta decadencia, hay una fuerza social que cada vez va tomando más relevancia, por que el país ya se ha polarizado suficiente y quienes se sienten ajenos han tomado partido. Desde el movimiento vegano que ha tomado mucha fuerza en los últimos años hasta un inminente cambio de paradigma, ya que ese pensamiento patriarcal donde el hombre tiene el deber de trabajar y proveer, y la mujer por su parte, de concebir y criar está quedando extinto. Ya sea por el movimiento feminista que ha dejado en evidencia lo naturalizado que teníamos la violencia de género, como el empoderamiento de los jóvenes a atreverse a viajar, a estudiar carreras menos tradicionales simplemente por qué es lo que desean y es lo que los hacen felices.

Vimos a una generación de padres dispuestos a sacrificar sus vidas por mantener un estatus social que la misma sociedad impone. Las mujeres ahora se cuestionan la maternidad, las iglesias han perdido el poder que durante años tuvieron, las parejas ya no son eso que veíamos en la generación de nuestros padres donde sólo había una costumbre de estar juntos, sin amor, ahora estamos abiertos a que las parejas homosexuales puedan adoptar. pPero en esta misma sociedad que pide a gritos un cambio, seguimos viendo como un parlamentario incómodo ante la consulta de un periodista es capaz de golpearlo y patearlo. El mismo país que despierta con la noticia que un dirigente sindical de manifestaciones en Quintero y Puchuncaví aparece muerto en extrañas condiciones, y te hace cuestionar, ¿quien se suicida si tienes un motivo tan grande para seguir luchando?, y es el mismo país que deja de lado a una empresa estatal como CODELCO para llevar a los hijos y los amigos del presidente a codearse con los máximos inversionistas asiáticos para beneficios personales.

Ese país que amamos y odiamos a veces, que te define por el lugar donde naciste para el resto de tu vida, se enfrenta a un paradigma que está cambiando, ya no es el dinero ni la felicidad lo que define tu vida, y está en nuestras manos hacer de ese cambio algo definitivo.