Los Miserables. Un Musical Presente

Los Miserables 1 baja

29 de agosto de 2016

¡Trabajadores, Explotación, Resignación!  Veinte años esclavos de la Ley!

Más que palabras, éstos son los emblemas que marcan el inicio del musical “Los Miserables”, emblemas que surgirán una y otra vez a medida que avanza  el montaje.

La propuesta de la compañía teatro musical Árbol 4, es dinámica y vertiginosa. Esta mítica historia de Víctor Hugo, cobra vida y suma intensidad con un impecable trabajo de vestuario y un sólido desplante vocal.

Hablar de “Los Miserables”, es hablar de una novela cumbre del siglo XIX,  una novela que en muchos ámbitos se adelanta a su tiempo, al cuestionar aquellos rígidos conceptos de ética, justicia y religión.

Quizás por eso, impacta el gran trabajo desarrollado por la compañía, pues pese a la fama de la obra, vuelve a impactar y con más fuerza. Más que un musical, hablamos de un teatro orquestado, donde el vestuario, la danza, la iluminación y, por su puesto, las voces, bailan en un intenso equilibro que se rompe en altos momentos de clímax para sobrecoger y emocionar.

 “Mi vida es una gran guerra y no pude ganar.  Veinte años me dieron por robar pan. La vergüenza me embarga el corazón, Jean Valjean no existe más. Otra historia empezará.”

Y empezó otra historia, en la sentida voz de Sebastián Buceta, Valjean se vistió de  Monsieur Madeleine un caballero de elite que escaló hasta alcalde de París. Pero, dicho robo no quedará en el olvido, pues será el Inspector Javert, interpretado por un soberbio Felipe de la Cerda, el encargado de recordar este “tremendo crimen”.

Cosette, Eponine, Madame y Thénardier BAJA

La obra avanza por coloridos vestuarios y memorables personajes. Aunque Magdalena Prieto en el rol de Fantine, brilla con luces propias. Quedará a la posteridad su sentido canto de adiós, donde cada suspiro la despide de la vida y la acerca a la muerte.

Ya en el atardecer  del montaje, avanzamos al desenlace: entre estudiantes que luchan por un mundo mejor y una sociedad clasista que niega a ceder sus privilegios.  Tras una matanza, en un barrio de París. Mariuis, un estudiante que atraviesa el horror,  entra al café familiar donde se juntaban con sus  compañeros de sueño. Y así, Marius en la voz de Felipe Joglar, nos deja un epitafio:

Sus fantasmas me persiguen y sus caras no me dejan. Mis amigos No…¿Para qué fue el sacrificio? Solo sé que en estas mesas ya no habrá un trago amigo

Los miserables es una epopeya musical, es un clásico que sin perder elegancia, se muestra muy presente y contingente. Es una obra que destaca por voces soberbias, un vestuario de nivel cinematográfico, pero sobre todo por una mirada crítica que es cada vez más actual y presente.