Los puentes de Madison: La cara más sensible del tipo duro del cine

Una persona muy especial para mí me recomendó esta obra maestra que en ninguna otra circunstancia habría visto, no calzaba con mi perfil decadente, amargo, irreverente, resentido y con algunos tintes de rudeza. Ahora le doy las gracias a esa especial persona por permitir maravillarme con esta excelsa historia de amor. Te lo dedico.

Jueves 28 de marzo de 2019

Lo que hace Meryl Streep es para aplaudir de pie por horas hasta borrarse las líneas de las palmas y dejar a las gitanas de Santa Lucía cesantes. Tenía que partir alabando el trabajo de una de las actrices más galardonadas y respetadas de Hoolywood, y como no va a serlo, si en este filme su interpretación demuestra con creces porque es merecedora de tanta admiración. Cada gesto, cada palabra, cada acción, cada mirada llena de emoción e imágenes en sus ojos construyen un personaje complejísimo, Francesca; una mujer solitaria, ama de casa que vive el letargo de la rutina y que de manera repentina, algo azarosa, como si el caprichoso destino hubiese hecho de las suyas, se encontrará con esa persona que puede cambiar absolutamente todo, esa que te sacude de manera brusca y al mismo tiempo dulce el sistema nervioso haciendo cosquillas en la columna vertebral con sólo una mirada.

El amor gente, ese donde la química es innegable, ese que te vuelve un JOKER de sonrisa eterna.

No haré mucho hincapié en la historia, ni en tecnicismos, ya que la película está realizada de una forma soberbia, el guion es una exquisitez que fluye como flotan las mariposas en el vientre de los que se enamoran y la dirección de Clint Eastwood nos confirma el talentoso director que es, con un ojo delicado, preciso y una sensibilidad que no le conocíamos sorprendiendo con una maravillosa historia de un intenso y poco probable romance, que pone a Francesca en una compleja decisión de ética vs amor. A todo esto, el súbito amor de Francesca, es Robert, un fotógrafo encarnado por Clint, quien sigue con su puntería intacta recordando sus clásicos tiempos en los Western. Sólo que acá cambió las balas por miradas. Un canchero total este Clint.

RECOMENDACIÓN: Ver esta película con pañuelos desechables cerca. Las probabilidades de que sueltes unas lágrimas con altísimas.

La película se disfruta, enamora y se sufre… hasta se llora (sí, yo también lloré un poco, no le cuenten a nadie) básicamente es lo que debe lograr un buen trabajo cinematográfico, conectar con el espectador, conquistarlo y sumergir su alma en un jacuzzi lleno de emociones ¿Cómo se puede lograr esto? Fácil, ósea, decirlo es fácil, para lograrlo debes trabajar con puros cracks, pero así se logra: Una delicada dirección, un guion con diálogos brutalmente creíbles y detalles que vuelven a los personajes tan humanos que es imposible no conectar con ellos. Y, por supuesto también, actuaciones sensibles e impecables, donde la química entre los protagonistas te hace querer enamorarte de esa forma y perder completamente la cabeza por esa persona que te completa, que hace que todo este sin sentido que bautizaron como vida, sea un terreno amable de transitar, como caminar sobre algodones de azúcar (había pensado en nubes, pero si caminas sobre algodones de azúcar cuando quieras te puedes agachar y sacar un pedacito y sentir este suave y sensual gusto a caramelo en los labios).

Lectores queridos, yendo al hueso, les recomiendo esta película, ideal para enamorados, para quienes se están enamorando, para quienes están buscando el amor y para los masoquistas que sufren por él y quieren meter un dedo… en este caso sería un brazo completo en la llaga.

En menos palabras, para todos, finalmente todos queremos encontrar el amor ¿no? Algunos tendrán menos suerte, tendrán que ser más pacientes, a otros se les cruzará de forma algo más azarosa (Sí, como en la película), otros de almas más aventureras emprenderán una travesía para encontrarlo y podría seguir en un largo etcétera de posibles situaciones, pero creo que di a entender mi punto.


Ahora, como consejo, y sé que no soy ningún máster de este asunto, ni para ninguna relación humana en verdad, pero como es mi reseña, me puedo tomar la licencia de aconsejar; si encuentras a esa persona especial y maravillosa no la sueltes, dile que la quieres todas las veces que sea necesario, drógate en su sonrisa, derrítete entre sus brazos, piérdete en sus pupilas inquietas y no lleves brújula, no salgas más de esa mirada, anéxate a su cuerpo con la gotita (dicen que nada la despega) y bésala y acaríciala hasta que tus manos sangren y tus labios desaparezcan como Spider Man en Infinity War.

Eres libre de no hacerlo, es sólo una delirante sugerencia, yo al menos lo haré así, mi corazón estaba tan abandonado y poluto que necesito que sea pulido y que mi sangre vuelva a correr eufórica por mis venas pintando todo mi interior con sus partículas Rojas. Siempre tuve complejo de Joker. Quiero esa sonrisa en mi rostro… quiero esa sonrisa en el de ella.

Hasta la próxima querida humanidad.

Te adoro.