Madariaga y otros de Marcelo Mellado: Cuentos Chilenos y populares

“Colectiveros hay muchos pero Madariaga hay uno solo”. Es la frase que acompaña al héroe local que protagoniza una buena parte de los relatos: El colectivero Madariaga

18 de junio 2018

El mes pasado, el escritor y columnista del diario The Clinic, además de ganador del Premio de la Crítica y el Premio Municipal de Santiago, Marcelo Mellado, publicó su más reciente libro: Madariaga y Otros. Un compilado de 20 cuentos divididos en tres partes. Que en su mayoría narran historias locales y cotidianas, describiendo una ciudad antigua de caminos mal pavimentados, allí aparecen sus personajes, que van desde transeúntes aburridos hasta héroes locales.

La primera parte de este libro de cuentos está protagonizada por el intrépido colectivero Madariaga. Antiguo militante del PC y torturado en dictadura, hoy transita por las calles de San Antonio transportando pasajeros, pero que en sus tiempos libres ejerce como justiciero social, reconocido por toda su comunidad como un verdadero Héroe local y servidor público.

Madariaga hace de todo, desde desbaratar los planes de concejales y otros funcionarios públicos, que atentan contra la probidad municipal monopolizando viáticos, o luchando en las caletas de litoral contra sus mayores enemigos: las empresas pesqueras, que tratan de usurparle a la localidad su patrimonio natural, la costa que Madariaga tanto aprecia. Estas peripecias son acompañadas de las ocasiones donde Madariaga debe hacer de conciliador entre familiares distanciados o como agente político del partido para resolver posiciones entre miembros de su ex partido, porque Madariaga tiene dotes naturales de mediador y aunque ya no milite en el PC se le reconoce abiertamente como un tipo notable y de convicciones.

Madariaga es un personaje notable, a quien rápidamente entrañamos, de costumbres y gustos humildes, gustoso del vino blanco y amigo de los músicos callejeros, calza perfectamente en sus historias que van, desde enfrentamientos propios de novelas políticas pero que a veces anticipa conversando y aconsejando. Ya que es un tipo curtido, los años en su taxi lo han dotado de un conocimiento superior de las calles y recovecos de San Antonio. Ahora, cuando suelta el volante abre la guantera y saca unos nunchakus, que aprendió a utilizar cuando militaba en la J.

Los cuentos de Marcelo Mellado son un tanto especiales, especialmente los de su gran personaje Madariaga, es inevitable acompañar la lectura de una sonrisa que permanece hasta el final de sus cuentos. Y esto porque tanto los relatos de Madariaga como el mismo personaje son bastante optimistas y se alejan de los motivos más lúgubres y nostálgicos que pululan por la narrativa chilena, donde reina una dura realidad, que suele ser infranqueable. Los relatos de Madariaga sortean aquello y transforman al personaje en una especie de superhéroe chileno, un Bruce Weyne que en vez de Batimovil se desplaza en su colectivo ochentero y que nunca niega una cañita de vino blanco. Y es que Mellado lo construye tomando elementos vecinales y cotidianos; la cultura popular o también llamada guachaca, que se combina con un amor patente al patrimonio cultural y natural que abunda en las provincias Chilenas.

La segunda parte constituye una sucesión de cuentos variopintos. Algunos destacan más que otros, mención especial para dos de estos: “Poética de la Sumisión” y “El Gastrónomo”. Pero en casi todos, es evidente el dominio de una prosa consolidada y rigurosa. Que no pretende crear las tramas descabelladas o rebusca en vuelcos argumentales impresionantes. Las historias fluyen tranquilamente, a veces contando nada más que las divagaciones teatrales que sufre un anciano camino a su casa, o el retiro de un citadino a los bosques sureños en busca de una de paz bucólica. Relatos que nacen generalmente de la cotidianeidad y son claramente de manufactura chilena, lo cual se agradece en un presente lleno de ficciones que se nutren de arquetipos extranjeros.

La tercera y última parte, presenta el cuento más extenso del libro y es seguramente el mejor escrito: La República del Canelo. Relato que se inserta en el siglo XIX, años donde la república todavía luchaba por imponerse soberanamente en todos los rincones de nuestro largo territorio. Allí aparece nuestro protagonista, soldado curtido, participe de la pacificación de la Araucanía, quien es enviado a Chiloé para investigar sobre los rumores de una incipiente República disidente del Canelo, la cual vendría a cuestionar la reciente autoridad conquistada en la independencia.

Este cuento de es de principio a fin excepcional, siendo el único donde Marcelo Mellado no se ubica en el presente para saltar atrás en el tiempo hacia una época incierta, donde la tierra se peleaba a balazos entre el estado y un grupo de piratas mapuches entusiasmados por la moda independentista, decididos a conformar su propio principado.

Marcelo Mellado, presenta cuentos sólidos, que saben muy bien lo que van a narrar desde el principio y que en ningún momento se les escapan o sufre ínfulas de grandeza innecesarias. El libro cumple con su trayecto de historias, donde es fácil reconocer esa rica cotidianeidad  local que quizás se está olvidando:  la salida a la feria de los martes, los niños en la plaza o los viajes familiares al litoral. Son cuentos para todos, muy cercanos, tanto para el músico que toca en la calle, como para el colectivero avezado que busca de pasajeros.

 

Francisco Maturana Casarotto