Magnolia: Perdónate

En 1999 hubo una película que diseccionó las grandes penas y pequeñas alegrías de la sociedad estadounidense de fines del siglo XX, quizás con un poco más de profundidad que Belleza americana. Ese filme fue este interesante y melancólico trabajo de Paul Thomas Anderson.

Jueves 18 de junio de 2020

Un programa de concursos es el tronco del cual se desprenden las distintas ramas, donde florecen y  tambalean los personajes principales de esta historia coral, desarrollada en una misma ciudad, dentro del estado de California.  Aquí conocemos cómo lidian con la muerte a la vuelta de la esquina, Earl Patridge (Jason Robards) y Jimmy Gator (Philip Baker Hall), productor y conductor histórico del longevo espacio Qué saben los niños.

Ambos están enfermos de cáncer terminal, siendo el millonario Patridge el que enfrenta sus últimos días postrado en una cama, acompañado solo por Phil —su enfermero—, mientras que Linda (Julianne Moore) —su esposa—, deambula por las calles, presa de su adicción a los fármacos e invadida por la culpa y la impotencia, ante la inminente muerte de Earl.

El último deseo del anciano es tener frente a él a su único hijo: Frank (Tom Cruise), que odia a Earl y no lo ha vuelto a ver hace años, por haber hecho sufrir a su madre, y que se ha convertido en una especie de orador motivacional y gurú sexual con ideas machistas. Phil se encarga de cumplir la última voluntad de su paciente, tratando de localizarlo.

Mientras tanto, Jimmy es una querida figura televisiva que parece haber tenido una vida perfecta. Al igual que su amigo, atraviesa un pésimo momento para reanudar lazos con su hija Claudia (Melora Walters), cocainómana que le guarda un profundo rencor por cosas del pasado. Gator le oculta a sus compañeros de trabajo la enfermedad mortal que padece y trata de aparentar buena salud durante una crucial grabación de su programa, en donde concursa Stanley Spector (Jeremy Blackman), un niño prodigio que es constantemente presionado por su padre para ganar este show televisivo.

Esto adhiere tensión, puesto que el lugar que ocupa Stanley, alguna vez fue de Donnie Smith (William H. Macy), que décadas también fue un niño pródigo, llegando a ganar un premio millonario. Pero como adulto, vive endeudado, cesante y consumido por sentimientos de fracaso y soledad. Por último, está Jim Kurring (John C. Reilly), viudo y  policía mediocre, que anhela reencontrar el amor, cruzándose en el camino de Claudia, ignorando la personalidad frágil y autodestructiva que posee.

Probablemente, Magnolia sea uno de los especímenes más complejos de analizar dentro de la industria cinematográfica de Hollywood. Muchos la aman y muchos no. En apariencia, es una clásica historia con una gama de personajes unidos secreta o públicamente por algo o alguien en común.

Sin embargo desde la primera escena, existe una suerte de premisa chocante de entender, de que cosas inesperadas suceden en cualquier día, de las cuales no hay que aprender necesariamente algo, sino que aceptarlas como son.Y por el otro lado, está la atractiva, agridulce y pesada carga dramática diseñada para cada uno de los nueve protagonistas, conectados por la soledad presente en sus vidas, las frustraciones ante los sueños no cumplidos y la incapacidad de saber perdonar a otros o perdonarse a sí mismos por el daño y dolor tanto recibido, como cometido.

Es imposible no mencionar lo preciso y acertado del casting de este filme, con actuaciones destacadas como las de Julianne Moore, Melora Walters, William H. Macy y un Tom Cruise en su mejor momento como actor de carácter. De hecho, su rol fue el más promocionado y aclamado durante la época de exhibición.

Magnolia es un viaje realmente inusual hacia los sensibles, fracturados y lunáticos que podemos ser o volvernos, tanto mujeres como hombres. Tal vez por la gran cantidad de historias y su duración de tres horas, puede que no sea de un gusto masivo, sino que selectivo.

El director y autor de la película —Paul Thomas Anderson— señaló que aquí contó con una libertad para filmar la cinta como él imaginaba y que jamás estaría en una posición semejante en el resto de su carrera. Probablemente tenía razón. Y probablemente tú también estés en una posición similar, si te dispones a verla y dejarte atrapar por lo más rocoso y excéntrico que tiene este mundo.