Maus. Una lectura obligada

 

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En 1992 se compiló una obra que se llevaba gestando desde el año 1978. Ese trabajo se llamó: Maus. El  mismo año además pasó a ser el primer cómic en obtener un Premio Pulitzer.

Escrita por Art Spiegelman, Maus narra la persecución de los nazis a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. La particularidad de este relato sobre el Holocausto, es la maestría que ocupa Spiegelman para contar esta historia. El protagonista de ella es nada menos que su padre, Vlader Spiegelman, judío polaco, que comienza a contar su vida, a través de entrevistas que le realiza su hijo.

Las vivencias que Vladek tuvo que pasar durante el período de guerra nos recuerda a otra gran obra sobre el Holocausto, esta vez cinematográfica, El Pianista de Roman Polanski. La similitud en algunos pasajes como la desolación, la muerte, el hambre, pero de manera más importante, la sobrevivencia, no dejan de sorprender por su brutalidad.

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De esta manera esta novela gráfica se convierte en una narración atípica, y por lo mismo riquísima en todos sus sentidos. La metáfora de ocupar a ratones judíos y gatos nazis, la temporalidad que se mueve desde el presente (1978) hasta el pasado (principios de la década del 30 hasta el término de la Segunda Guerra Mundial) con uso de “flashbacks”, logran que el lector se adentre en el mundo creado por su autor. Es así como Maus no es sólo una historia sobre estos hechos históricos, sino que es un retrato íntimo de la vida de su creador, es la historia de su familia, y por lo mismo termina siendo un trabajo más visceral.

Este ejercicio catártico de Spiegelman también refleja el choque entre dos épocas. La de él y de su padre. Uno que nació en un mundo de paz, y otro que sobrevivió a una guerra. Las heridas físicas, y sobre todo psicológicas que sufrió Vladek durante los años de conflicto, lo han marcado de una manera que resulta anacrónica para su hijo. Precisamente esa caricatura de judío avaro y que ahorra hasta rayar en lo absurdo, es vergonzoso para su retoño. Pero esa incomprensión de padre-hijo es universal. Porque tal vez, si no viviste lo que tu progenitor vivió, nunca lo comprenderás.

Asimismo, esta novela gráfica termina sorprendiendo por su técnica, tanto estética como narrativa. La intimidad que logra el ejercicio de su lectura, y la conexión que se logra con sus personajes, es sinónimo de un trabajo bien hecho. Por lo mismo, Maus es una lectura obligada para el amante de historias que no te dejan indiferente.