Patria, una paz simbólica

“Patria” la nueva novela de Fernando Aramburu nos introduce en el soterrado y cotidiano mundo de ETA, donde los conflictos cotidianos se vinculan con la lucha política armada.

13 de agosto de 2018

Uno de los conflictos políticos más notables del mundo, se produjo en España entre los años cincuenta y 2018. La ETA, sigla de Euskadi Ta Askatasuna, firmó su desarme definitivo en abril de este año, de forma unilateral e incondicional, terminando así, una larga historia de atentados, víctimas e inseguridad en la parte vasca de España y Francia. Pero esta no es una columna política.  No discutimos aquí la pertinencia o circunstancias de la lucha, sino de la paz que se necesita alcanzar para que termine la violencia, si es posible. Una visión parecida a la de Fernando Aramburu en su novela “Patria”. La novela ha sido un éxito de crítica y es difícil de encontrar en las librerías nacionales pero, acorde a los comentarios especializados, vale la pena buscarla.

La obra impone una narrativa llamativa con sus saltos de tiempo, capítulos cortos y una forma de entregar información bastante pausada que a ratos hace desear un libro más corto. La única crítica a una novela que humaniza y retrata a etarras, familias y víctimas de la organización durante tres décadas.

En un pueblo cercano a San Sebastián, vive Bittori, una mujer que perdió a su marido de manos de la ETA y que ha dejado la ciudad principal para vivir tranquila. La muerte de Txato tapó a la familia con un velo de tabú, como si su fallecimiento fuera motivo de vergüenza. Los amigos de toda la vida les dieron la espalda y, luego de varias décadas y con hijos más grandes, Bittori se revela contra el mundo y regresa.

El regreso al pueblo natal remueve lo que se había dormido. Se enfrentan los personajes, verdades se revelan. Sin querer dar spoliers, la paz finalmente se respira con alivio en San Sebastián. La locación no es menor, pues en la ciudad aún son reconocibles los sitios donde ocurren eventos del libro y por donde los mismos personajes deambulan, permitiendo un recorrido “Patria” de la ciudad. Esto es importante, porque aunque la novela sea ficción, la lucha armada de la ETA y sus terribles consecuencias fueron reales.

Como en todas las sociedades politizadas y en crisis, las relaciones se polarizan hasta que ya no es posible continuar la amistad con personas que piensan o sienten distinto. La reconciliación, a veces, depende menos de las naciones que de las personas. Nos olvidamos que las grandes políticas, casi siempre empiezan con pequeñas acciones.

No quiero extrapolar nada a la situación nacional. En el caso de ETA, el conflicto terminó por muerte natural y, una vez pasado el tiempo y eliminado el conflicto, volverse a mirar la cara para decir lo necesario es mucho más fácil.

Fernando Aramburu es un escritor de muchas y muy buenas novelas que han cosechado éxitos, pero ninguna como Patria. Con esta novela, Fernando se ha encumbrado en las letras internacionales como un imprescindible. Recomiendo la lectura por su factura, por temática, pero por sobre todo, por humanidad. Poner caras, nombres y gestos a los dos (o tres) bandos de un conflicto difícil, es su mayor logro. Tanto para aprender de historia como para entretenerse un buen rato (es un libro de 646 páginas). Patria entrega la emoción del conflicto político y de la paz después de la tormenta.

 

María José Figueroa