Prometheus. Un viaje al interior de nuestro ser

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Concordando, el ángel dijo: “Yo te contaré algo que hará que tú vivas y no mueras”. “Prosiga”, habló Alexander. Y el ángel explicó:
En el país de Arabia, Dios colocó el negrume de la oscuridad total, donde está escondido el tesoro de ese conocimiento. Allá también se queda la fuente que es la llamada de “Agua de la Vida”. Aquel que beber de ella, aunque sea una única gota, jamás morirá.
              Por Zecharia Sitchin                                     
Algunos consideraron que la película Prometheus del director y productor Ridley Scott estrenada este año, tiene varios problemas desde el punto de vista cinematográfico. Rápidamente podemos identificar, la lentitud secuencial de las escenas. En segundo lugar es que la plantilla de los personajes no fue bien definida y hubo muy pocos elementos de la historia, que sirvieran para poder explicar y relacionarla con la película “Alien, el octavo pasajero”, la cual trascurre 28 años después de los acontecimientos ocurridos en Prometheus. Esto no quiere decir otra cosa más que el Scott,  intentó  desligarse completamente del otro universo, o , más seguro aún, ampliar el universo, relacionarlo con las supuestas teorías de que el hombre es un producto genéticamente elaborado por extraterrestres.
Lo cierto es que durante toda la película persisten las hipótesis del arqueólogo e historiador Zecharia Sitchin y del escritor Erich Von Däniken los que afirman que fuimos visitados, y más bien, diseñados por extraterrestres en el pasado, por lo que es posible que ellos hayan sido los dioses que abundan en las mitologías de todo el mundo. Al igual que las teorías del físico alemán, Hermann Ludwig von Helmholtz, quien habló en una lectura pública sobre la panspermia, en donde explicó que las primeras moléculas orgánicas o las primeras bacterias habrían venido a la tierra desde el espacio exterior.
 
A mí parecer, aquellas afirmaciones, logran ser un atractivo ideal para el espectador. Y las podemos apreciar en los primeros minutos de la película. La vida de la humanidad partió cuando muere el extraterrestre,  quien será llamado como uno de los “ingenieros” por los actores que protagonizan a los científicos Elizabeth Shaw y Charlie Holloway, los mismos que tras el hallar unas pinturas rupestres,  descubren que éstas indican una ruta estelar para encontrar a unos posibles “dioses del espacio”. Por medio de la Compañía Weyland, se crea una expedición hasta los confines del espacio, para hacer contacto con dichos extraterrestres.
 
                  Imagen comparada de los llamados “ingenieros” y una figura primitiva de los Hombres de Gobleki Tepe
Aquel viaje es claro, porque sin duda representa el deseo de alcanzar el acto misterioso de la vida, la manifestación de algo «completamente diferente», de una realidad que no pertenece a nuestro mundo, que sin duda el hombre desearía alcanzar, porque aquella manifestación es una conexión con los dioses, los cuales podrían brindar la vida eterna.  He aquí que la tripulación, por medio de la ambición de Weyland, quien deseaba obtener la juventud y la eternidad, y por otra parte, el interés de los científicos Elizabeth Shaw y Charlie Holloway por saber nuestros orígenes,  surcarán el espacio buscando aquella conexión.
                                    
 
Esto se asemeja a lo que aconteció en los tiempos de Colón, cuando intrépidos marinos buscaban por el capricho de los reyes de España, Isabel y Fernando,  la Fuente de la Eterna Juventud, El árbol de la vida o el mismo Edén, los que motivados por ciertos antiguos cuentos,  hablaban de un lugar, fuente, o planta secreta, por lo que se emprendieron  grandes compañías con la ambición de poder revelar los misterios de la naturaleza, de la vida y de la muerte. 
 
Ridley Scott ha fabricado un mundo y una naturaleza que resultará extraña, con el fin de dar respuestas a los enigmas de la naturaleza. En resumidas cuentas, la película nos ilustra por medio de su premisa, que aunque tengas toda la riqueza del mundo, envejecerás o luego morirás. Pero al final ¿Qué sucederá?…. es un viaje que sólo al interior de nuestro ser, lo debemos hacer.
Cuentan las antiguas escrituras que hubo una época en que la inmortalidad estaba al alcance de la humanidad. Era una edad de oro, el hombre vivía con su Creador en el Jardín del Edén, cuidaba del pomar y Dios paseaba, gozando la brisa vespertina.
Por Zecharia Sitchin