¿Qué es Platea 18?

Estuvimos presentes en uno de los encuentros de programadores más grande de Chile. Entre el 3 y el 21 de enero se realizó en Chile la edición número 25 del festival internacional de teatro Santiago A Mil, en esta versión se presentaron 40 espectáculos nacionales y 36 internacionales en alrededor de 40 comunas y 8 regiones de nuestro país.

Martes 23 de enero 2018

El Festival Santiago A Mil, tiene una relevancia importante para los profesionales del teatro por diferentes motivos, uno de los más importantes es tener la posibilidad de montar los trabajos en una plataforma que genera circulación en el medio artístico, es decir, abrir caminos para que las obras sean vistas por más gente y en diversos escenarios de distintas comunas.

Dentro del mismo festival hay distintas actividades para el público y las compañías asociadas según cada versión, por ejemplo, se hacen noches de música, conferencias de prensa con los artistas, encuentros de investigación y este año se realizó dentro de las actividades del festival, el encuentro de programadores “PLATEA 18”.

Estuvimos presentes en el lanzamiento de la versión “PLATEA 18”, desde el año 2014, la semana de programadores se llamó “PLATEA”. El encuentro reúne alrededor de 200 programadores de danza, teatro y música, con el fin de intercambiar experiencias con el fin de promover e internacionalizar los distintos espectáculos de las diversas regiones.

El año 2018 la selección de las obras de teatro fue marcado por un gran criterio nombrado como “la selección de relevo” (palabras de Javier Ibacache, colaborador de Santiago A Mil), con esto, Ibacachese refiere a que dentro de la selección de los trabajos existen por ejemplo un predominio de autorías femeninas, fenómeno que no había ocurrido otros años, montajes que nos remontan a la pregunta “¿Cuál es el lugar que ocupan las mujeres la sociedad chilena?”, con autoras como Carla Zúñiga, Ana Luz Ormazábal, Trinidad Piriz, Manuela Infante, entre otras. Otros criterios utilizados para definir a esta generación de relevo fueron la indagación de dispositivos teatrales (FIN, de Daniel Marabolì y Trinidad Piriz) o el uso de la identidad de género (EL DYLAN, teatro la Mala Clase) entre otros.

La aparición de estos criterios y la circulación de esta nueva generación de creadores debieran abrir en las artes escénicas nuevos espacios de reflexión para los espectadores pero también una nueva plataforma para los creadores, donde sus voces sean escuchadas y espacios como Santiago A Mil alberguen a otros artistas, y como decía Javier Ibacache, que nuevas generaciones tengan también la oportunidad de hacerse presentes en espacios como este. A pesar de lo anterior, ¿Es Santiago A Mil un espacio abierto para los creadores?

Aunque Santiago A Mil tenga la posibilidad de ofrecer distintas actividades, no todos los grupos o artistas tienen la oportunidad de hacerse parte de la parrilla de programación, esto, porque no se hace un proceso de selección como concurso abierto, por lo cual los montajes que en este festival se presentan son los que tuvieron una mejor producción de funciones durante el año, sin desmerecer su calidad artística, quiero hacer énfasis en que Santiago a Mil a pesar de albergar a una nueva “generación de recambio”, no posibilita a todos los nuevos creadores la oportunidad de ser parte de esta red de programadores, ya que sólo los montajes seleccionados para cada versión del festival, son aquellos que se financian o invitan para estas actividades.

Carmen Romero, la directora del Festival Internacional Santiago A Mil, en la inauguración de Platea 18, habló de la importancia de tener un espacio de conocernos y reconocernos artísticamente en los distintos países del mundo, frase que es imposible negar ya que el intercambio cultural es uno de los nutrientes más ricos para el arte, sin embargo ¿Cuál es el arte que queremos mostrar? ¿Existe realmente una generación de recambio que represente todos los sectores artísticos de creadores de nuestro país?

Oportunidades como la que ofrece esta extensión del festival Santiago a mil llamada Platea 18, son muy necesarias en las artes en Chile, realmente no existe una red de circulación que sea tan potente en nuestro país que permita financiar el movimiento de distintos espectáculos Chilenos en diversas regiones del país ni menos internacionalmente, este trabajo siempre corresponde a la producción de cada compañía, quienes se encargan de conseguir los medios para producir sus montajes.

El encuentro PLATEA 18 sin duda favorece la circulación de las artes en Chile y el extranjero, sería ideal ver que instancias como estas albergaran más creaciones nacionales de distintas trayectorias, para de esta forma, dar visibilidad a los distintos creadores chilenos.