Stranger Than Paradise y Jarmusch

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“The New World”
 
Eva entra en un callejón. Camina inocente vestida de riguroso negro. Carga una maleta y una bolsa en cada mano. De la bolsa saca una radio y la enciende. La voz de Screamin’ Jay Hawkins (tétrica) canta “I Put a Spell On You”. Eva continúa su paso en un New York de persianas cerradas, muros rayados y autos estacionados. Pasan un par de personas. No hay palabras. Eva, serena, continúa caminando. Mira los edificios, el cielo.

“Stranger Than Paradise” hace su ingreso al salón de honor del cine con un Cannes a Mejor Película bajo el brazo. La segunda y sencilla producción de Jim Jarmusch en 1984 consigue quedarse con la Caméra d’Or en el festival del mismo año. Desde entonces los ojos de la prensa especializada y la industria se clavan sobre esta particular película como sobre su creador, un enigmático cineasta de pelo cano. Este pequeño gran filme, individual como pocos, esconde, sobre su simpleza, interesantes juegos sobre la identidad y las ironías de la vida. Dueño de un profundo minimalismo este trabajo logra marcar un hito dentro de la historia del cine norteamericano bajo la frase “no es lo que dices, sino cómo lo dices”.  
 
Stranger Than Paradise
Filmada en blanco y negro, con tomas en su mayoría estáticas y un guión acotado a lo más esencial, Jarmusch da vida a una historia sencilla. Willie, es un inmigrante húngaro interpretado por John Lurie, que vive de las ganancias que le dejan las apuestas. Eva (Eszter Balint) su prima recién llegada desde Budapest se queda unos días en su departamento para luego partir a Cleverland a hacer su vida junto a su, también húngara, tía Lottie (Cecillia Stark). Willie no sonríe cuando se entera que por enfermedad de su tía, Eva tendrá que quedarse con él durante diez días. Es un departamento pequeño y la suerte en las apuestas no anda bien. Eddie (Richard Edson) amigo de Willie, pasa el tiempo suficiente con Eva para desarrollar una afición por ella antes de que esta se mude a Cleverland. Meses más tarde, Willie y Eddie consiguen llevar a cabo un buen truco en un juego de poker y con 600 dólares en el bolsillo deciden visitar a Eva. La visita a Cleverland resulta un fracaso. Es pleno invierno y no hay más nada que hacer que mirar el lago congelado. Los tres finalmente deciden partir de viaje rumbo al paraíso hotelero de Miami. Esta vez son las carreras de caballos las que atraen a Willie y Eddie. Eva, sola, decide moverse por su cuenta.
 
Un Estados Unidos particularmente desolado es el escenario en donde la fortuna y la gracia de los personajes cobran protagonismo. El ojo del director se pone sobre aquellos personajes que se mueven dentro de los márgenes de la sociedad: ladrones de poca monta, inmigrantes con sólo su idioma materno, traficantes de drogas en problemas. Figuras que logran articular un discurso sobre aquellos personajes que se enfrentan al mundo con las manos en los bolsillos, aquellos que no tienen nada que perder y que bajo su humor logran asestar una crítica al sueño americano. Los personajes de Willie y Eddie son claves en este punto. Dos tipos que viven el día a día y que arrastrados por su suerte van construyendo su historia. En ellos no grandes interrogantes, pero sí abren un sin número de preguntas en el espectador. Ambos dentro de su simpleza también alojan una complejidad que encanta por su nihilismo e indiferencia frente al futuro. Para estos personajes su vida esta puesta en la suerte que un par de dólares pueda darles o quitarles. Eva no juega con su fortuna; a ella la suerte la acompaña.
 
Stranger Than Paradise
 
Este filme resulta ser fundamental para quién se adentra en la filmografía del director norteamericano. Es considerado uno de sus trabajos más personales y por lo tanto clave para comprender el estilo que este neoyorkino desarrolla. El trabajo que emprende, se concentra en el desarrollo de una estética minimalista en todo lo que constituye la experiencia de la película. Un blanco y negro rígido; el soundtrack acotado a un par de melodías; la comunicación se remonta a lo justo y necesario; el sentido del humor es por sobretodo seco. contemporáneo. Jarmusch se adentra en el desarrollo de estética desértica, hace pausas en los silencios entre conversaciones, los malos chistes, los escenarios estériles, fríos, vacíos por sobretodo. Para muchos no es fácil interiorizarse en una historia con estas características, pero dentro de su insalvable particularidad guarda un hermetismo y un ingenio notables. Un sello de originalidad que resulta distintivo en la consolidación de su carrera cinematográfica.
 
De esta forma Jarmusch refresca la cara del cine independiente estadounidense y reposiciona las máscaras del cine de autor. Se encarga de revivir los silencios en una conversación, escenarios estériles, fríos y donde la imagen deja una sensación de vacío por sobretodo. Se muestra como un heredero de las lecturas de Kerouac, finalmente invitando a la contemplación.
 
– Eddie: You know, it’s funny… you come to someplace new, an’… and everything looks just the same.
 
– Willie: No kiddin’, Eddie.