The League. Del cómic al cine

Adaptación y quiebre I

El desarrollo de nuevos soportes en el campo del entretenimiento ha derivado en una continua adaptación de relatos y sus mundos, lo que no sólo ha devenido en grandes éxitos, sino que también en terribles desastres.
 
La compleja acción de adaptar una creación a un soporte distinto representa un escenario donde diferentes elementos complotan en lo que es mantener la coherencia de la narración y la estabilidad de la historia. Los tiempos disponibles según formato, el paso de la animación al live-action o la transformación desde observador a jugador determinan que lo que se supone como parte esencial de la historia deba ser alterado, adaptado y transformado en algo que varía de persona en persona.
 
El éxito de ciertas franquicias ha sido capital en el proceso de migrarlas entre soportes diferentes, la forma en que se adaptan a diferentes generaciones determina, por ejemplo, hoy en día Star Wars no sólo representa un par de trilogías, sino que todo un cúmulo de series, videojuegos, comics y novelas, que si bien varían notablemente en calidad y respeto al canon, si comprometen espacios cada vez más amplios de reconocimiento y disfrute de los fans.
 
The League of Extraordinary Gentlemen’s (2003) representa un ejemplo esencial para comprender de qué manera la adaptación de un producto puede resultar compleja y hasta poco exitoso. Muchas veces no sólo debido a la complejidad de la obra origen, sino que también debido a cómo fallan los modos de comprender estructuras y formas de relato lo que se espera de una obra queda algo lejos del producto recibido.
 
 

La novela gráfica de la que se hace referencia corresponde a uno de los trabajos más conocidos de Alan Moore y Kevin O´Neill, quienes iniciaron una “Liga de la Justicia” de la Inglaterra victoriana para terminar definiendo una serie de trabajos ambientados en un mundo de gran complejidad en sus personajes, como en sus contextos. Su trabajo, cargado de barrocas referencias a la literatura inglesa (más allá de sus famosos protagonistas) señala una potente etapa de deconstrucción de lo heroico situación presente en varios de sus trabajos, desde V for Vendetta hasta The Killing Joke.

El potente “revival” que tuvo la industria cinematográfica mainstream basada en cómics a partir de la década de los 2000 señaló un fuerte interés por diversos trabajos, desde autores y temas más clásicos, hasta aquellos más oscuros, como el mismo Moore. From Hell (2001), The Leage of Extraordinary Gentlemen (2003), V for Vendetta (2005) y Watchmen (2009) representan una serie de trabajos de adaptación (con diferente opinión crítica) que han determinado diversas formas sobre cómo considerar y acercar la novela gráfica al formato cinematográfico.


The League of Extraordinary Gentlemen representa un punto no menor para considerar, no sólo determinó el retiro de Sean Connery de la actuación, sino que también una fallida saga que esperaba comprometer el rico trabajo de Moore. Sin embargo, la historia defraudó a los fanáticos de la saga del mismo modo que no logró llegar al gran público, en gran medida debido a que quedó en medio camino entre la adaptación completa (lo que podría ser From Hell), que debió llevarla totalmente al lenguaje cinematográfico comprensible y una adaptación práctica que sólo alterar el medio, pero no su contenido (300 de Frank Miller).

 
The League en su versión fílmica peca de inocente al considerar el trato de superhéroes tradicionales a los personajes originales, demasiado deconstruidos para ser apropiados por el público tradicional, situación tal vez alterada con el éxito del Joker de Heath Ledger en Dark Knight (2008) y Watchmen (2009) pero extrañamente no se replica en los acartonados y caricaturescos personajes que aparecen que la versión comentada. Finalmente es quizás razón del poco interés que desarrolló la película la imposibilidad de determinar una trama eficiente y creíble, problema más de los guionistas, antes que del autor original.