Una triste historia: Ferias independientes vs Ferias Multinacionales

Había una vez una década antes del cambio de milenio: 1990. La dictadura terminó y ciertos clubes de escritura se hicieron camino hasta las multinacionales. Editoriales grandes con sellos de prestigio que se arriesgaban por la literatura, que incluso conocieron la cárcel por defender a autores como “El Libro Negro de la Justicia Chilena” de Alejandra Matus por Planeta

Domingo 28 de abril de 2019

Hasta que de repente el panorama comenzó a cambiar junto con los conglomerados mediáticos del mundo. Entre la compra y venta de editoriales, medios o sellos, esas grandes multinacionales que conocieron de amedrentamientos, querellas e incluso prisión;  comenzaron a buscar el suelo más seguro y a rechazar manuscritos hasta quedarse con más prestigiosos, conocidos y garantizados. Apuestas a ganador por el caballo con más trofeos. Fin.

Y llegó la era del ranking. Los suplementos de cultura de los diarios iban en declive (vuela alto para siempre La Nación Domingo), comenzamos los arribismos desclasados sin asco en los medios (ojo que ahora podíamos consumirlos) y a omitir la voz nacional a excepción de los ya instaurados. A mitad de década, el escenario cambió y se agradeció enormemente el nuevo aire, aunque daba la sensación que sin esos mastodontes mundiales detrás, el eco de sus libros se quedaba corto en la masas.

2010. Las editoriales que surgieron y que editaban sin apoyo, se unieron para conformar la Cooperativa de Editores La Furia, que luego haría sus propias ferias y vino el quiebre. Los eventos tradicionales como la Infantil y Juvenil de Providencia y  Plaza de Armas, perdieron protagonismo frente a la Furia del Libro o la Primavera del Libro. Las editoriales surgieron, cada una con una voz, cada una con su propuesta, seguidores, lectores y géneros.

La historia ya no es triste, lejos de eso, nunca habíamos sido tan diversos, entusiastas ni atrevidos. Estamos viviendo una de las mejores épocas editoriales de los últimos cincuenta años y hay que aprovechar al máximo este momento comprando, apoyando las propuestas de tu preferencia y leyendo como si no hubiera un mañana (se vienen diagnósticos de Mal de Diógenes).

Como todo en este orden de las cosas, las instituciones se tuvieron que quebrar. Let’s spill the tea: la Cámara del Libro, que organizaba FILSA desde 1981, se quebró y surgió La Corporación del Libro y la Lectura. Este grupo le hizo la pelea a la FILSA el 2018 haciendo cada uno su propia feria al mismo tiempo. Como amigos que dejaron de verse y cumplían años en la misma fecha, obligaron a los lectores a separarse y elegir: Filsa o Festival de Autores (FAS). Una canallada donde los dos salieron trasquilados y los vencedores fueron los independientes, porque lejos de competir, la Primavera del Libro, La Furia, Voltaje y otras ferias, conviven.

¿Habrá FILSA 2019? Los rumores dicen que no, que la tradicional fecha entre octubre y noviembre ya está tomada en Estación Mapocho, que, así como se terminó la Infantil Juvenil, también lo hará esta. Hay que esperar la declaración oficial de muerte, pero la bestia ya casi no tiene pulso. Por otro lado, en la web de La Corporación se asegura que el FAS se realizará en septiembre en el GAM.

Al final no hay versus. Mientras las independientes siguen creciendo y haciéndose más y más interesantes, las multinacionales coexisten con ciertas propuestas. Suman nuevos autores, sus ideas tiene peso, pero deberán resignarse a competir con editoriales chicas cada día más fuertes.

Igual recibí una noticia que me entristeció. Una de estas multinacionales creó el sello Bordes para promocionar a nivel internacional a las plumas más fuertes de Latinoamérica. Aunque en la descripción se anuncia que nuestro país tendría representación, y por lo tanto la ansiada exposición mundial, en el listado de próximas ediciones Chile brilla por su ausencia.