“Bad boy bubby” es el título de esta excepcional y bizarra obra cinematográfica del director australiano, Rolf de Heer, estrenada en 1993. Si no conoces nada de esta película y aun no la has visto, es menester que agendes de inmediato una cita de dos horas frente a la pantalla. Es en serio, te las debes.

13 de Julio de 2017.

 

Antes de que sigas leyendo debo advertirte que este artículo contiene SPOILERS.

Escalofríos, dolor, la piel de gallina, una lágrima solitaria bajando por la mejilla, un poco de grima y una extraña y agradable sensación de esperanza. Todas esas sensaciones mezcladas habitan mi cuerpo al terminar de ver el filme, una película de autor; en la cual de manera brillante Rolf de Heer nos invita a descubrir el mundo y la sociedad a través de los ojos de Bubby, el personaje protagónico que interpreta Nicolas Hope en una actuación rutilante.

Bubby es un hombre con mente de niño que ha vivido 35 años encerrado en una tétrica habitación, siendo víctima de los innumerables abusos de su sórdida madre, pasando de la violencia psicológica, agresiones físicas y llegando incluso al incesto. Bubby se nutre sólo de lo que le dicen, es una esponja de información que no cuestiona, únicamente absorbe y repite. Bubby no puede salir de la habitación porque su madre lo tiene convencido de que afuera el aire es tóxico y lo matará si sale, y si no lo hace el aire, Dios lo hará. Nuestro especial protagonista vive en una apestosa prisión, pero él ni quiera lo sospecha.

El retorno del padre de Bubby al hogar genera un cambio significativo en la historia, ya que le usurpará la única relación humana que este tiene, su madre. Su padre es un borracho decadente que regresa para reencontrarse con un antiguo romance, ignorando aun, que aquel idilio había dado como fruto un hijo. Bubby conoce a su padre, otro ser negativo y decrépito que lo único que hace es acrecentar esta atmosfera putrefacta en la cual vive. Bubby es agredido por ambos, lo que al fin lo hace reaccionar y termina matando a sus padres, asfixiándolos con papel aluza, con su precaria idea de vida y muerte la cual descubre con su gato. Luego se va de la casa y descubre que el aire no es tóxico como le habían dicho durante 35 años y que hay un universo enorme afuera,  el cual explorar.

El primer acto de la historia es realmente difícil de ver, todo es tan excesivamente ruin y claustrofóbico, que resulta trabajo digerirlo (en especial la perversa y cruel relación que tiene Bubby con su gato) pero una vez deglutido este lúgubre universo presentado en la película comienzan los premios para el espectador: Descubrir el mundo con los ojos vírgenes de Bubby.

Afuera,, le suceden cosas maravillosas como formar parte de un grupo de rock alternativo teniendo un impactante éxito (cuando Bubby está en el escenario con la banda repitiendo todo lo que ha ido absorbiendo en su vida es una escena simplemente sublime) o enamorarse y formar una familia. Como también conoce la otra cara de la moneda, es agredido por un grupo de mujeres, cae preso, vive en la calle, entre variadas desventuras narradas de manera brillante por su guionista y director.

El ritmo del viaje del protagonista es vertiginoso, como también lo es su evolución y aprendizaje, por lo mismo resulta tan gratificante como doloroso ver la película. Todos los castigos que recibe; nos lastiman, todos los triunfos que obtiene; los celebramos.

La película en sí es en una reflexión de la vida misma y de la religión, de la sociedad y de la tolerancia, del amor y de la soledad, en donde el autor se permite opinar abiertamente de estos temas a través de algunos de sus personajes, dejando muy claro su punto de vista.

Finalmente este filme es una de las películas más originales, bizarras y descarnadas que he visto, con un guion impactante en todo el sentido de la palabra que te lleva del miedo al asco, de la pena a la alegría y de la carcajada a la rabia. Una dirección exquisita con un maravilloso uso de la música, de las luces, de la espacialidad y la creación de atmósferas. Además de actuaciones realmente impecables, con la sobresaliente performance de Nicolas Hope que le da vida a uno de los personajes más difíciles de interpretar y de olvidar que he visto en el cine.