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Sangre desconocida vertida sobre el campo chileno. Así presentamos “Bueras, Héroes y olvido”, una obra que destierra a los héroes anónimos que derramaron su sangre sobre una patria ingrata.

La obra dirigida por Paulo Gaete presenta una estética minimalista con sabor a campo; compuesta por paneles de color ocre y semitransparentes; que permiten reflejar las siluetas de los personaje; lo que daba un particular estética hogareña y onírica. Mientras que la dirección musical de Manuel García es un elemento clave pues  si bien en términos de letras las composiciones son originales; en términos de sonoridad se observa claramente el sello distintivo del folclore chileno: las guitarras y los instrumentos de percusión acentuaban y se impregnaban en la obra como un solo elemento único e indivisible en que la música marcaba ritmos. De esta manera música y ambiente componían un tejido único que sirve de espacio para  los personabueras 2jes.

José Santiago Estinaslao Bueras de Araya es el personaje que sirve como guía para revivir la historia de personas como Dolores, María, Juan y Paulino: que si bien son personajes particulares; con el paso del tiempo pasan a ser la historia de todos. Santiago, es un hombre idealista convencido que el curso de la guerra de Independencia y su lucha contra “los godos” permitirá crear una nación nueva, una patria de hombres libres, donde cada persona tenga los mismos derechos para crecer y desarrollarse: donde cada uno sea un ciudadano con voz y voto.

La verdad es que con el paso de tiempo, el discurso va perdiendo sentido y las angustias se van haciendo más pesadas; quizás una y otra vez Santiago se ve frustrado por la cúspide militar; mientras que su peones y amigos como Juan y Paulino: entran a un conflicto del que nada entiende, pero del que mucho intuyen. Paulino, en este caso, es la voz del pueblo, que observa como van entrando a una guerra de patrones en la cual no importa mucho su resultado: en sus palabras: “Si no nos estrujan en los campos, servimos de carne de cañón. Y gane quien gane la guerra, vamos a seguir siendo huachos, una patria de puros huachos.”

Mientras en la estancia quedan las mujeres: está Dolores la esposa de Santiago quien vive la angustia de parir un bebé; está la criada y madre de Juan y finalmente la adolescente María, quienes lloran la partida de sus amados al campo de batalla. mujeres, criadas y peones son los verdaderos protagonistas, quiénes componen el grueso del tejido social y es aquí dónde se denota la agilidad del relato; pues sutilmente nos interroga sobre nuestra sociedad; incluso nos hace preguntar si valió la pena la muerte de tantas personas por una nación que olvida a sus hijos desposeídos, en la que siguen habiendo “ciudadanos” y “huachos”; “ricos” y “flaites.”

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Al momento de la batalla final, esta angustia se va haciendo más fuerte y pesada y es ahí cuando nuevamente Paulino, en plena marcha hacia la tropa enemiga señala: “Solo reconocerán a los generales que huyen de las batallas, allá en las colinas, lejos de las armas y de las balas.” Pese a ello, Santiago, Juan y Paulino se preparan para luchar por una tierra sin dueño, por una libertad mentirosa, para luchar por los hijos de sus hijos; sabiendo que no serán recordados.

La obra sagazmente muestra como la patria se construyó con el sudor y sacrificio de muchas personas, pero sobre todo de gente sencilla y desconocida; que componen la gran mayoría de la nación: esposas de capitanes y soldados, criadas, peones. La obra comienza y termina con las mujeres quienes traen la vida, sacrifican a sus amados, a sus hijos y hasta sus sueños personales: en gran medida somos una nación de mujeres. La obra redescubre el valor femenino, oculto ante tanto prócer masculino que ha destacado la historia.