Paul Stanley: Face the Music, es el título de la autobiografía que salió a fines de abril de este año, del guitarrista y líder del grupo Kiss. Como frontman, The Starchild, una de las cuatro figuras icónicas de su agrupación, da la palabra al hombre detrás del maquillaje.
 
Nacido en Nueva York, de familia de origen judía, Stanley Eisen, fue conocido en el colegio como Stanley el deforme.  La microtia, enfermedad deformativa de la oreja, y las burlas de sus compañeros de colegio, formó la personalidad del joven Stanley, como una persona insegura, incapaz de demostrar sus sentimientos ante su familia y su gente más cercana.
 
La vía de escape entonces fue formar un grupo de rock. Junto a Gene Simmons, Peter Criss y Ace Frehley, más el singular concepto del grupo, basados en cuatro personajes que parecían salir de un cómic de Marvel, ayudó a la creación de Starchild, frontman del conjunto, con una personalidad que distaba completamente de quien llevaba puesto el maquillaje. El líder de Kiss era seguro de sí mismo, realizaba saltos y acrobacias sobre el escenario, y coqueteaba con las chicas que llegaban a los conciertos.
 
 
 
Sin embargo, en la vida privada Stanley vivía de relaciones fugaces, con pocos amigos, incluso en la cúspide de la fama de la agrupación, a fines de la década de los setenta. Fueron años de búsqueda, de darle un sentido ante la locura que atrae la fama y el dinero. Es este el principal peso de esta biografía.
 
El libro dista de muchas biografías de músicos. Tiene como principal virtud el ser un trabajo minucioso, que nos hace entender, en su lectura, un viaje personal. Porque Paul Stanley puede ser un rockero atípico, ajeno a los vicios de las drogas y el alcohol, no así con las mujeres. Y si bien, cuenta detalles sabrosos de Kiss y del mundo del rock, la biografía no tiene su base argumentativa en ello. Al contrario, el peso recae en el recorrido de un hombre incapaz de quererse a sí mismo, y cómo esto se va transformando en un trayecto de autoconocimiento, que lo sana de las heridas sufridas en la infancia, y que implica un cambio de personalidad.
 
Es reveladora una conversación que tuvo con su padre, el cual le dijo: “No le des mucho amor”, mientras el músico cocinaba en su casa en compañía de su hijo, Evan. Fue ahí cuando el guitarrista tuvo una revelación: “La gente que esconde sus emociones los hace más débiles”. Este descubrimiento traspasado a Evan, representa el cierre importante en esa búsqueda que propone el autor desde el comienzo del libro.
 
“Face the Music” emprende por tanto, desenmascararse, quitarse la estrella y el maquillaje y darnos a conocer a la verdadera persona que se encuentra detrás: Paul Stanley.