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Siempre es bueno  recordar un clásico, y el día de hoy escogimos analizar Casino, una magnífica cinta dirigida por Martin Scorsese y la última que realizó junto a Robert de Niro. Se trata de una mega producción realizada en 1995 que se basó en la vida de Frank Rosenthal, un famoso apostador y luego administrador de casinos que tenía fuertes lazos con la mafia.
 
Fiel al estilo de Scorsese la película juega con la moralidad del espectador, pues contrasta la violencia y tortura con  los valores de la fidelidad, el amor y la amistad. En cierto sentido, se crea una obra épica donde no existen los antagonistas, sino que cada personaje se desenvuelve según su filosofía de vida. Así Nicky Santoro, interpretado por Joe Pesci, rápidamente se desbanda desatando una verdadera oleada criminal que envuelve a todas Las Vegas en el asesinato, la tortura, el delito y la extorsión; pero, es el mismo Nicky quien se la juega por mantener el matrimonio de su mejor amigo y ayudarlo cada vez que es necesario. El mismo Nicky ayuda monetariamente a sus colaboradores y personalmente se preocupa del bienestar tanto de sus empleados como de sus  “jefes”.
 
 
Mientras que su amigo, Sam Rosthein, interpretado por De Niro, se la jugaba por mantener una vida que uniera la legalidad con los casinos. Difícil unión, pero estaba en su ADN, pues incluso presentó reparos al ser nombrado Gerente del Casino, precisamente por no tener carnet de trabajo en Las Vegas.  Luego intenta, llevar una vida familiar al casarse con una  sofisticada y elegante prostituta como Ginger. Es curioso que sea el mismísimo Sam, quien tuvo que vérselas con todos los inconvenientes posibles: problemas de legalidad, espionaje de la FBI y constantes problemas con su esposa. Así, pese a intentar llevar una vida correcta, termina por expulsar a su mujer de la vida, golpear a su amante y con un atentado en su carro que casi le cobra la vida.
 
El tercer caso que analizaremos es la esposa de Sam, interpretada a la perfección por una soberbia Sharon Stone. Ginger era una mujer acostumbrada a la vida de la noche, muy hábil e inteligente, sabía cómo sacar ventajas y dominar el ímpetu masculino, en pos de algún favor. Se movía como pez en el agua por Las Vegas y podía sacar toneladas de billetes solamente con sus encantos. Pero, junto a su astucia, la acompañaban grandes defectos como su fascinación por el alcohol y las drogas y su  irrefrenable amor por un tipo vulgar y mujeriego. Su destino, al igual que el de todos los personajes, ya estaba escrito de ante mano, la muerte por sobredosis era absolutamente previsible y esperable.

Así, el film señala que más allá de los deseos e iniciativas personales, en verdad son las circunstancias las que dominan a los personajes. En este sentido, Scorsese transmite una atmósfera inigualable sobre el sentido del dinero, la inmundicia de la sociedad, los valores reprimidos y postergados de la esfera pública. Políticos, policías, mafiosos, jugadores; todos por igual colocan sus vida en la ruleta rusa, esperando que el destino los premie con la fortuna. Pero como él mismo dice, en este mundo no hay ganadores, pues está diseñado para que el único ganador siempre sea el casino. Entonces ¿quién es el casino? ¿se trata da la mafia que dominaba los juegos por aquellos años? ¿sería el gobierno que controlaba al FBI? ¿serían los políticos que gobernaban a punta de apuestas?
 
 
 
Postulo que no, nadie dominaba al casino. En fin, el casino se dominaba así mismo, el dinero era el fin y los medios, los dólares tenían sentido por y para los dólares. El dinero se entendía como  el fin superior, era el que dominaba  la justicia, y establecía quién se salvaba o quién merecía morir. Los únicos sobrevivientes, eran aquellos que como Sam, podían seguir siendo funcionales al sistema y “mantener el flujo constante en las cajas”. En este sentido, el destino está unido al dinero, pues sin dinero no hay destino. Menos en una ciudad como ésta, menos en la ciudad de Las Vegas.