Hayao Miyazaki llevó a la pantalla grande una de sus clásicas historias que involucran a protagonistas corrientes que se adentran en el mundo de la magia y el folclore japonés, con un ligero mensaje social. El cabecilla del afamado Studio Ghibli,  presenta una aventura alucinante con cientos de giros que mantienen al espectador en vilo.

Jueves 14 de mayo de 2020

 

En un hermoso reino ficticio de principios de siglo XX, que se encuentra en medio de bombardeos de guerra, vive Sophie -una humilde y sencilla trabajadora de una sombrerería- que un día tras ser acosada  por soldados, es salvada por Howl, un apuesto y misterioso hechicero dueño de un castillo que camina y deambula por el mundo. Horas más tarde, la joven es visitada por la malvada Bruja del Páramo, que anda tras la pista del  Howl y que le lanza un hechizo, convirtiéndola en un anciana de 90 años, con la imposibilidad de revelar que está maldita. Desesperada y con capacidades reducidas, Sophie llega hasta al castillo de Howl con la intención de deshacerse el hechizo que ha caído sobre ella. Sin embargo, en su interior conoce a peculiares personajes que prolongan su estadía en el sitio, llenándola de asombro,  al familiarizarse con los conflictos del mágico señor del castillo.

El increíble castillo vagabundo o El castillo ambulante derrocha energía, candidez y al mismo tiempo melancolía y desolación. La belleza pictórica que el estudio de animación japonés proporciona en cada momento es impresionante, nos transmite la misma sensación que tiene la protagonista de estar viviendo en un constante sueño.

Los personajes secundarios son adorables y los antagonistas grotescos físicamente o manipuladores. El telón de fondo es una guerra que sucede a espaldas de Sophie y que después le estalla en la cara -figurativamente hablando- es una metáfora y un contrapunto llamativo dentro de la filmografía de Miyazaki, ya que él mismo señaló que el contexto en que quiso desarrollar la película lo utilizó como crítica a la guerra en Irak que se estaba llevando a cabo a principios del siglo XXI. En el doblaje en inglés, las voces de Howl y de la Bruja del Páramo estuvieron a cargo de Christian Bale y la leyenda del Hollywood clásico, Lauren Bacall.

Este es un filme animado que no hay que subestimar sólo por no tener intérpretes de carne y hueso. Generalmente, esa sensación la tienen quienes no conocen el trabajo de Hayao Miyazaki y cuyo parámetro de comparación es Walt Disney Pictures. El increíble castillo vagabundo es una historia capaz de enternecer e impactar al público por igual.