Eric Hobsbawm
Gajes del destino, todo conocedor de historia sabe la importancia de la muerte como una instancia para conmemorar y recordar a grandes personalidades. El destino no es azaroso y Eric Hobsbawm como excelente historiador lo sabía.  Lamentablemente, en este caso, es  su fallecimiento a los 95 años,  lo que me insta  a escribir sobre un académico que aborda el pasado, como pocos,  con una excelente rigurosidad analítica y una pasión inusitada.
 
Aunque para comprender su obra y su  perspectiva global de los acontecimientos, se hace imprescindible mencionar su nacimiento en Egipto, su estadía en Alemania siendo testigo del ascenso de Hitler y su posterior carrera académica en Inglaterra, como hitos que ayudaron a forjar la pluma de uno de los más grandes y reconocidos historiadores marxistas del siglo XX.
 
Como estudiante de historia, es común relacionarse rápidamente con  Hobsbawm, pues es un guía clave para entender fenómenos tan trascendentes como las revoluciones del siglo XVIII, el capitalismo expansionista del siglo XIX, los imperios coloniales, las guerras mundiales y finalmente, la tensionante guerra fría. En este sentido, su pluma  ha  inspirado  a millares de historiadores, a revitalizado el mundo intelectual  e influenciado a numerosos políticos que comparten su visión marxista como también a aquellos que siendo opositores, reconocen en Hobsbawm a un pensador brillante, como es el caso de Tony Blair.
 
2. guerra
 
Cuando se lee obras como la “Historia del siglo XX” y  su triada “Las Eras de la Revolución”, se observa una pasión analítica que desborda los margenes de lo convencional, teniendo como principal enfoque el indagar en las raíces más profundas de los procesos sociales, para comprender al sujeto, al ser humano, no tan solo como miembro de la sociedad, sino también en su rol de individuo. En este sentido, hablamos de un historiador que conservando un fuerte rigor profesional, se sumerge en las fibras de lo sensible, buscando sentir y explicar fenómenos dolorosos y conmovedores, pero manteniendo la criticidad. Como lo señalaba él mismo, la misión de un historiador es comprender procesos y acontecimientos históricos independiente de su atrocidades, no justificar, pero sí hacer comprensible estos sucesos.
 
 
A título personal, considero que la contribución más destacada de Eric Hobsbawm  no se encuentra en sus novedosos análisis de procesos complejos como las guerras mundiales o sus brillantes tesis tales como la revolución dual de Francia e Inglaterra, en cuanto,  cimientos del capitalismo; los bandidos sociales, la historia del jazz como un fenómeno multicultural o las problemáticas del nacionalismo y el Estado-Nación. Su aporte más relevante a la historiografía está su convicción de que la misión de un historiador es servir a la sociedad y no sólo a un círculo cerrado de especialistas; destacando la utilización de un lenguaje amigable e ilustradoras citas para explicar fenómenos  de alta complejidad.
 3. persona
Así, la invitación que Hobsbawm  hace a quienes  estudiamos el pasado, es  que nunca nos encándilemos por los grandes acontecimientos, jamás olvidemos al hombre sencillo, quien es el verdadero protagonista de las felicidades, frustraciones y dolores. De esta manera, el historiador se debe, antes que todo, al sujeto social, y es a él a quién debe escribir, explicar y hacer comprensible aquel pasado siempre dinámico, controvertido y complejo.