Uno de los problemas que existen para acercarse a esta famosa serie es que está sujeta a múltiples y variadas  interpretaciones. Sabemos que es una producción norteamericana creada por David Benioff y D. Weiss y que fue filmada en Irlanda del Norte, Malta, Croacia e Islandia. Pero, cuando entramos a su contenido,  surgen casi espontáneamente las preguntas: ¿A qué género pertenece? ¿es una serie histórica, épica o de ciencia ficción?

La verdad es que uno como estudiante de historia, tiene una aproximación muy cercana a la serie, tanto en aspectos de vestuario, lenguaje y por los temas que aborda. En una primera instancia, se  podría señalar que el argumento central de “Juegos de Tronos”, está directamente relacionada con su título, por lo que se referiría a las disputas de diferentes “casas monárquicas” por dominar el Reino Principal. Sin embargo, ¿es realmente este “juego de tronos” el argumento principal de la serie?
 
Desde mí apreciación personal, el fuerte de la serie está muy lejos de su argumentación narrativa. Las disputas monárquicas es un tema de interés desde muy lejano, en aquellas producciones que trabajaban la Edad Media, tanto en el Cine como en algunas series cuyo ejemplo más característico podría ser Enrique VIII. Entonces, cabe preguntarse: ¿si casi todas las producciones  “medievales” trabajan las diputas monárquicas, por qué Games of Thrones ha sido un fenómeno tan exitoso?
 
Me parece que el fuerte de la serie no está en la lucha por el trono; de hecho creo que The Game of Throne se ha preocupado por algo que muchas producciones han dejado de lado por  encandilarse con armaduras y castillos, puesto que ha puesto una atención bien profunda hacia el desarrollo de las mentalidades. Independiente del tiempo y espacio donde se desarrolla la serie que, ha propósito, no lo deja establecido  para obtener mayores libertades creativas, es cierto, y sería obtuso no ver una clara inspiración en la Edad Media Europea de los siglos XII y XIII. Entonces, ¿los hombres del siglo XIII pensaban distinto al hombre actual?
 
Es casi innecesario responder que sí, pero curiosamente es algo que se deja bastante a la deriva en producciones como “Cruzada” donde aparecen personajes con percepciones casi nihilistas y postmodernas. En este sentido, Juego de Tronos se ha preocupado profundamente de las mentalidad cultural de la época, junto con atender responsablemente las psicologías individuales de cada personaje.
 
De esta manera, la serie aprovecha su holgado tiempo fílmico, muy diferente al de una película, para entregar una propuesta integral. Establece como eje central el desarrollo de las mentalidades y sobre éste va construyendo y dando vida a un mundo, que gira entorno ejes como: el vasallaje, el honor,  los sentimientos, la riqueza y la magia.

 
En este último aspecto, la serie ha dado muestras de maestría. Durante mucho tiempo las producciones que abordaban la magia se veían como imaginarias, poco creíbles, descontextualizadas y excesivamente sobrecargadas de efectos especiales (un triste ejemplo de esto es Beowulf).  En este sentido, Juego de Tronos, ha abordado la magia de forma sutil, precisa, bien cuidada y  meticulosamente. Así, dicho elemento pasó a ser un eje silencioso sobre el cual se van apoyando los nudos dramáticos, de manera absolutamente creíble y convincentemente.
 
Es así que uno entra de manera casi desprevenida a un mundo mitológico: un mundo  que está atravesado por las intrigas de poder de los castillos y el misterio de los bosques; un mundo que cruza llanuras desérticas hasta llegar a su límite, allá en el muro de hielo que mantiene a ralla a los salvajes.  Más que un juego, la serie recrea una época donde lo impredecible y misterioso está siempre por venir.