El nombre de Hans Ruedi Giger recientemente apareció con más frecuencia de lo normal en nuestros muros de Facebook o Twitter. Su cercanía para muchos llego con su muerte reciente. Ocurrida a los 74 años, su vida nos trajo a la memoria a un artista visual con el cual prácticamente crecimos y que ha estado presente en el inconsciente colectivo de ya un par de generaciones. Y es que Giger es un artista de larga trayectoria. Sobre sus hombros han estado encargados los diseños de distintos personajes icónicos del cine de la ciencia ficción y el terror contemporáneo, sus sets y maquetas; como otros trabajos ligados al mundo de la música que no han estado exentos de polémica. Y es que más allá de ser el creador de Alien, H.R. Giger es poseedor de un trabajo extenso y profundamente crítico con la sociedad moderna.
 
Ya desde sus inicios, a comienzos de la década de los 60’, el trabajo de Giger se caracterizaba por el desarrollo de una estética determinada, homogénea y lineal. Aun así, técnicamente ésta distingue dos tiempos; en un primer momento utilizando tinta y óleo, para luego, en el 1971, utilizar el aerógrafo, potenciando y perfeccionando su técnica la cual logra mezclarse perfectamente con la estética de su obra.
Su trabajo nace en la Europa de la Guerra Fría, más específicamente en Suiza, y se concentra en los peligros atómicos de esta; cómo pueden afectar estos a la especie humana. Argumenta de esta forma la utilización de violencia, la represión, la mutación y deformación humana. Giger desarrolla así un trabajo cuya columna vertebral se centra en la hegemonía de la máquina por sobre el humano, encontrando en la muerte y el sexo la mezcla perfecta en la representación de la carne como metal.
 
De esta forma, la generalidad de la obra de Giger es tan lúgubre como sexual y envuelta de una mística surrealista en torno a la perversidad que lo hace acreedor de todo universo alrededor de su obra, la cual abarca desde figuras, texturas, distintos fetiches de colección, adaptaciones de su obra y estética por subculturas urbanas, hasta un sin número de tatuajes inspirados en sus cuadros.
 
“The Spell I” 1973.
 
 
Giger en el Cine
 
La historia de cómo Giger llega a diseñar al “Alien” que protagonizaría el mítico filme de Ridley Scott, parte en a mediados de los 70 en París y más precisamente en una exposición de su obra donde conoce al psicomago chileno Alejandro Jodorowsky. El artista suizo, quien ya poseía cierto renombre producto de lo tétrico de su arte, era luego convocado como parte del mítico elenco que compondría la producción del filme “Dune”, que sería dirigido por Jodorowsky y que entre otros integraba a: Orson Welles, Gloria Swanson, David Carradine, Geraldine Chaplin, Alain Delon, Hervé Villechaize, Salvador Dali y Mick Jagger, entre otros.
 
El ambicioso proyecto de “Dune” de Jodorowky finalmente fracasa y de la partida, Giger conoce y establece amistad con quien sería el guionista de “Alien” Dan O’Bannon, quien queda encantado con su trabajo y precisamente con la colección inspirada en el “Necronomicon” de H.P. Lovecraft. Durante la preproducción del filme, O’Bannon ya tenía en mente al joven artista para el trabajo en el diseño, pero eran los productores quienes no confiaban ni en el filme, ni en el artista. Y no fue hasta que Ridley Scott asume la dirección del filme que se decide por Giger para aplicar los bocetos y trabajar sobre el diseño conceptual para la película. H.R. Giger fue sin duda el hombre para el trabajo.
 
Dan O’Bannon con H.R. Giger en el set de “Alien”, Shepperton Studios, Inglaterra, 1976.
 
Dentro de la producción de “Alien”, al parecer, incluso otros miembros del staff se asustaron en el set por este hombre de voz suave proveniente de Suiza, que se vestía de negro y prefería callejear, como Drácula, en las sombras. Había rumores de que guardaba los huesos de su difunta esposa, Li Tobler, en su estudio. Aunque aquellos rumores resultaron ser falsos, esta imagen ayudó a contribuir al halo oscuro del Giger artista.
 
“Necronom IV” (1976)
Así el libro “Necronomicon” (1977) de H.R. Giger ve la luz ya trabajando junto a Ridley Scott quien se inspiraría fundamentalmente en los diseños: “Necronom IV” y “Necronom V” para el desarrollo de la bestia, dentro de la producción del filme.
 
Con el filme de Scott, Giger obtiene el Oscar (1979) a Mejores Efectos Visuales y, a pesar de la disminución de la carga erótica que posee su obra y las limitaciones que esto supone dentro del mundo del cine, comienza una fértil carrera en el cine de ciencia ficción y terror que continúa su trabajo con “Poltergeist II: The Other Side” (1986) de Brian Gibson.
“Necronom V” (1976)
 
Luego de la secuela de “Alien” que dirige James Cameron y de la cual Giger no forma parte, vuelve a incorporarse en la producción de la tercera parte de la saga junto al director norteamericano David Fincher en la producción de “Alien 3” (1992). En este proyecto Fincher junto a Giger se encargan de remodelar la figura de este monstruo dándole nuevos atributos como la mandíbula telescópica con que aterra a los reos de la cárcel donde aterriza la Sargento Ripley en la cápsula espacial.
 
Giger vuelve al cine con “Species” (1995) de Roger Donaldson, donde se encarga del diseño de las criaturas y trabaja con mayor libertad sobre el erotismo que posee del filme.
 
Entre otros proyectos de menor envergadura, su último gran proyecto en el mundo del cine está nuevamente junto a Ridley Scott, para su filme del 2012 “Prometheus” y que precisamente funciona como precuela de su filme del 79’. En él, el artista se encarga de recrear los diseños de la nave espacial y en especial del “Space Jockey”, el alienígena gigante que está dentro de la nave.
 
 
 
H.R. Giger y el mundo de la música.
 
El trabajo que H.R. Giger desarrolló, logró expandirse al mundo de la escultura, videos musicales y diseños de portadas de discos siempre manteniendo su estética característica en sus trabajo. Las portadas más emblemáticas y polémicas que pueden encontrarse fuertemente arraigadas al mundo del rock, del punk y del metal.
 
La primera portada que Giger creó para una banda musical fue “Walpurgis”, una banda suiza de rock psicodélico que en 1969 estrenaba “The Shiver” con el diseño de este artista.
 
Arte del LP de la banda “Walpurgis” (1969).
 
El grupo inglés de rock progresivo integrado por Keith Emerson, Greg Lake y Carl Palmer llamado simplemente “Emerson, Lake and Palmer” en su cuarta producción “Brain Salad Surgery” (1973). También suman una portada al conjunto de trabajos que fueron desarrollados por el artista suizo. El tecladista Keith Emerson se centra precisamente en lo provocador de Giger al momento de desarrollar su arte: “Elegimos esta obra de arte, porque empujó el arte de las carátulas de álbumes a su extremo”.
 
LP “Brain Salad Surgery” Emerson, Lake and Palmer, 1973.
 
De esta forma el diseñador siguió trabajando bajo el patrón de lo oscuro y lo tétrico de forma muy cercana con artistas como “Korn”, “Danzig”, “Carcass”, “Magma”, Deborah Harry –voz solista de “Blondie”-, “Emerson Lake and Palmer”, “Dead Kennedys” y “Celtic Frost”, entre otros; siendo estos dos últimos los proyectos donde se vio envuelto de mayor polémica.
 
En el trabajo con los también suizos “Celtic Frost”, uno de los grupos pioneros del metal más extremo, Giger aportó con el arte del icónico LP “To Mega Therion” (1985) en cuya portada se aprecia a Satán utilizando a Jesús como una resortera. Se trata de gráfica provocadora que correspondía a la pintura “I Satan”, que Giger entregó a la legendaria banda suiza de metal Celtic Frost para que la usaran como portada y que, si bien no levantó el polvo que causó la publicación del diseño en el LP de “Dead Kennedys”, generó indignación en la comunidad católica europea.
 
“To Mega Therion”, Celtic Frost, 1985. 
 
En 1985 el diseño de Giger, al interior del LP “Frankeschist” de “Dead Kennedys”, fue acusado derechamente de pornográfica por el “Parents Music Resource Center” -PMRS- de Estados Unidos, entidad cofundada por Tipper Gore, esposa del entonces senador Al Gore, la cual buscaba aumentar el control de los padres sobre el contenido violento, sexual o de drogas al que podían acceder los niños en la música. Estos iniciaron acciones legales contra la banda a la que llevaron a juicio por el cargo de “distribución de material dañino a menores de edad”. Cargos de los cuales finalmente fue absuelta la banda y sólo consiguieron que se instalara una leyenda que rezaba:
 
“ADVERTENCIA: En el interior de la portada de este disco hay una obra de arte de H.R. Giger que algunas personas pueden encontrar chocante, repulsivo u ofensivo. La vida a veces puede ser de esa manera.”
Poster de H.R. Giger en “Frankenchrist” Dead Kennedys, 1985.
 
No se trataba de una portada, ni una creación particular para el disco; se trataba de la obra titulada “Landscape # XX”, también conocida como “Penis Landscape”, pintura que la banda de punk Dead Kennedys incluyó como póster en su disco de ese año. A pesar de la polémica, hoy día podemos encontrar unas pocas copias del polémico diseño dando vueltas por tiendas virtuales por un par de cientos de dólares.
 
Es así como la huella de Giger puede verse en incontables intentos posteriores por recrear el terror de los monstruos extraterrestres. Cabe recordar que hasta ese momento, en 1979, los horrores de la pantalla pertenecían todavía a miedos centrados en esta tierra: asesinos psicópatas, hombres lobo, espíritus, tiburones, vampiros. De repente, allí estaba una criatura incomprensible y desconocida en su naturaleza o como Ian Holm la describía al resto de la tripulación del “Nostromo” en “Alien”; un “organismo perfecto”, “Es la perfección. Sólo es igualada por su hostilidad”. En el cine, Giger contribuye a la creación de una saga mítica de la ciencia ficción. Su iconografía y estética hoy en día puede encontrarse en distintas salas de tatuajes, clubes y tiendas fetichistas, como también puede encontrarse viva e integrada en distintas subculturas urbanas. Así el arte y la influencia de este artista, trasciende más allá de la muerte.
 
A veces la gente sólo ve cosas terribles, horribles en mis pinturas. Yo las invito a mirar de nuevo y se pueden ver dos elementos en mis pinturas; las cosas horribles y las cosas buenas.