El primer largometraje del director norteamericano Ari Aster se sale de la norma, en la manera de narrar horror. Impresionante, asfixiante y aterradora “Hereditary” confirma lo que todos sospechamos: el género de terror se encuentra en una época dorada.

Jueves 28 de junio

Mucho se ha discutido acerca de lo que define nuestra personalidad, y por ende, nuestros actos. El peso de nuestro entorno y la herencia cultural conforman lo que somos en el presente, un conjunto de valores, prejuicios y actitudes que heredamos de nuestro círculo más cercano: la familia.

El director debutante Ari Aster entiende que los terrores más profundos tienen su eco en los lazos familiares. Y los retrata de forma maestra. La película el “Hereditary”, producida por A24, es una obra que comienza mostrando una escena que termina siendo una metáfora: una maqueta de una casa donde el padre entra a despertar a su hijo para ir a la escuela. Muñecos en una casa de muñecas siendo manipulados por fuerzas externas.

En principio, la historia sumerge al espectador en un drama. La muerte de la madre de Annie (Toni Collete) provoca una serie de desequilibrios en el núcleo familiar. Mientras que Annie no sabe cómo afrontar la perdida ni cómo lidiar con su marido (Gabriel Byrne) y su hijo (Alex Wolff), es Charlie (Milly Shapiro)  que comienza a padecer el fallecimiento de la abuela con un dolor que desconcierta. ¿Qué es lo que esconde el sufrimiento de la extraña y retraída niña?

Es así como comienza un viaje hacia la perplejidad, a situaciones que abruman, a la incomodidad y al miedo. Lo sobrenatural emerge dejando pistas que el espectador debe hilvanar mientras se adentra en un laberinto del que saldrá perturbado.

“Hereditary” pertenece a la modernización del género del terror, fenómeno integrado por un selecto grupo de obras como The VVitch, It Follows o Get Out. Es el horror forjado con inteligencia, donde la fotografía, la banda sonora, el guión y las brillantes actuaciones, están por encima de los sustos previsibles y los golpes efectistas que redujeron el género a un montón de sobresaltos sin sentido.

El terror viene determinado por el efecto espejo: la desgracia de esta familia puede ser la desgracia de cualquier familia. Incluso la nuestra.  ¿Cómo lidiar con el vacío de una pérdida? ¿Cuál el límite de tolerancia al peor de los sufrimientos? ¿Cómo escapar de un destino trágico determinado por fuerzas que escapan a nuestro control?

Porque, en definitiva, lo que más nos horroriza son los temores cotidianos, las situaciones que escapan a nuestro control y que nos dejan vulnerables en la comodidad de nuestro hogar.

No es necesario el muñeco diabólico ni la posesión. Basta con tener un mal día o descubrir secretos enterrados por generaciones para generar desencadenar situaciones escalofriantes.

En la película nadie está libre porque nadie es verdaderamente libre. “Prefiero a un banquete de amigos a la gran familia”, escribió Jim Morrison. Quizás, sólo quizás, lo que somos es gracias a lo que recibimos de la familia, y en ese sentido, la herencia no hace deudores con el pasado, una maldición que debemos combatir.

Hereditary siembra esa duda y junto con eso se atreve a indagar en nuestros profundos temores.

 

Eduardo Fernández