La película inspirada en la ambiciosa operación del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en 1986, ha contado con buena repercusión desde su estreno a nivel nacional. Sabatini conversó con nuestro medio acerca del desarrollo de este proyecto que le abre las puertas al mundo del cine, tras varios años dedicado a las series.

Has dirigido series, miniseries, unitarios, docurrealities y documentales. Hacer una película sobre el atentado a Augusto Pinochet estuvo en cabeza durante mucho tiempo. ¿Siempre quisiste que este hecho histórico fuese tu primer largometraje de ficción?

Yo creo que uno se va topando con los proyectos, cuando surge la necesidad de hacerlo. Si me tomó tanto tiempo que esta se transformara en mi primera película de ficción en realidad, es en el minuto en donde apareció, las cosas que fueron pasando. Me topé con esta historia en el proceso de preparación de otro proyecto y de ahí no la solté más. Yo creo que ahí en ese minuto en particular, sentí que estaban todos, o sea, habían condiciones alrededor como para empezar a empujar al proyecto y fui hacia adelante. En el intertanto hice un montón de cosas más. Es difícil hacer películas y financiarlas. Vivimos en un país que no considera a la cultura como una actividad económica relevante, que no tiene leyes potentes que nos protejan y estimulan la inversión extranjera. Entonces es difícil levantar plata para hacer las películas. Por eso me tomó tanto tiempo hacerlas.

 EL ATENTADO:

Aún así, el atentado ya ha sido retratado o recreado en la ficción en anteriores oportunidades. Desde teatro a televisión, como por ejemplo, la miniserie “Amar y Morir en Chile” (2012), “12 Días” , “Balas para el general” y además fue un eje central de la segunda temporada de “Los Archivos del Cardenal”, serie en la que participaste de manera esporádica. ¿Por qué entonces era tan importante llevar esta historia a la pantalla grande? ¿Sentías que habían detalles o aristas que debían contarse ahora?

Hay mucho que contar en esta historia. ¿Por qué hacerlo? ¿Por qué me parece relevante? Uno, porque me parece un tema totalmente tabú para nuestra sociedad, algo de nuestra historia reciente que se habla muy poco y que tiene muchos matices para explorar. Hay obras de teatro como Escuela de Guillermo Calderón que es notable, hubo una película llamada Cicatriz de principios de los noventa. Hay mucho paño que cortar sobre esa historia en particular. El atentado en la película es finalmente una excusa para hablar de estos personajes. Creo que va más allá del mero atentado, cómo lo hicieron y qué pasó. Hay mucho camino por recorrer sobre ese evento en particular, sobre nuestra historia en general. Yo creo que cambian las miradas. Por ejemplo, la mirada de Bowen para su serie, la de 12 días, nosotros mismos con el Nico Acuña trabajando en la segunda temporada de Los Archivos. Siempre hay formas distintas de abordar el tema.

LA CARRERA

Tu carrera como realizador ha estado influenciada por adaptar historias basadas en casos reales, especialmente hechos de violencia que han conmocionado a la sociedad chilena. Desde los crímenes de las niñas de Alto Hospicio, el asesinato de Daniel Zamudio y ahora esto. ¿Beber de hitos sociales tan trascendentes sería tu sello como autor o no? ¿O se debe a que Villano Producciones tiene como foco principal contar historias vinculadas al Chile reciente o pasado?

Efectivamente me ha tocado trabajar por invitación en historias basadas en hechos reales y yo mismo he empujado por hacer trabajos inspirados en hechos reales, pero no es que sea un sello o no lo veo como una condicionante. Es como una coincidencia, por decirlo de alguna manera. Tiene que ver también, con que yo creo que tenemos en nuestra historia muchos elementos donde explorar, que hablan de nosotros mismos, de quiénes somos, cómo somos los chilenos. Y eso es bonito de darle una vuelta y volcarlo hacia al mundo. Aquí dentro de la productora nos movemos entre el género de la no ficción y la ficción. Dentro de esos parámetros sí hemos tocado diferentes aristas del pasado, presente y proyectando nuestro futuro. Ahora estamos cerca de terminar una serie de no ficción que se llama Libre, que cuenta las historias de personas que están en la cárcel por diferentes motivos y que obtienen la libertad. Me parece que ese también es un fresco de ocho capítulos unitarios maravilloso para darle una mirada a nuestra sociedad.

 

EL GENERO:

En tus trabajos destacan también que los protagonistas sean varones. En la película ahora le das visibilidad a una protagonista femenina. ¿Qué fue lo que te fascinó del personaje de Daniela Ramírez para que resultase ella la que maneja los hilos de la historia?

Hay que destacar que la película tiene su punto de partida en el libro de Juan Cristóbal Peña —Los Fusileros— que pone el ojo y el acento en los secundarios del frente, en la línea debajo de los comandantes. Durante mucho tiempo me pasé construyendo el guion alrededor de esos personajes, tres años escribiéndolo, y decidí acercarme y conocer más de Cecilia Magni. Hice un par de reuniones con familiares cercanos de ella y su historia me pareció fascinante. Cómo en un universo tan masculino como la guerrilla en los 80, entra esta mujer que viene de una clase social acomodada, a hacerse respetar en este mundo masculino y en un país súper machista, en donde el rol de la mujer era totalmente secundario. Cuando conocí esa historia, nos encerramos con Enrique (Videla) y con Pablo (Paredes) a volcar el guion, y tomar el punto de vista de esta Tamara, la que pusimos en el guion. También es importante destacar que esto está inspirado en hechos reales. Nos tomamos un montón de licencia para crear estos personajes y contar esta historia que cuenta esta película en 85 minutos. Para enterarse de los hechos reales o de cómo fueron las cosas, creo que la serie documental Guerrilleros o el libro de Juan Cristóbal son buena fuente para ir acercándose al asunto.   

EL ELENCO

Gran parte del reparto de “Matar a Pinochet”, son actores con los que en su mayoría ya habías trabajado antes, como Daniela Ramírez, Cristián Carvajal o Gastón Salgado. Y coinciden también entre ellos con haber desempeñado antes papeles ligados a historias ambientadas en la dictadura militar o con nexos a esa época. Ej: Gastón (“Martín: El hombre y la leyenda”, “Héroes Invisibles”, “Una Historia Necesaria”), Daniela (“Los Archivos del Cardenal” y la teleserie “Secretos en el Jardín”), Mario Horton (“Los 80”, “Secretos en el jardín”, “Araña”), Cristián Carvajal (En “12 Días” fue desde el comandante Ramiro hasta Jaime Guzmán). E incluso tú, cuando dirigiste el unitario “La Muerte de Pinochet”.

Sobre la elección del elenco, yo creo que el primer acercamiento para mí desde la elección del casting es encontrar matices y rasgos dentro de los actores que tengan para aproximarse al personaje. Entonces en esa dirección me pareció que Cristián, un actor de un talento increíble. Hablamos de esa capacidad de los actores de desdoblarse, entrar y crear un personaje nuevo, abandonarse a sí mismo, prestarle algunas cosas de su propia biografía, levantar y crear un personaje nuevo. Ahí me pareció que Cristián, Gastón, Daniela, que el Tito (Horton), tenían esta capacidad para entrar dentro de esos personajes. Al igual que Felipe Zepeda y David Gaete. Sentí que estos actores y actrices, representaban de la mejor manera el espíritu de esos personajes. A Daniela Castillo la vi en la obra Los Padres Terribles, una obra de teatro que la dirigió Omar Morán y me pareció con una fuerza bestial. Y aquí estuvo con un look tan particular, pareció una bonita foto y representación de la mujer chilena, que es lo que buscaba para ese personaje. A Gabriel (Cañas) lo venía siguiendo hace mucho tiempo desde la obra de teatro Donde viven los bárbaros. Igual que al resto del elenco, tenía muchas ganas de trabajar con él y estaba seguro que él iba a poder hacer justicia a este personaje que le tocó interpretar en la película. Es una generación de actores jóvenes con un talento notable. Gabriel es un tremendo actor.

 EL LIBRO:

Matar a Pinochet está basado en el libro de Juan Cristóbal Peña “Los fusileros”. Él señaló hace algún tiempo que todas las producciones que recrearon antes la acción del FPMR y el atentado no habían cumplido sus expectativas a la hora de abordar este hecho, que dejaron mucho que desear. ¿Piensas que tu trabajo se aleja completamente de lo ya hecho y para bien? ¿Al recurrir a Peña, él tenía expectativas altas con este largometraje?

Es súper difícil traspasarle a la ficción la responsabilidad de hacer algo “basado en”. Si esta película cumple o no cumple con las expectativas o en qué se diferencie, es una mirada que va un poquito más allá del hecho en sí mismo. Por eso decía que tiene más que ver con el rollo de mirar dentro de las personas detrás de los personajes, sus motivaciones y a qué se enfrentaron. Causas y efecto ante la respuesta de cómo están para morir. Yo creo que la película en ese sentido invita a pensar más allá del hecho político, del hecho en sí mismo del atentado. Esa es la invitación. A mí me pareció súper interesante, yo le iba mandando versiones de guión y nos juntábamos a tomar café, a conversarla, y Juan Cristóbal me daba su opinión, tomaba o dejaba las ideas que salían de ahí. Después filmé la película, me puse a editarla, lo invité a ver un par de cortos y lo conversamos. El trabajo con él fue una relación súper cordial, una colaboración bastante amigable y que valoro mucho para el proceso de creación de la película.

EL TÍTULO:

“Los fusileros” fue el título con el que se rodó la película. ¿Por qué se modificó a Matar a Pinochet? En inglés “Los fusileros” pudo haberse traducido como “The riflemen”

Porque en el proceso de creación de una película, finalmente uno escribe la película en el papel, la ensaya, la prepara y la filma. Después de filmarla, uno se encierra en la mesa de montaje y la vuelve a escribir, y en ese proceso de reescritura en la sala de montaje, me pareció que este era un título más apropiado a lo que la película propone, a la idea que trae detrás. Creo que este título pone al espectador o a quien vaya a acercarse a la película, en estado de alerta.

LO MÁS DIFÍCIL

¿Qué fue lo más difícil de lograr los meses previos al Avant Premiere?

Algo que nos ha costado es lidiar con la pandemia, con esta situación tan ajena al mundo en general, que es esta cuarentena, estos encierros largos que hemos tenido que pasar básicamente porque la película la pilló entrando en una fase final de pos-producción. Yo el día que me iba a Buenos Aires, porque por el formato de co-producción o el modelo de co-producción, la pos-producción se hizo entera en Argentina. El día en que Argentina cerró sus fronteras por la pandemia, tenía pasajes para irme por un mes a terminar el trabajo. Entonces todo lo que pasó entre medio, por otro lado, cerraron los cines, que ni siquiera han abierto, cambia un poco. Ha sido un ejercicio bien interesante de mirar. Uno, encontrar un método para poder terminar la película a distancia, que fue lo que finalmente hicimos y resultó súper bien. Y luego, cómo hacerla llegar a la gente, cuál es la mejor vía. Y ahí aparece esta opción, este camino que mostró Tengo Miedo Torero, que es hacer funciones online, que me pareció extraordinario. Siempre quise que la película fuera primero vista en Chile y que de Chile saliera al mundo y no del mundo hacia Chile. Me parece una forma súper democrática de ofrecer la peli. No tienes que vivir en una ciudad o en un pueblo con cine, para poder ir a ver la película. Creo que hay una opción de que llega a más personas. En algún momento llegará a OndaMedia porque es parte como de la estructura de distribución de la naturaleza, de los fondos que tiene la película.

 

 

EL LEGADO

Es habitual escuchar quejas de que en Chile solamente se hacen proyectos relacionados con la Dictadura Militar, a pesar de que aún así todos no sumen una cantidad considerable. ¿Te interesa que Matar a Pinochet marque un antes y un después en este sub-género del Thriller político?

De todos lo que piensan eso, yo creo que me parece a estas alturas del partido un lugar común que no tiene sustento. Finalmente, mira la foto de la escotilla ocho en el Estadio Nacional: “Un pueblo sin memoria, es un pueblo sin futuro”. Yo sostengo que entre más películas, más cosas, más trabajos, más obras de teatro y canciones se hagan sobre nuestra historia, mejor. Fomenta la discusión. Si hay un antes y un después en esta película, me parece que no soy yo el apropiado para darle un lugar, si no que los espectadores, el resto de nuestra sociedad que la valorará en su justa medida. El discurso polarizado me parece añejo. Tenemos que ser un poquito más, no sé si inteligentes, pero estar un poco más dispuesto a soltar amarras, de esta visión tan anticuada de que se gastan los fondos en hacer este tipo de cosas y tal. Pasemos al otro lado, discutamos qué es lo que hay ahí, pensemos, hablemos, hagamos más cosas.

ESCENOGRAFÍA

¿Cómo surgió la idea de proyectar lumínicamente el título de la película a los pies del Cerro San Cristóbal días antes del último plebiscito?

Es parte de la estrategia que generó la agencia y que me pareció súper acertada. Finalmente hay una cuestión con la película que no tenía antes del 18 de octubre del año pasado. Que es cómo la gente se volcó a la calle a demandar por un país más justo, reconfigurar el tipo de sociedad que somos. Visto en perspectiva, llevamos 34 años tratando de matar la figura de Pinochet. Esta película ahí se vuelve más urgente, contingente, creo que tiene un buen lugar en la mesa en esta discusión. Entonces en esa dirección decidimos meterla desde la calle hacia los espectadores. Por eso tiene esa entrada este diseño de campaña más callejera, por así decirlo. La calle está hablando y esta película es para que la calle hable. Funcionó bien el mensaje.

LA CARPETA

¿Tienes más proyectos paralizados en cine o en series? (Ej: Simulacro (documental falso sobre Roberto “cóndor” rojas), El Fantasma (filme basado en un reportaje de R.Fluxá sobre José Abello, el mayor ladrón de bancos de Chile), Poemas Malditos (La contingente discusión sobre los derechos de la mujer, mostrando las historias de cuatro mujeres de la zona rural a inicios del siglo XX.), La Cacería (Segunda Temporada), Alice (Miniserie con-producción con DDRío sobre crimen de Alice Meyer)

La pandemia nos tiene con varios proyectos para salir a filmar. Mi socio Juan Pablo (Sellato) tiene que hacer un largometraje, tenemos un par de series que están en proceso de escritura, pero no podemos salir afuera. No hay manera de que económicamente eso sea viable y es dramático. El Estado tiene mucho que decir en eso. Hay países como Inglaterra que han bancado donde el Estado va y pone plata para subvencionar las compañías aseguradoras. Porque si tú estás filmando, se enferma un técnico o un actor, son catorce días parados. Todos en cuarentena. ¿Quién financia eso? Ahí hay un problema dramático. La segunda temporada de La Cacería se va a filmar en Punta Arenas y Poemas Malditos, que es esta miniserie de época que me parece fascinante, está inspirada en la lira popular, en el Chile de mediados del siglo XX. Un western feminista con tintes de terror y está súper bueno. Lo otro es una película de mi socio, que está inspirado en Disparen a la banda, esta facción de la FACH que se opuso al golpe del 73. El Fantasma y Cóndor Rojas son proyectos que aún están en desarrollo, donde seguimos en proceso de levantar financiamiento. Simulacro también que es un peliculón. Lo del crimen de Alice Meyer igual está en preparación. Encontramos un punto de colaboración con DDRÍO que está súper interesante. Si es que no están las herramientas dentro de nuestras leyes para incentivar la inversión extranjera o tener otro tipo de acceso a financiamiento, las alianzas entre productoras son la forma de ir empujando proyectos hacia adelante y ha sido súper virtuosa la relación que hemos tenido con DDRÍO, ha ido súper bien.