La última presentación de Kiss fue en el Estadio Bicentenario de La Florida el año 2009. Tres años más tarde, el conjunto liderado por Paul Stanley y Gene Simmons, volvió, pero esta vez cargado con un nuevo álbum, Monster, vigésimo en su discografía. Las expectativas como cabeza de cierre de la primera jornada de Maquinaria eran altas, y no defraudaron. A medida que se acercaba la hora de su show, 22:30 horas, mucha gente se fue acercando hasta el escenario Maquinaria, incluso mientras aún no terminaba Slayer. 
 
Como una grata coincidencia el tema que se pudo oír antes del comienzo del concierto de Kiss fue Rock N’ Roll de Led Zeppelin, del cual su vocalista, Robert Plant, estuvo en nuestro país el miércoles 6 de noviembre en el Movistar Arena. 
 
Ya entrando en materia, todo empezó con la ya icónica presentación de “Allright Santiago! You Wanted the Best, You Got The Best! The Hottest Band in The World… KISS!!!”  Fue entonces cuando el conjunto apareció con Detroit Rock City, y la audiencia se volvió loca, al ver descender desde una tarima a Gene, Paul y al guitarrista Tommy Thayer. Para el siguiente tema, Shout It Out Loud, quedó claro que a esa altura de la noche el público todavía tenía energía para cantar y saltar, a pesar de estar varias  horas bajo el sol. 
 
Calling Dr. Love fue la primera canción que cantó Gene Simmons, dando paso después a la primera pieza de Monster, Hell or Hallelujah, single que ya había aparecido el 2 de julio en las radios. En vivo sonó potente y con un gran trabajo de Thayer en guitarra. Esta canción es un ejemplo de la línea de un disco cargado al rock; es además un álbum producido por el propio Paul Stanley. Wall of Sound fue otro de los temas nuevos, Simmons, el encargado de cantar nuevamente. 
 
Luego de ello llegó Hotter Than Hell y las llamas, finalizando con Gene escupiendo fuego. Un clásico de este show. I Love It Loud, de su disco de 1982, Creatures of The Night, encendió al público para acompañar a la banda en los coros. 
 
 El momento continuó con el solo de guitarra de Tommy Thayer, sumado al acompañamiento de Eric, y a, como no, fuegos artificiales para complementar el solo. Esto dio introducción para otra del nuevo disco, Outta this World, en donde la voz de Thayer se notó un poco débil, pero sin opacar un muy buen tema de Monster. Esta fue la última de las tres interpretaciones del nuevo álbum. A diferencia del concierto en el Monumental de River, en Argentina, en donde además tocaron All for the Love of Rock N’ Roll, cantada por Eric Singer, y Long Way Down. Sin tener explicación alguna de porqué sacaron esos dos temas del repertorio, éste podría ser unos de los pocos puntos en contra de una presentación redonda. 
 
El turno de El Demonio, empezó con otro tema del Creatures of The Night, War Machine. Luego el solo de bajo, en donde Simmons se apodera del escenario, botando sangre y volando por los cielos para llegar hasta un escenario arriba del set de iluminación e interpretar God Of Thunder, que en realidad fue compuesto por Stanley, pero que a estas alturas es completamente de Gene.
 
 Psycho Circus fue la canción más atípica del repertorio, y quizás también otro de los puntos bajos de la presentación. El tema sonó  desganado y tuvo al Paul Stanley más “apagado” de la jornada. Sin embargo, esto cambió radicalmente cuando a continuación el Starchild, voló por sobre la audiencia, para llegar hasta un escenario en medio del público para desenfundar Love Gun, uno de los momentos con más éxtasis del show. La ejecución fue impecable, y es uno de los momentos álgidos de la presentación. A esta altura del espectáculo no quedaba otra cosa que reconocer que la actual formación de Kiss demostró el “fiato” que existe entre sus cuatro miembros, y la muy buena química que tienen. Tanto Singer como Thayer son excelentes complementos de la dupla jefa Stanley-Simmons. Punto aparte merece la voz tanto en coros como solista de Eric Singer en Black Diamond.  Un tema que Paul Stanley aprovechó en la introducción para llamar al público a cantar con él. 
 
El bis incluyó el clásico de los 80, Lick It Up, en la que desplegaron en la mitad de la canción, un pequeño paso por We Won’t Get Fooled Again de The Who. Para I Was Made For Lovin’ You,  muy lejos del sonido disco del álbum Dynasty, pudimos apreciar, cómo al final de la canción Stanley perdió algo de su voz, terminando el tema con la ayuda de falsetes. 
 
El cierre con Rock N’ Roll All Nite y los fuegos artificiales, más los miles de papel confeti, incluyó el ritual de romper una guitarra, cortesía de Paul Stanley. Ya con el final del show llegan las primeras conclusiones de la noche, y es que esta banda sí, tiene mucho de circo, pero uno que está cuidadosamente trabajado. Sin ningún lugar a dudas, una marca que entretiene. Funciona. Pero hay que aclarar que para que este “circo” siga funcionando por más de 40 años, debe tener una base en la música, y el grupo sin duda lo tiene con un puñado de melodías del rock más clásico. Ahí se encuentra el verdadero sostén de Kiss. Que la fiesta del rock continúe entonces.
 
 

Fotografías: Víctor Imperiale

Twitter: @vimperiale