Chile vive hoy un proceso histórico, porque por primera vez en la historia el pueblo se alza en las calles para exigir un cambio radical en su política, en su estructura y en su modelo impuesto hace 30 años. Se podrá creer en un país respetuoso de las diferencias, confiable de sus instituciones y digno para las personas a través de un plebiscito.

 

Ya sabemos cómo actúan las campañas de publicidad sobre todo cuando se trata de política. Si bien hace 32 años Chile vivió un plebiscito histórico, que incluso el 2012 fue llevado a la pantalla grande siendo la primera cinta chilena candidata al Óscar a mejor película extranjera, (“No” de Pablo Larraín). Hoy aunque sabemos quienes tienen los recursos y quienes el talento, reconocemos de inmediato qué video es de uno u otro bando, porque sabemos cómo se refieren a nosotros y al proceso. Sabemos que el miedo juega el mismo rol que hace 30 años. La publicidad sigue los mismos patrones, pero ahora nosotros cambiamos, y como hemos dicho más de una vez en las calles, ya no tenemos miedo y la esperanza está viva. 

Sabemos de lo que somos capaces y estamos dispuestos a dar la batalla.  Para la mayoría será la primera de muchas, para otros la culminación de una batalla que partió en los 70’, donde perdieron amigos e infancia y muchos la fe.

Pero para el país que queremos formar ahora, éste será el inicio para que las infancias y la vejez tengan la importancia que nunca debieron haber perdido. Vivíamos años preocupándonos del ahora, olvidando a quienes serían el futuro y a quienes construyeron el país.

Ser niño y anciano en Chile, es tener vulnerados todos tus derechos, calzados en una sociedad adultocentrista. Fueron los niños los que saltaron y no lo olvidaremos nunca. A los adultos mayores de 50 les devolvió la esperanza de creer en un país mejor. “Gracias valiente juventud”, decía un cartel que sostenía un anciano en medio de las protestas de Octubre pasado, y muchos de esa valiente juventud votará por primera vez. Serán parte de la transformación que los mayores de 30 esperábamos en silencio, miedosos y escépticos. 

AFP.  Johan Ordonez

Quedan pocos días de franja y hemos podido ver cómo el apruebo tiene gran diversidad en su campaña, apelando al despertar que revolucionó a Chile hace casi un año, y el rechazo, haciendo una alegoría de sus recursos para hacer publicidad efectiva, apuntó la campaña al voto indeciso, desinformado y por supuesto; al miedo. A simple vista la campaña del Apruebo se perfilaba como una opción del pueblo que estuvo en las calles, pero parece que nuestros viejos políticos no entendieron el simple mensaje de dejarnos a nosotros ser parte de esta campaña. 

Señores dinosaurios de la oposición,  ya no les creemos, son parte del problema también, dejen a la sociedad civil y bien organizada tomarse las pantallas y plantear lo que gritamos en las calles. Si critican al gobierno que llegó tarde, sepan uds que como oposición ni siquiera han llegado.

Saquen a sus políticos de la franja, somos nosotros, la sociedad civil que sin los recursos que tiene la derecha, logramos insertar piezas de calidad a la altura de este plebiscito. Y aunque no creo que muchos del rechazo lean esta columna, si hay alguno despistado dígale a su comando que mientras más busquen al chileno promedio que los represente, jamás entenderán lo que significa creer en un país mejor para todos, creer en que es posible convivir sin destruir la naturaleza, sin tener que reconocer como propiedad privada un derecho elemental como el acceso al agua.

Jamás entenderán que estamos dispuesto a esperar 10 años para ver los cambios reales, seguirán con su ira acumulada declarando la guerra y viendo a los carabineros como héroes, sí esos mismos que se han envuelto en graves casos de fraude al fisco y abuso de los Derechos Humanos según la ONU y Human Watch Rights. Mientras sigan haciendo campañas donde quieren reparar autos con una constitución, o sean capaces de jugar con la fé de las personas, nos hacen un gran favor. Créannos, nos educamos conversando con nuestros abuelos, apañando las ollas comunes, haciendo arte en las calles que después ustedes destruyeron con tanta rabia como si el arte y la cultura fuera un enemigo poderoso, y esa violencia que hemos visto es la que nos cansamos de normalizar. En definitiva nos reencontramos, venceremos y sí, será hermoso.