Este mes aterrizó en Amazon Prime Video la primera serie chilena de carácter internacional de Fábula, productora de los hermanos Larraín. La producción reúne a un destacado grupo de actores, guionistas y directores nacionales como extranjeros, en una historia que aborda la violencia de género en clave de thriller policial.

Lunes 20 de julio 2020

El colegio Santa Inés tiene sus funciones paralizadas a raíz de una toma que montaron estudiantes que acusan a un profesor de cometer abuso sexual contra un grupo de alumnas. Todo cambia bruscamente cuando Blanca Ibarra (Antonia Giesen), líder del movimiento, desaparece y nadie en su círculo cercano sabe dónde está.

A las detectives Olivia Fernández (Antonia Zegers), Carla Farías (María Gracia Omegna) y Elisa Murillo (Daniela Vega), se les encarga trabajar en equipo para dar con la menor de edad. Las tres poseen  personalidades y metodologías de trabajo muy distintas, una de la otra, pero se unen para desenredar la madeja que implica la desaparición de Blanca y con urgencia; sobre todo cuando -en medio de la búsqueda-  se viraliza un video en las redes sociales, donde aparece la escolar del Santa Inés siendo violada por un conjunto de hombres sin identificar, miembros de un grupo autodenominado “La jauría”, con claros propósitos de lastimar a mujeres de todas las edades en el país.

En un carrera contra el tiempo, Elisa, Olivia y Carla deben encontrar a Blanca con vida y al mismo tiempo, hallar a los culpables del crimen. De forma paralela a su investigación, Celeste (Paula Luchsinger) —hermana menor de Ibarra—, desesperada ante el lento actuar de las autoridades, decide buscar a Blanca con sus propios medios, arriesgando su vida al insertarse en el misterioso sub-mundo de la Deep web.

Pese a que su rodaje se desarrolló en los primeros meses de 2019, a La jauría se le esperaba con ansiedad y expectativas muy altas. Algunos atraídos por el extenso y llamativo elenco que conformaba el producto, la temática social que se pretendía abordar, por las productoras chilenas e internacionales a cargo de su realización, o porque TVN también se hacía parte al prestar sus instalaciones y convidar a actores que todavía tenían contrato con el canal en esa época. Hay que señalar también que la serie tuvo una etapa de post-producción, quizás más rápida de las que acostumbran a tener otras series chilenas. Aún así, su estreno por la pantalla abierta todavía es incierto, lo que no sorprende, ya que es una tónica constante en cuanto al tratamiento que otorgan los canales de televisión a las series, antes y durante sus puestas al aire.

Como producto, la serie entretiene y mucho. Más allá del estreno y la difusión, Amazon no tuvo mayor intervención en el desarrollo de la primera temporada de La jauría, pero surge la idea de que la producción se guió por los códigos primordiales que poseen contenidos de ficción 100% de streaming y respetó una de sus reglas más importantes: enganchar.

A pesar de que las series chilenas transmitidas por la televisión, tienen su público, galardones y buena recepción en el extranjero, la gran mayoría exacerba en el aspecto contemplativo y silencioso de sus escenas, con capítulos escritos y grabados con el mismo ritmo narrativo lento. Todo eso no contiene La jauría. Generalmente va in crescendo y si no ves un episodio o no prestas atención a detalles, perdiste. Habrá sido Fábula TV, Kapow o Freemantle, pero hubo alguien que se tomó muy en serio la tarea de hacer un producto exportable y que fuese capaz de ser entendido y disfrutado de manera global. Otra arista importante de mencionar es que aquí los chilenismos están prácticamente ausentes y los actores proyectan una buena pronunciación y neutralidad en sus palabras, sin caer en la exageración. Las groserías están presentes solo en caso de escenas de rabia o violencia. Aquí hay bastante cuidado desde el guion, la dirección de actores y en algunos casos, en el doblaje de ciertos momentos.

De la calidad de imagen y la fotografía, no hay ninguna queja. El elenco de la serie está escogido de forma minuciosa y pese a que Fábula TV está a la cabeza, también hay actores que tienen la oportunidad de destacar y que no acostumbran a ser llamados para series ni mucho menos por la productora de cine, que tiene su staff regular de actores.

Antonia Zegers brillante como siempre, María Gracia Omegna sorprende como lo hizo hace seis años en su protagónico en Ecos del desierto, y Daniela Vega en su primer trabajo en una serie chilena, llama la atención en un registro donde su rol comienza a mostrar muchas capas, y una oscilación entre fragilidad y dureza interesantes, ya que indaga bastante en el pasado de su personaje. Por supuesto, hay que mencionar las excelentes actuaciones de Paula Luchsinger, Amparo Noguera, Lucas Balmaceda, Mariana Di Girolamo y Clemente Rodríguez. La cantante Anita Tijoux además de interpretar el tema central de La jauría, también actúa con un pequeño papel. Hay muchos otros actores de teatro, cine y televisión que aparecen aquí, pero en roles episódicos. En cuanto al guion, pese a que la serie cumple con entretener y cautivar, su premisa no parece llevarse a cabo totalmente, ya que la temática contingente sobre la violencia de género queda disminuida ante la clásica búsqueda de un psicópata, sin ahondar en profundidad en las raíces de los femicidios y la violencia contra la mujer. Hay personajes que comienzan en un punto muy alto y después, apenas son vistos. Y a lo mejor sucedió por la cantidad de episodios, pero hay muchas historias secundarias que surgen, se abren y no tienen un buen cierre o un cierre concreto. Quizás tuvieron ese resultado para dar un final abierto y el pase a la segunda temporada ya confirmada.

La jauría a pesar de que pudo haber sido mucho mejor, es una apuesta totalmente llamativa y que en medio de un escenario en pausa y lleno de incertidumbre por el futuro, coloca a Chile en un sitio favorable para la creación de contenidos de ficción. Hasta podría superar lo que alguna vez se consiguió con Prófugos —serie también producida por los hermanos Larraín— y posicionar al mundo audiovisual chileno de forma frecuente y no esporádica, en proyectos de carácter internacional y hechos para plataformas vía streaming, lo cual es un asunto aún en vías de desarrollo para nuestra pequeña industria. Esperemos y trabajemos para que todo se alinee a favor de la ficción nacional.