La tercera entrega de la afamada trilogía de la venganza del gran director coreano, Chan Park Wook, del año 2005, nos regala un cierre escalofriante y perfecto a la más maravillosa y oscura trilogía que alguna vez haya visto. Además de ser una cinta increíble, me hace sentido hablar hoy de ésta. Justicia incompetente y venganza civil.

Fría y cruda como carne molida congelada, es difícil no quedar con esa sensación gélida en el interior de tu ser luego de verla, sentir la peculiar mixtura de asco y satisfacción al unísono, dos sentimientos que no debiesen cuajar de ninguna otra manera.

“Lady vengeance” es la tercera y última película de una sublime trilogía que nada como Michael Phelps en una de las temáticas más complejas pero interesantes para hacer cine: “La venganza”. Esta cinta, a pesar de ser la última, demuestra ser la hermana mayor de sus dos precedentes. Es más adulta, más cruel y se siente ya curtida y sumergida de la manera más descarnada en el tópico elegido por el excelso realizador coreano.

Acá las fantasías mas sedientas de retribución que habitan en las cavernas oscuras de nuestros interiores resquebrajados, se verán plenamente satisfechos, pero quizás, por primera vez dentro de su brío inocente, entenderán que no son tan gratificantes y son de alto costo.     

Esta perturbadora historia nos cuenta cómo Geum Ja (Lee Young Ae) vive la condena por el secuestro y asesinato de un pequeño niño, crimen que desde luego ella no comete y después de trece años privada de su libertad, gracias a su comportamiento ejemplar, Geum es liberada, y es acá donde ella puede dar curso a su investigación y venganza en contra de su ex maestro, el señor Baek (Choi Min Sik) quien es el real culpable del crimen que le significó más de una década en la cárcel y un sin número de otros crímenes de la misma índole, todos en contra de pequeños niños y niñas. Geom consigue las pruebas suficientes para que no exista espacio alguno para que se dude de la culpabilidad del señor Baek (incluyendo explicitas y repulsivas filmaciones) las cuales enseña a todos los padres y madres de los afectados. En vez de recurrir a la justicia, con la cual ya tuvo una experiencia lo suficientemente mala como para entender que no se puede confiar en ella, decide tomarse la justicia por “sus propias manos” e invitar a todos los afectados por las perdidas de sus hijos a vengarse directamente del verdugo e sus retoños. 

Ella lo tiene reducido y maniatado en una silla, el piso cubierto con plástico para no manchar el suelo con la sangre y un arsenal de armas para que los parientes afanosos de compensación, puedan apaciguar esa llama de ira que día a día consume un poco más sus almas. Cuando llega el momento de la verdad, todos y todas dudan, es imposible no hacerlo, somos humanos, tenemos miedos e inseguridades, nuestras fantasías sólo pueden desarrollarse con campante seguridad en nuestros sueños despiertos, por eso son fantasías, pero esto es enfrentarse cara a cara con el dolor y es extraordinaria y dolorosa la manera en que Chan Park Wook trata estas dudas y encrucijadas morales de los personajes. Al final todos y todas deciden pedir esa moneda simbólica de vuelta por lo más importante que han perdido, cobran venganza, el rencor es más grande, el dolor termina tomando la decisión, se vuelven torturadores y asesinos, bajan a la altura del villano para despedazarlo en su lenguaje. La violencia más inclemente y salvaje que se pueda sostener.    

A niveles técnicos todo es de lujo como nos tiene acostumbrados Chan Park Wook, cada transición tiene sentido poético y una originalidad tan fresca que nunca aburre, el relato en un principio es más liviano y rápido, pero cuando entramos al tema que nos incumbe (venganza) toda la atmosfera se vuelve pastosa y helada, muy helada, tanto que exhalaremos humito sin darnos cuenta. La actuación de Lee Young Ae, es precisa, lo necesario para su personaje, tenía la difícil tarea de no poder quedarse, ni pasarse y su trabajo es tan acertado que da justo en el blanco. Por otro lado, Choi Min Sik, es genial, el siempre es genial, pero la dificultad del perverso personaje que encarna es tan grande, que sólo un grande como él, le habría podido dar vida de manera tan creíble y espeluznante como lo hizo. Poco se habla de Choi Min Sik y debe ser de los mejores actores de todo el mundo, pero como no es gringo…  

Ahora me haré cargo de la parte final del enunciado ¿Por qué me hace sentido hablar hoy de este filme? ¿Por qué nombré las palabras justicia incompetente y venganza civil?

Te hablaré de dos casos en particular, caso Martin Pradenas (de sólo escribir su nombre siento que mi estomago arde en rabia e impotencia) y del indulto de Punta Peuco. No profundizaré en ninguno de los dos casos, entiendo que son del suficiente conocimiento público como para no tener que explicar, además no soy diario.

Pero en serio tenemos una justicia tan… ¿Cómo decirlo? … amarilla, interesada, porque ciega no es, sabe perfectamente lo que hace a quien mira y a quien no quiere mirar. Realizando la ya clásica, a estas alturas, quimera de mis reseñas y tratar de insertar de alguna manera algo del filme en la vida real…

No me sorprendería que alguna vez los desvalidos de siempre acumulen la impotencia necesaria para tomar retribuciones con sus propias manos y sentir el sabor agridulce de venganza en sus labios irascibles ¿Por qué no lo hacemos? ¿Incitador, yo? No, sólo soy un simple reseñador con una fuerte empatía hacia la dama venganza.

Ahora me haré cargo de la parte final del enunciado ¿Por qué me hace sentido hablar hoy de este filme? ¿Por qué nombré las palabras justicia incompetente y venganza civil?

Te hablaré de dos casos en particular, caso Martin Pradenas (de sólo escribir su nombre siento que mi estomago arde en rabia e impotencia) y el caso del indulto de Punta Peuco. No profundizaré en ninguno de los dos casos, entiendo que son del suficiente conocimiento público como para no tener que explicar, además no soy diario, pero en serio tenemos una justicia tan… ¿Cómo decirlo? … amarilla, interesada, porque ciega no es, sabe perfectamente lo que hace a quien mira y a quien no quiere mirar. Realizando la ya clásica, a estas alturas, quimera de mis reseñas y tratar de insertar de alguna manera algo del filme en la vida real… no me sorprendería que alguna vez los desvalidos de siempre acumulen la impotencia necesaria para tomar retribuciones con sus propias manos y sentir el sabor agridulce de venganza en sus labios irascibles ¿Por qué no lo hacemos? ¿Incitador, yo? No, sólo soy un simple reseñador con una fuerte empatía hacia la dama venganza.

Hasta la próxima mis queridos animaloides rencorosos.