El director y autor de la cinta protagonizada por Mariana Di Girolamo conversó en extenso con Vía Sinapsis sobre el masivo interés que ha generado su nueva realización, luego de su esperado estreno en Chile, tras recorrer festivales internacionales y adjudicarse múltiples premios. La película que superó sus expectativas como cineasta, huye de los lugares comunes, al estar filmada solo en primeros planos, donde siempre aparece la actriz protagónica. 

Leo Medel

“El año 2008 estaba pensando en esta idea de algo que se iba a llamar La Verónica“, recuerda Leo Medel Lizama, quien se encontraba en medio de un viaje en dirección a Corea del Sur, a raíz de un premio nacional de artes, hasta que pasó por Madrid. “Allí encontré una calle que se llamaba La Verónica, donde empecé a caminar y pensaba que me iba a llevar al lugar, donde iba a entender lo que tenía que hacer con esta película”, señala el director de la cinta galardonada en el Festival de North Bend, EE.UU. “Caminé nueve o diez cuadras y llegué a un lugar en que la calle estaba completamente cerrada, donde había un muro gigantesco de adobe a mitad de la calle, pero era un muro perfecto y vacío. Era muy extraño y me dio la sensación que en ese muro uno podía proyectar algo. Funcionaba igual que el rostro, como que el rostro es muy atractivo al mismo tiempo, que está expulsando”. Esta anécdota del director sirve también como una analogía a la psicología y las motivaciones del personaje de Mariana Di Girolamo: la modelo Verónica Lara. Casada con un futbolista famoso, ambiciosa, egocéntrica y obsesionada con obtener 2 millones de seguidores en Instagram, para así concretar su sueño de transformarse en el rostro de una importante línea de cosméticos. 

“El primer teaser se grabó hace 13 años atrás, y en esa época estaba súper metido con el cine de Bergman y de Dreyer. Había visto Talking Heads de Kieślowski, por primera vez, que es una película con puros primeros planos de diferentes personas, desde niños a ancianos, y me pareció que había una cosa entre ocupar el primer plano tradicional del mundo cinematográfico y conectarlo con este cine, donde el primer plano se volvía lo más relevante”, confirma la mente detrás de La Verónica

— ¿Fue complejo encontrar a la actriz que interpretara a la protagonista?

Sí. En ese período, yo alcancé a conversar con dos actrices diferentes. Siempre mantuve la idea de hacer esta película, pero recién el año 2018, cuando grabé un cortometraje con Mariana, que era parte de un largometraje más amplio que se llamaba Transfusión, hecho con varios cortos de diferentes directores del Instituto de Comunicación e Imagen, ocupando este modelo narrativo, me dio la sensación de que se podía hacer un largometraje completo, con esta misma lógica. En ese momento me planteé hacer La Verónica sí o sí con Mariana. 

— ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de la recepción que ha tenido la película?

El público la recibió de una forma bien abierta a lo que está pasando. Ese algo que yo percibía como una atracción, una idea de que si todo lo que nosotros hacemos ahora está en primer plano, las selfies en primer plano, los videos de YouTube, que son más o menos en plano y medio, pero que se acerca a primeros planos. Entonces, hacer una película completa en primer plano iba a ser algo relativamente natural. Igualmente, me decía que cuando lo materializara, no iba a ser tan efectivo, que a la gente le iba a costar ver la película, que iba a ser muy densa, difícil de aguantar una hora cuarenta de primer plano. Y cuando quedamos en el Festival de cine de San Sebastián, yo no esperaba quedar en un festival tan mainstream. Pensé que la película iba a tener un circuito más o menos periférico y se abrió todo un camino muy mainstream para La Verónica. Por ejemplo, ahora se está dando en un montón de líneas áreas en este momento y esperamos estrenos en seis o siete países más. 

— Antes de La Verónica, ningún otro largometraje de ficción en Chile había hecho tanto uso de primeros planos para filmar. ¿Crees que eso le brinda una cualidad original que instala a tu película con un precedente?

Las cosas son originales en la medida de que al mismo tiempo que son nuevas, son algo que ya está ocurriendo. Está decir que algo que es nuevo, es a la vez algo clásico. Y eso que es nuevo, lo que hace es recordarte algo que ya estabas incluyendo. Te despierta a eso que ya sabías que estaba ahí. Hay una frase que ocupa el maestro Carlos Flores, de que lo nuevo nunca es bello. Cada vez que tú haces algo que es muy nuevo, al ojo le cuesta acostumbrarse a mirarlo. Uno está acostumbrado a ver lo que ya ha visto. Entonces, claro, me ha llamado la atención todos los elogios bellos de la gente que dice que la película es muy original y todo lo que tiene que ver con el trabajo de Mariana. Mantiene 140 minutos de película y me parece que eso es una virtud en sí misma. Estaba esperando que Mariana empezara a ganar premios como mejor actriz y ahora está ocurriendo, y es evidente que iba a ser así.

— ¿Qué fue lo que más te preocupó realizando el largometraje?

Me quitó el sueño en el momento en que recién habíamos terminado la película, en que estábamos viendo el cuarto montaje y ya estaba lista. El trecho entre que La Verónica estaba lista y quedamos en San Sebastián, fueron tres meses quizás o cuatro. En ese momento, en varios instantes pensé harto en lo que había hecho. Era demasiado delirante y pensaba que nadie iba a querer ver algo como La Verónica, con 140 minutos de un solo rostro, y que le iba a echar a perder la carrera a Mariana. Pero yo me imagino que en un grado también era el miedo natural, cuando uno termina cualquier película. Y bueno, después quedamos en San Sebastián y nos fuimos por un resbalín. 

— ¿Fue importante la construcción del guión de este largometraje, para que obtuviera los resultados actuales?

A mí me gusta mucho el cine, en general. Todos los tipos de cine y todas las formas, me asombran un poco. Creo que existen grandes películas que no tienen guión. Cuando uno ve cosas como Koyaanisqatsi, te preguntas de qué forma eso podría haber sido guionizado. O también películas muy importantes que funcionaron con una escaleta. Sin ir más lejos, La sagrada familia de Sebastián Lelio, era una película escaleteada y una gran película. Me parece que el guión es instrumental, cuando tú lo que quieres es tener buenos textos y buenos diálogos. Porque siempre es posible darle estructura a una película a posteriori, en el montaje. Una película puede tener una buena estructura diseñada, luego de haber grabado mucho material. Pero cuando tú quieres tener buenos textos, que golpeen al espectador, que se le queden grabados, que se puedan recordar, eso tienes que hacerlo con tiempo, definición, y lograr que esos textos tengan un lugar y una resonancia con respecto a lo que todo estaba antes.

Yo creo que cuando uno está escribiendo un guión, lo que uno más quiere es que su guión sea consistente, que esté articulado y sea lógico, además de que sea bello y esté bien escrito. Porque, como dijo Nicanor Parra con respecto a su poesía, es importante que la poesía fluya, pero también es importante que vibre.

Tú puedes decir, por ejemplo, que las películas gringas fluyen, que son lógicas, perfectamente articuladas, que siempre te están llevando para adelante. Pero no necesariamente son películas que vibran. No tienen imágenes que te hacen detenerte en ese momento, observar lo que está pasando, observarte a ti mismo, y eso es importante para mí. Me parece que eso en gran medida, el guión dio la posibilidad que otras cosas sobre la película, puedan vibrar al mismo tiempo que fluyen dentro.

— ¿Tienes cineastas como referentes al momento de escribir? 

A mí me gustan mucho los textos de Lelio y también en Pablo Larraín he encontrado textos que me parecen interesantes. De repente, hay muy buen cine que tiene muy buen guión, que no necesariamente se ha visto mucho. Gran parte del cine de Raúl Ruiz tiene un guión muy sofisticado e interesante, con buenos textos, que además tiene mucho que ver con la forma en que nosotros los chilenos hablamos. Hay una exploración del lenguaje en Ruiz que yo diría que son textos consistentes. Pero nosotros como público, quizás no estamos acostumbrados a ver tanto. Me parece que en alguna medida, todo el durísimo cine chileno tuvo de pronto guiones que hacían cosas, que movían cosas y que tenían textos re interesantes también. 

— Tu trabajo detrás de cámara siempre se ha caracterizado por correr riesgos creativos, sobre todo visuales y en La Verónica eso está bastante presente. ¿Es de tu interés ser reconocido como un cineasta así o no?

Mi espacio de experimentación es uno entre varios. De hecho, hicimos cortometrajes ASMR (sigla en inglés de Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma), que yo diría que es la experimentación más importante en esa dimensión, entre el texto y el sonido. Me tachan caleta de director experimental o no medial, pero nunca lo estoy pensando demasiado. Me sale no más. Es lo que yo hago. Es semejante a mis intereses. En los años 40 y 50, todo el mundo iba a ver una gran pantalla gigante. Luego en los 60 empezaron a haber televisores en cada casa y la familia se reunía entorno a esos televisores. En los 80 aparecieron los computadores y cada familia tenía un computador. Después vinieron los computadores personales y estos tenían ventanas. Las pantallas se han ido multiplicando. Vivimos en una especie de explosión, en donde las pantallas que antes era una, se volvieron múltiples y proliferan en todos lados y en todo sentido.

Me parece que en general, los directores de cine nos quedamos con la pantalla grande o funcionamos entre la pantalla grande y la primera pantalla chica. El cine hay que hacerlo para todos esos lugares. No solo para la pantalla grande. Me parece importante como director, que te hagas cargo de estar en medio de esta explosión de pantalla, también es algo que está pasando.

— A raíz de tu filmografía, ¿te gustaría ser considerado como un director de actrices, habiendo tantos referentes en esa categoría en el cine a nivel mundial?

La razón por la que yo trabajo con mujeres es porque todas las actrices en Chile son muy aplicadas y muy inteligentes, porque lo que están intentando hacer es trabajar. No es algo que yo pueda decir de los actores chilenos, aunque los quiera mucho y haya algunos que son increíblemente talentosos per se, que llegan a escena y hacen lo que tienen que hacer de forma increíble. Pero a mí me gusta el procedimiento, el trabajo por parte, por procesos, y eso lo he sentido más cerca con las actrices. También hay una relación natural con una temática que a mí me interesa particularmente, que yo entiendo como que la realidad se expresa de dos formas: expansivamente y atractivamente. Lo expansivo tiene miles de formas de hacerse. Es la forma en que se manifiesta el poder, el dinero y la guerra. Pero lo atractivo, que es en sí, la naturaleza misma y el arte, funciona por vía del silencio. Funciona sin escribir sus procedimientos, es más cercano a la división que hace Raúl Ruiz, que habla del ministerio y el misterio, que lo atractivo siempre es misterioso e inevitablemente, yo que soy un hombre heterosexual cisgénero, me parecen las mujeres más atractivas. Pero también tiene que ver con que la femeneidad ha explorado a lo largo de 5000 años, las técnicas y las formas de lo atractivo. Con La Verónica, particularmente, lo que yo quería hacer era un personaje casi estrictamente atractivo, desde todos los ángulos, y me parece que esa es la conexión que yo tengo con las actrices. 

— ¿Hay algún otro atractivo presente en La Verónica para ti?

La Verónica es ante todo una de las estaciones del Vía Crucis. Es el momento en que una mujer le entrega un paño a Cristo, que tiene la cara húmeda, se seca en el paño, y ese paño se considera como una reliquia, que supuestamente está en algunos espacios. Pero al mismo tiempo, la idea de La Verónica tiene que ver con la noción del Vera icon, como del verdadero rostro, la búsqueda del rostro detrás del rostro. Y España es uno de los lugares donde supuestamente la reliquia estaba, entonces creo que está conectado con la noción de La Verónica

— ¿Cómo estaba planificado el estreno de La Verónica, antes de la pandemia?

No llegamos a pensar el proceso de estrenar la película previo a esto. Nosotros comenzamos con el rodaje la última semana de septiembre de 2019 y terminamos de grabar a finales de octubre, principios de noviembre, cuando estábamos en pleno estallido social. El proceso de edición de la película sucedió en ese verano y la mezcla final en salas se hizo ya en pandemia. Siempre pensamos que este estreno fuera en línea. Me gustaría poder ver la película en pantalla grande, porque cuando yo la vi en San Sebastián, me pareció interesante lo que pasaba viendo un rostro tan grande toda la película. Hay algo particular que ocurre cuando ves La Verónica en el cine, pero también podría ser así, viéndola desde un celular. 

— ¿Hay novedades respecto a nuevas funciones de La Verónica?

Vamos a tener al parecer varias exhibiciones en salas, que todavía no están confirmadas. Es importante el momento en el que estamos, con los cines volviéndose a abrir. A nosotros nos gustaría, en la medida que podamos, apoyar lo que significa la reapertura de la sala. Si nuestra película sirve para que se puedan efectivamente abrir las salas, que la gente empiece a ir, eso sería bacán. Pero también entendemos que primero está la seguridad, de lo que ha estado pasando, también ha sido muy rudo, y tampoco nos gustaría prestarnos para que se propague más. 

El equipo de producción detrás de La Verónica se encuentra en medio de una ambiciosa campaña publicitaria, que abarca desde videoclips, cortometrajes, música y novelas gráficas. La banda sonora de la película, a cargo de Cristián Cárdenas, ya está disponible en Spotify, con 18 canciones en total, donde participan artistas como Carlos Cabezas, Camila Riestra, Sol Azul, Visceral Button, Glassback, SPACIAL, E-man, Neon, Usted No!, Niza, Mattia Rissone, entre otros. Además está un álbum aparte titulado Spin-Off, producido por Claudio Pérez (Ud No!), concebido como relato estructurado, donde mediante 12 tracks, se intercalan temas electrónicos y pequeños monólogos del personaje de Coco Páez —esposa de Leo Medel—, actriz que interpreta a la mejor amiga de la protagonista de La Verónica, narrando los hechos del largometraje desde su perspectiva. En dicho disco también destacan músicos como el trompetista Michel Durot, el guitarrista Ernesto Medina (fundador de Electrodomésticos), Jorge Campos en bajo eléctrico, Cuti Aste en sintetizadores y vocoder, el productor Richi Tunacola con sus solos de teclado y René Roco, en la producción vocal y master. El tema TCHORI, cuyo videoclip fue protagonizado por Coco Paez, Mariana Di Girolamo, Josefina Montané y Tutu Vidaurre, está disponible a través de YouTube, al igual que tres cortometrajes ASMR. Esta semana se estrena un cómic que cuenta la historia de una escena en particular de La Verónica