Cristianos
 No cabe duda  que cuando el lector lea el título,  percibirá que se intentará responder a la siguiente premisa; ¿Quiénes fueron los primeros grupos o escuelas cristianas que se dedicaron a transmitir la palabra de un nazareno, cuya fecha de nacimiento y muerte es un enigma para los científicos y doctores de la historia?

Lo que se sabe, es que tras la muerte de Jesús se produjo un hecho decisivo que significó propiamente el inicio del cristianismo como religión. Una parte de sus discípulos se aglutinaron de nuevo movidos por las noticias referentes a la resurrección de su maestría y se presentaron en público en Jerusalén dando una interpretación de su persona y de su muerte. Pero inmediatamente surgió una gran diversidad de interpretaciones lo que dio lugar a la formación de diversos grupos o escuelas. Esta variedad de interpretaciones de la figura de Jesús es la característica principal de los primeros tiempos hasta que en el siglo II, termina por imponerse una de ellas sobre las restantes. A continuación daremos a conocer dichos grupos o escuelas.
 La conformación de la iglesia como la conocemos actualmente es la consecuencia de una lucha durante el siglo I y III D.C entre las distintas sectas o grupos cristianos. Sin embargo según el catedrático en filología de la Universidad Complutense de Madrid, don Antonio Piñero, la iglesia lo único que posee son los evangelios canónicos y apócrifos, de los cuales se puede intuir el origen de los primeros cristianos. No obstante estos textos fueron elaborados por aquellos grupos cristianos quienes reinterpretaron, enaltecieron y glorificaron la imagen y la misión de Jesús. Por tanto, no es posible que Jesús transmitiera íntegrantemente la doctrina del cristianismo. Lo que es viable es que a partir de los textos canónicos y apócrifos podemos apreciar la formación de diversos grupos o escuelas. 
El primer grupo es uno de los más numerosos e influyente, denominado judeo-cristianos. En él se aglutinaron “algunos de los discípulos más allegados a Jesús, Pedro, los hijos de Zebedeo, Juan y Santiago, y el otro Santiago, el denominado hermano de Jesús. Estos seguidores de Jesús no intentaron separarse del judaísmo tradicional, sino que se atenían de forma escrupulosa a las prescripciones de la ley mosaico. Se desarrolló entre ellos una cristología incipiente basada en la interpretación de Jesús como el Mesías Judío. Por razones no bien esclarecidas pronto quedó como líder único e indiscutible de este grupo Santiago, el hermano de Jesús, que se estableció en Jerusalén y ejerció desde ahí influencia. Las fuentes posteriores le darán el título de primer obispo de Jerusalén”
Para ingresar aquel grupo, los fieles debían circuncidarse y como habíamos expresado tenían que seguir y respetar la ley de Moisés, lo que en otras palabras, para ser cristianos debía ser primero y ante todo judío. Por lo tanto era un movimiento que conservaban más las tradiciones judías, que las nuevas tomadas de la prédica de Jesús. Era entonces un movimiento judío más a fin de cuentas.  
El siguiente grupo conocido gracias a las cartas conservadas del propio Pablo y a las narraciones contenidas en el libro Hechos de los Apóstoles, que se inicia con una descripción de la actividad de Pedro y de Pablo y termina por ser una apología de este último ignorando totalmente a Pedro, se comprende como los cristianos de Pablo. Aquel grupo tuvo muchas dificultades con el grupo de judíos-cristianos, quienes confabulaban y conspiraban para matar a sus líderes, esto lo confirma el Doctor en Historia Cesar Vidal:  “Pablo había reprendido en público a Pedro acusándolo de actuar con hipocresía y contribuir con desvirtuar el mensaje del evangelio. Este, de acuerdo a Pablo, señalaba que la justificación no procedía de cumplir las obras de la ley, sino, por el contrario, de creer en Jesús el Mesías, una cuestión reconocida en octubre de 1999 por una declaración conjunta de teólogos católicos luteranos.
Precisamente por ello, el someter a los gentiles a un comportamiento propio de judíos no solo era un sinsentido, sino que contribuiría a que estos creyeran que su salvación podía derivar de su sumisión a la ley y no de la obra realizada por Jesús”, ante esta situación, el autor añade además, “en mayo del 57, Pablo visito por cuarta y última vez a la iglesia judeocristiana de Jerusalén. Llevaba donativos de las iglesias fundadas por él en tierras de gentiles y fue recibido calurosamente por Santiago, el hermano de Jesús, quién le rogó que, para acallar los ataques que se le hacían de llevar a los judíos a apostatar de la ley, procediera a pagar los votos de unos jóvenes nazareos (Hechos 21,1016). Pablo acepto la posibilidad, pero en su visita al templo de Jerusalén fue atacado por la multitud que lo acusaba de introducir gentiles en su interior (Hechos 21, 17 y sigs.). La oportuna intervención de la guarnición romana evito que Pablo fuera linchado por un grupo de fanáticos judíos y su traslado a Cesárea le salvo de una conspiración urdida para asesinarlo (Hechos 22-3)”
Otro grupo fue el encabezado por Esteban, que debía ser un judío helenizado, como demuestra su mismo nombre, y es el grupo al que los Hechos de los Apóstoles denominan <<los helenistas>>. Debía de estar compuesto fundamentalmente por judíos procedentes de la diáspora y desde un principio quisieron romper con lo que el templo y la ley judaica representaban. Sin embargo disolvieron víctimas de un linchamiento popular.
Estos tres grupos mencionados, adoptan elementos de otras religiones que en muchos aspectos le hace aparecer como sectas mistéricas. De esta manera viven un proceso sincrético, que no es más que las luchas, divisiones, separaciones y concesiones entre los grupos mencionados, culminaría dicha situación dominando y prevaleciendo la Iglesia Romana (debido a que esta se unifico con el poderoso Estado Romano) la cual controloólas principales Iglesias de la Cristiandad; la Iglesia de Alejandría, la Iglesia de Antioquía de Siria, la Iglesia de Éfeso, la Iglesia de Corinto, la Iglesia de Tesalónica.