La reciente edición del Festival de Cannes, fue la ocasión que el director David Cronenberg aprovechó para presentar su más reciente trabajo Map to the Stars (2014), un proyecto menos complejo y difícil que su última producción, Cosmopolis (2012). Hace unos días logré pincharla en el cine y me propuse escribir sobre ella.
 
Presentada como una compleja panorámica de Hollywood, la cultura occidental y nuestra obsesión por la popuralidad, Cronenberg vuelve a hacer suya la novela de DonDelillo. Map to the Stars, se vuelve ante nosotros como una ácida crítica a las entrañas del Hollywood más rancio.
 
Haciendo honor al nombre, el elenco se encuentra plagado de estrellas que se relacionan, conocen, reproducen y escupen al mismo tiempo. La familia Weiss es el arquetipo familiar de Hollywood: el padre Stafford Weiss (John Cusack) es un autor y coach motivacional de estrellas, que ha logrado amasar una fortuna con manuales de autoayuda y terapias del mismo tipo. La madre es Christina Weiss (Olivia Williams), quien funciona como manager y asistente de su hijo Benjie (Evan Bird), de 13 años y quien ya es una estrella. Una de las clientes de Stafford, es Havana Segrand (Julianne Moore), una actriz cuarentona a la que los años la han tocado y sobrevive en base a papeles menores.
 
Añadiendo a esta mezcla, Benjie acaba de salir de un programa de rehabilitación de drogas al cual se unió cuando tenía 9 años y su hermana, Agatha (Mia Wasikowska), quien trabaja como asistente de Havana, ha sido recientemente liberada de un sanatorio donde fue atendida por piromanía. Agatha llega a Hollywood buscando algo más que trabajo. En el camino entabla una relación con Jerome (Robert Pattinson), conductor de limusina y quien aspira también a convertirse en celebridad. Pero hasta en las mejores familias las historias ocultas se abren y tras el Hollywood de los sueños de luces, palmeras y chihuahuas, también pujan pulsiones de ansiedad, autodestrucción y nervios.
 
 
Ya desde la lejana Stereo de 1969, Cronenberg no ha dejado de enrostrarnos nuestras neurosis, sus aficiones quedan plasmadas en su cine y se ordenan bajo un hilo conductor que ahonda en las perversiones humanas; en el caso de esta película, se divide bajo dos tiempos. Entonces el director nos introduce en los placeres del cuerpo y el lujo, para luego concentrarse en los problemas de la psiquis como los orígenes del mal. Map to the Stars es otra extensión de las obsesiones de Cronenberg. El bisturí del director apunta precisamente a poner sobre la mesa la descomposición de los ídolos y la turbaciones de su universo. Es así que la historia juega con la sátira apoderándose a momentos de la trama y consiguiendo que el filme bordee la idea de la comedia -con un humor perfectamente negro, por su puesto-. Y en este punto el sarcasmo es el vital para donar de vida al proyecto.
 
 
La mano del director, nos lleva directo a un universo hollywoodense artificiosamente colorido en su fotografía, lujoso, frívolo y de profundo onanismo. Así, el director nos invita a presenciar el coto de caza de la industria de Hollywood, ese universo compuesto por estrellas endogámicas y constipadas que sonríen a cada cámara. Es el Hollywood infame, inmoral y perverso el que saca a la luz. Ciertamente, el panteón del cine norteamericano queda reducido al asco del vicio dentro del filme. De ahí también es desde donde provienen las críticas. Y es que el filme juega mucho con la intencionalidad de shock, resulta provocativo también en su guion y burlesca en sus imágenes. Vengativa tal vez; nunca infantil, no nos confundamos.
 
 
El Cronenberg que está detrás de Map to the Stars no es el de antaño, pero tampoco es el que nos presenta A Dangerous Method (2011) ni Cosmopolis, la línea es otra y más cercana a las pulsiones autodestructivas de su trabajo más clásico, pero claro, hoy renovado. Mia Wasikowska, por ejemplo, encarna el futuro truncado de la industria. Lo que llaman un “juguete roto”. Una actriz infantil que conoció el éxito y fue inmediatamente olvidada a raíz de que un incendio la dejara marcada físicamente. A través de ella, Cronenberg se adentra en la imposibilidad de estos actores para asumir su fracaso, extendiendo esa visión a todos los personajes con los que trata. Pueden ser niños con momentos de éxito o actrices mayores que el tiempo les ha cobrado cuenta y cuyas carreras sobreviven en base a papeles menores. Este aire de frustración en sus personajes, recorre el filme. Un halo que nos recuerda a Naomi Watts y Laura Harring en Mulholland Drive (2001) de Lynch.
 
Cronenberg, a sus 71, es un baluarte y toda una leyenda viviente del cine contemporáneo. Su trabajo con Map to the Stars, personalmente, me lo disfruté más que mi acompañante. Es un trabajo provocador, polémico y agresivo; perturbador, como gusta hacer el director. Su casting es acertadísimo. Los personajes de Julianne Moore y Evan Bird destacan. Ambos imprimen un divismo paródico que saca más de alguna risa nacida del dolor ajeno. Finalmente, el filme cumple la intensión del director, termina dejando un gusto oscuro y desolador.