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Escribir sobre Michael Jackson es hacerlo sobre un ícono. Un entretenedor de masas, un excelente cantante, un artista en toda su dimensión. Si la historia de la música tiene su Rey del Rock con la figura de Elvis Presley, el Pop sin duda lo posee con Michael. A cuatro años de su muerte, Via Sinapsis quiere hacerse parte de los tributos a través de este artículo.
 
Cuando hablamos de este ícono es innegable no asociarlo con todas las polémicas que hubo a su alrededor. El chimpancé Bubbles, las cirugías plásticas, el color de su piel, los escándalos con menores y sus matrimonios, son sólo algunos de los sucesos de una vida marcada por el éxito, pero también del fracaso. Sin embargo, es su música la que recordamos y sirvió como sello para su talento.  
 
Nació el 29 de agosto de 1958, en Gary, Indiana. De familia numerosa, Michael tuvo una exitosa carrera con sus hermanos Jackie, Tito, Jermaine  y Marlon, como los Jackson Five, logrando éxitos como I Want You Back, ABC y I’ll Be There, pero fue él quien deslumbró más con su talento para bailar y cantar. Lo paradójico cuando uno mira los videos de antaño es que el pequeño Michael pareciera ser más extrovertido, capaz de mirar a los ojos cuando hablaba, con una personalidad más adulta que cuando comenzó a crecer, un Benjamin Button si se quiere. Cuando la agrupación terminó contrato con el sello discográfico Motown, se comenzó a gestar el ascenso de una figura que quedó en la memoria colectiva. Su colaboración con el productor Quincy Jones en el sello Epic, trajo el álbum Off the Wall de 1979, que incluyó colaboraciones de Stevie Wonder y Paul McCartney, lo que evidenció la categoría de músicos con los que trabajó Michael.
En su época como Jackson Five
Para noviembre de 1982 Thriller batió todos los récords de venta,  a fines del año siguiente el disco tenía más de 30 millones de copias vendidas en todo el mundo. Como anécdota, antes de su lanzamiento Michael se enfadó con Quincy Jones porque éste creía que se venderían “sólo dos millones de copias”, y que no superaría a Off the Wall, pero se equivocaba. La obra aún hoy mantiene el título del “álbum más vendido de la historia”.  
 
Con el éxito vendrían las primeras cirugías plásticas y la compra de Neverland, quizás la mejor expresión gráfica de quien era Michael Jackson. Su hogar, un mundo de fantasía inspirado en el libro de James Matthew Barrie, “Peter Pan”, fue su refugio, pero también su infierno. Con Bad de 1987 vino su primera gira como solista, y la consolidación como el artista más importante de los 80s. Desde el videoclip de Thriller, Michael sacó el máximo de provecho al formato de video, su imagen de guante y calcetines blancos, eran inconfundibles.
Secuencia de “Smooth Criminal” de la película “Moonwalker” de 1988
La gira del Dangerous en 1991, y que lo trajo a Chile en octubre de 1993, demostró cómo el artista magnificaba todo para conseguir el mejor espectáculo que sus fans podían ver. Si James Brown, conocido por ser uno de los mayores ídolos del músico, se “desmayaba” en el escenario, y volvía a cantar, Michael al término de su show salía “volando” con un traje espacial. Sus coreografías, los fuegos artificiales y todo tipo de efectos visuales dejaron una huella imborrable en lo que a conciertos se refiere, siempre un paso adelante del resto de sus colegas.
Durante le gira del “Dangerous”
El mismo año 93 vendrían también los tropiezos, marcando el comienzo del fin para una carrera sencillamente brillante. Evan Chandler, padre de Jordie, denunció al cantante por supuestos abusos en contra de su hijo. La suma de 20 millones de dólares para no ir a juicio tampoco fue la medida más conveniente, avivando las sospechas de culpabilidad por parte de muchos. Su cuestionado matrimonio con, nada menos que Lisa Marie Presley, y ese poco espontáneo beso en los MTV Music Awards de 1994 y luego su separación, fueron los hitos que marcaron la primera mitad de los 90s. No obstante, testimonio de este turbulento momento es History de 1995, doble álbum con grandes éxitos y canciones nuevas como Scream, a dúo con su hermana Janet, They Don’t Care About Us,  Stranger in Moscow, Earth Song y la excelente balada You Are Not Alone, demostraron al Michael Jackson más enrabiado que hayamos podido ver, con letras en clara alusión a la “falsa publicidad” que alegaba era víctima.
 
Esto último fue una constante en la vida de Michael, siempre respondiendo ante preguntas y rumores tales como si era verdad que quería comprar los huesos del “Hombre Elefante”, o que dormía en una cámara hiperbárica para no envejecer, noticias que, además de las denuncias por abuso, fueron calando hondo en el artista y en las críticas. Su imagen indudablemente se vio manchada, y nunca más la pudo recuperar. Llegó a lo más alto sí, pero la caída también fue dura. Parte de esta carga se alivianó para él con sus hijos con Debbie Rowe, Prince y su hija Paris. Luego llegaría un tercer hijo el 2002, conocido como Blanket.
 
Invincible del 2001 vio a Michael en una batalla con Sony, lo que trajo como consecuencia las bajas ventas del álbum, muy por debajo de sus años de gloria. Es cierto, la industria discográfica no era la misma de antes, y menos Michael. Sin una promoción adecuada ni una gira que lo respaldara, pasó desapercibido. Si su vida a esa altura giraba en torno a ser  padre y salir de la “luz pública”, el documental del 2003 con Martin Bashir Living with Michael Jackson volvió a poner en duda su extraño comportamiento.  Más allá de las verdaderas intenciones de Bashir, Michael siguió defendiendo de que dormir con niños “es lo más puro que un hombre puede hacer”, a esa altura ya tenía 45 años. El documental abrió una nueva batalla, en donde se le acusó nuevamente de abuso de menores. El juicio, ganado en junio de 2005, fue un golpe duro del que nunca más se pudo recuperar. Los problemas financieros, llevaron a su regreso en Londres el 2009, de 5 fechas se llegó a 50, las cuales nunca se concretaron. Resulta llamativo también pensar en el hecho que su gran retorno sería en Inglaterra, y no en su país de origen, Estados Unidos, quizás todavía convulsionado por tantas cosas que se dijeron, que fueron o que se especularon.
Junto a su madre Katherine, durante los juicios del 2005
 
Michael Jackson como todos los grandes íconos gozó de un éxito inimaginable, rompió récords de ventas y sus fans se encuentran alrededor del mundo. Del niño de Gary, Indiana, poco quedó. Sus cambios físicos fueron el reflejo de los giros que tuvo su vida y carrera. Pareciera que nos gustan las historias de héroes caídos, “de lo que alguna vez fue”, o en el caso de Michael “lo que pudo haber sido, de no haber pasado tantas cosas entremedio”.  La verdad de sus polémicas las dejamos a juicio personal, nosotros nos quedamos con el recuerdo de su música, sus pasos de baile, sus videos y sus conciertos. A cuatro años de su muerte, sólo podemos reafirmar que su leyenda crecerá aún más.