En estos tiempos de pandemia donde no se ha renovado el catalogo del séptimo vicio, ha sido difícil escoger que película poder reseñar. Por suerte encontré esta cinta india en Netflix, la cual llamó mi atención y qué acierto. El filme es tan malo como disfrutable, tan amateur como brillante, pero es por sobre todas las cosas: Bizarro.

Atención, si sigues leyendo esta reseña y tienes algún particular interés en ver esta extravagante obra audiovisual, debes saber que haré “Spoilers”. Aunque la película ya lo hace por sí misma, la sorpresa no es su fuerte.

“Mom” es una película india del 2017 del director Ravi Udyawar, historia la cual apenas leí su sinopsis deposité mi atención en ella, ya que trata de una la de las temáticas que más me atrae en el cine: La venganza. Ahora desde que empieza el filme hasta que acaba una expresión de interrogación se apoderó de mi rostro, desde la extrañísima presentación de la protagonista, hasta la elección del conflicto y ni hablar del tratamiento de las escenas, los personajes secundarios y algunas actuaciones de los extras (el último apartado no sólo me causó extrañeza, si no que me hizo explotar de la risa en momentos de la historia donde no debiese haber sucedido eso).

Ahora vamos a tratar de cumplir la compleja epopeya de diseccionar todas estas sensaciones y hablar de los puntos buenos y malos de esta historia de venganza y conquista, y lo de conquista no hablo de conquista romántica, sino de como una madrastra tiene que ganarse el corazón de su hijastra y conquistarla, para que por fin considere ser su madre.

Desde un principio sabemos lo que va a pasar y como va a terminar esta historia. Es burdamente predecible el logline en Netflix ya nos tira un spoiler enorme, el cual literalmente dice “Tras el ataque sexual de su hijastra, una madre decide destruir la vida de los cuatro perpetradores que salieron libres”. Arya, la hijastra de Sridevi quiere ir a una fiesta, su padre justo estará de viaje y se da el permiso a regañadientes, ergo, ya sabemos que Arya será abusada sexualmente en esa fiesta, y también sabemos que su madrastra se vengará de los infames. Pero no es el punto, no interesa en verdad que sepamos lo que va a suceder, la magia está en cómo sucede. Y es aquí donde el film nos regala un festival de tropiezos y aciertos casi azarosos, además de un ritmo que nunca decae y una banda sonora muy disfrutable, siendo este el único ámbito que nunca erra.

La historia nos deja muy claro que el conflicto está en que Ayra no acepta a su madrastra como madre. Son incluso pesados y majaderos con esto. Cada vez que pueden lo recalcarán de las maneras más infantiles, como con miedo y subestimando al auditor de una manera casi ofensiva de que no fuese capaz de entenderlo (vamos muchachos, no es un filme de Nolan, no hay nada difícil de entender) esto, dado un momento, lo llevan a un plano que baila desvergonzadamente en lo absurdo. Luego de que Ayra es violada y casi asesinada su madrastra la va a ver y la llora en el hospital. La joven con su limitado movimiento la rechaza ¿En serio? ¿En este momento eso es más importante? ¡No que la joven Ayra fue violada y casi asesinada por cuatro hombres porque sí! ¿Qué me están contando?

La dirección resulta atractiva en gran parte de la historia, a veces no sé qué está tratando de hacer el director. El largo montaje de la familia feliz casi como comercial de iglesia evangélica, es tirado de las mechas, pero a grandes rasgos disfrute bastante su estilo dinámico y su ritmo que nunca da pausas. Siempre está sucediendo algo con la cámara, siempre hay perspectivas diferentes y la música siempre está ambientando y acentuando las escenas de manera más que correcta. Las actuaciones están bien, algunas destacan más que otras, pero a grandes rasgos son correctas, pero…

Hay unas excepciones que dan rabia y risa al mismo tiempo, sí amigo millenial como el meme de Rafa de los Simpson “estoy feliz y enojado” y las detallaré. Uno de los cuatro villanos de esta historia, el musculín. Es como ver actuar a un refrigerador.

El extra que está paseando al perro mientras habla por teléfono y se encuentra el cuerpo inerte de Ayra en un riachuelo… su carencia de reacción es de risa, en serio, de carcajada estridente en un momento súper poco adecuado para hacerlo. La doctora que acompaña en el llanto a la madrastra de Ayra, es ver a un estudiante de teatro de primer año y de los malos, de esos que no saben qué hacer con su cuerpo, los que se ven incomodos y trasmiten su incomodidad a quien los observa. 

El guión es muy extraño, dado un momento de la película comienzan a aparecer personajes que no tienen pito que tocar y que se demoran una eternidad en enlazarlos realmente a la trama. No se entiende nada y te bombardean a velocidad de Usain Bolt apurado. Los malos son malos porque sí, hay muchas cosas que suceden por “coincidencias” y el drama no termina de cerrar por el tratamiento tan extraño y las decisiones de guión más locas e incongruentes que he visto en mucho tiempo…

Y a pesar de todo esto, te lo juro qua pase un momento maravilloso frente a la pantalla, amó “Mom” te lo juro que la disfruté a cabalidad, no me preguntes porque, no sabré decírtelo, y no, no es por el encierro, yo en lo personal he tenido que ir a trabajar y a exponerme todo este tiempo. Quédate con un simple es un cúmulo de errores muy disfrutable y si no te gusta, prende tu televisión, vas a Netflix y pones “Mom” y sacas tus propias conclusiones y así me escribes y nos juntamos a tomar unas cervezas y a comentar esta real extravagancia del cine, ahora que ya podemos juntarnos, sólo no olvides tu mascarilla, yo llevo la mía inspirada en la naranja mecánica.